
domingo, 21 de diciembre de 2008
¡FELIZ 2009!

miércoles, 17 de diciembre de 2008
¡FELICES VIDAS!

Sin embargo las luces nos dicen que la vida es fiesta y en nuestra alma de reptil, que ofrece manzanas del árbol de la ciencia, apreciamos que hay un pájaro azul que quiere salir de nuestro corazón, pero somos duros con él, le decimos quédate ahí dentro, no vamos a permitir que nadie te vea. ¡Felices Pascuas! Mis admirados maestros y amigos que alumbráis con vuestra sabia razón estas páginas, sabed que al pájaro azul que anida en nuestro corazón y quiere volar, lo vamos a dejar salir a veces por la noche, cuando todo el mundo duerme, para que visite y susurre al oído los mejores deseos, porque somos gente atrevida, libre, crítica y, como don Antonio Machado, en el mejor sentido de la palabra, buenos. Que el poderoso olvido que habita entre los labios y fluye por los besos nos predestine a recorrer caminos donde no sea preciso beber los vasos de nepente. ¡Felices Pascuas! y que el año próximo irrumpa la primavera y se alce como un sol en cada pecho. Este bloggero, de corazón, desde el frío encanto de Toledo, os desea, de verdad, ¡Felices Vidas!
lunes, 15 de diciembre de 2008
miércoles, 10 de diciembre de 2008

martes, 9 de diciembre de 2008
COMPLETAR EL REFRÁN

Completar un dicho, un refrán, un proverbio, cambiando el uiniverso del discurso para crear humor, sarcasmo, ironía... puede ser un juego extraordinariamente dinámico y sutil.
Intentémoslo con el siguiente que escuché a un mielero de Alabalate de Zorita, que afirmaba de algo que "ES MÁS FRÍO QUE ........ ............................... DE UN PEZ".
martes, 2 de diciembre de 2008
LAS PALABRAS Y LOS HECHOS

El leñador, con la voz bien alta les dijo que el no había visto ni zorros ni zorras, mientras con su mano disimuladamente señalaba hacia la cabaña en la que se había escondido la pareja de raposos.
Los cazadores, muy primarios para la decodificación de mensajes, no dieron importancia ni comprendieron las señas que el cazador hacía con su mano y confiaron únicamente en lo dicho con la palabra. Y tan deprisa como llegaron se volvierona perder por lo intrincado del bosque.
El zorro y la zorra, al verlos marcharse, salieron de la cabaña con el hopo en alto y sin decir ni pío.
El leñador, con los brazos en jarras, se dirigió a ellos y les reprochó que no le dieran ni las gracias, después de haberles salvado la vida, diciendo a los cazadores que él no había visto zorros por allí. La zorra y el zorro, alzando su voz, le respondieron:
- Te hubiéramos dado las gracias si tus manos y tu boca hubieran dicho lo mismo.
¡Cuantas veces en nuestro mundo vemos como los hechos niegan a las palabra!
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