sábado, 11 de abril de 2009

RELACIONES COMPLEJAS

Vivmos en un mundo social complejo. Estemos donde estemos, o hagamos lo que hagamos, siempre nos encontramos con personas "difíciles", con las que nos cuesta mucho relacionarnos. Unas son extremadamente quisquillosas; a otras no parece importarles nada; algunas no pueden ser molestadas; y las hay que son absolutamente egocéntricas y desconsideradas. Esto en el mundo social tiene un pase, pero en el entorno laboral es, cuando menos, un conflicto.
¿Qué pasa con estas personas? ¿De qué planeta son? ¿Gozan siendo desagradables y poco cooperativas? ¿Cómo se puede ser tan insensible? ¿Están ciegas? ¿Son superiores por jerarquía y eso las hace prepotentes? ¿Qué necesitan para darse cuenta? ¿Qué problema tienen? Estas son algunas de las preguntas que podemos plantearnos ante ciertos casos. Evidentemente, estas personas, además de cearnos miedos, tienen el potencial de quitarnos una enorme cantidad de tiempo y energía.
Cuando estamos junto a ellas no somos felices: nos encontramos sin opciones, resignados a que las cosas no mejoren y viviendo una frustración continua, que no es buena para nuestro bienestar. Entonces, ¿qué podemos hacer?
Hay que reflexionar, no solo observar la apriencia, pues es posible que “no conozcamos cómo son las cosas, sólo sepamos cómo las observamos."
Mirémosnos a nostros mismos. Cada uno de nosotros tiene su propia perspectiva de las situaciones que vive. Eso es todo lo que tenemos, a veces: nuestra perspectiva. Nuestra perspectiva son nuestras "interpretaciones". Reaccionamos, respondemos y operamos desde nuestra perspectiva, pero muy raramente somos conscientes de la perspectiva que tenemos acerca de alguien, ni de cómo éstas personas condicionan y dirigen nuestras conductas. Por eso, uno de los procesos de aprendizaje más poderosos que podemos emprender, comienza por mirarnos a nosotros mismos y reflexionar. Esto nos permite preguntarnos: ¿cómo estamos observando las cosas?"
Veamos, por tanto, de qué está compuesta nuestra perspectiva. Esencialmente está hecha de opiniones: acerca de "cómo pensamos que son las cosas", de "cómo deberían ser", y de "cómo podrían ser". El conjunto de esas opiniones es la norma bajo la cual vivimos... A lo largo de nuestra vida, "tejemos" todas nuestras opiniones -de una manera muy coherente- dentro de nuestra historia. Pero nunca observamos el proceso fundamental que formó nuestra perspectiva.
Si pudiésemos ajustar algunas de nuestras opiniones, podríamos tener una perspectiva diferente y -también- una manera diferente de comportarnos. Sólo cuando estamos dispuestos a inspeccionar nuestra perspectiva y observar el proceso que la formó, podemos plantearnos:
¿Qué es eso que hace a alguien difícil para nosotros?
Eso que hace a alguien difícil para nosotros es, ni más ni menos, que no vive según nuestras normas y expectativas, y -para colmo de males- no somos capaces de influenciarle a hacerlo... ¡Esto hace sonar todas nuestras "alarmas", porque nuestras normas definen nuestra dignidad e integridad! Definen el lugar y la manera de pararnos en esta vida. Y cuando sentimos que nuestras normas son violadas, tenemos una respuesta emocional. Esta respuesta puede ser instantánea o puede transformarse en un estado de ánimo mucho más duradero, que viviremos cada vez que tengamos que lidiar con la persona difícil.Los estados de ánimos "colorean" la manera en que vemos nuestra vida. Los estados de ánimo negativos son lo suficientemente poderosos como para atraparnos siempre en la misma perspectiva. Además, como nuestros estados de ánimo están en nuestro cuerpo, también tenemos una reacción física, reflejada por nuestra respiración, la tensión muscular y la postura.
La manera tradicional de tratar a alguien difícil es callar o apuntarle con el dedo y hablarle de las características inaceptables de su conducta. Al permitirnos mirar nuestra propia perspectiva, podemos adoptar otro enfoque: uno que comience por apuntar el dedo hacia nosotros mismos y por reconocer "cómo estamos observando las cosas". Es fundamental recordarnos continuamente que aquello que observamos es sólo una interpretación y, si bien pensamos que tenemos la "interpretación correcta", la nuestra no es más que una entre miles.
Es muy fácil caer en la trampa de ver nuestras interpretaciones como hechos. En parte sucede, porque encontramos que otras personas también tienen similares interpretaciones. Pero esto sólo significa consenso, lo cual puede cegarnos a desarrollar caminos innovadores para lidiar con problemas complejos.
Entonces, ¿qué podemos hacer? ¿Cómo podemos influenciar para mejorar las cosas, aún con la persona más intratable y recalcitrante? Tengamos en cuenta esto: observar nuestras observaciones y reflexionemos sobre lo siguiente:
Revisión de normas: Clarifiquemos la relación que estamos viviendo con la otra persona. ¿Cuál es la norma (los valores centrales, o el criterio para una conducta aceptable), que está siendo violada? ¿Cuán importantes son esos valores para usted? ¿Desea aferrarse a ellos a toda costa? Quizás su norma no sea negociable, pero la forma en que esa persona cumple su norma podría serlo... Quizás estemos atrapados en la opinión de cómo esa persona debería cumplir nuestra norma, como si existiera un único camino correcto. Las normas por las cuales vivimos, juegan un papel paradójico en nuestras vidas. Son indispensables y definen quiénes y cómo deseamos Ser... pero también nos atrapan en una rígida e inflexible manera de observar las situaciones.
Algo que bien vale una inspección: nuestra creencia que la otra persona conoce tan claramente nuestra norma como nosotros. O que esa norma debería ser tan importante para ella, como lo es para nosotros...
Revisión de estados de ánimo: ¿Qué estado de ánimo vivimos con esta persona (cuando pensamos en ella, cuando alguien la menciona, cuando estamos en su presencia)? ¿De qué color podría decir que es su estado de ánimo? ¿Qué consecuencias tiene, este estado de ánimo, con la calidad de sus pensamientos y relaciones, con su calidad de vida? ¿Cuánto de ese estado de ánimo se infiltra en otras situaciones de su vida?
Nuestro pensamiento habitual -acerca de los estados de ánimo- es que no podemos hacer nada con ellos. ¿Dónde aprendimos eso? No somos títeres, por lo que es bueno preguntarse: ¿quién dirige nuestra vida emocional?
Revisión de nuestro cuerpo: Nuestra respiración, y las maneras sutiles en que configuramos nuestros músculos (los cuales influencian en todas nuestras posturas), tienen un enorme -pero subestimado- impacto en la manera que observamos. Cualquier historia negativa que vivamos es corporeizada, lo que contamina nuestra efectividad al relacionarnos con otros. ¿Cómo nos paramos, cómo nos quedamos rígidos, con qué profundidad respiramos? Cualquier estado de ánimo negativo se evidencia en un cambio de postura y respiración.
Revisión del mensaje: Es fácil asumir que estamos siendo claros acerca de lo que queremos, pero ¿desde qué perspectiva? ¿Hablamos desde nuestras propias preocupaciones -apuntando nuestro dedo hacia nosotros- en lugar de "acusar" apuntándolo al otro? ¿Sentimos que aquello que queremos es válido y valioso, sin sobreestimarlo?Revisión de la perspectiva: También podríamos llamar a este punto "nuestra perspectiva de su perspectiva" O sea... ¿cómo piensas que la otra persona está viendo las cosas? ¿Cómo piensas que te ve a ti? ¿Qué sucede en su mundo? ¿Parece feliz? ¿Tiene una opinión positiva de sí misma? ¿En qué estado de ánimo vive?... ¿Cómo incorporamos todas estas consideraciones en nuestro enfoque?
Una reflexión final: Es muy fácil subestimar la complejidad de las dinámicas presentes en una interacción humana. No somos máquinas, sino entidades biológicas complejas, algunas veces altamente impredecibles, pero -sobre todo- cada uno de nosotros es un misterio, tanto para nosotros como para los demás.
Conclusión: Tras la reflexión sigo en la duda y no sé cómo moverme entre personas, par mí difíciles, pero, eso sí, no altearé la respiración y relajaré los gestos… por algo se empieza.

viernes, 3 de abril de 2009

LECTURA Y RENOVACIÓN VITAL


Renovar significa hacer algo de nuevo, o volverlo a su primer estado. En el "arte de vivir", la renovación ocupa un lugar primordial porque renovarse es re-vivir. El re-encuentro con las cosas simples pero esenciales de la vida, como el contacto con la naturaleza, la contemplación de uno mismo, la re-valorización de nuestras relaciones personales o la re-atención de los sentimientos que envuelven nuestra vida, son actos de renovación.

La lectura reflexiva de buena literatura constituye una de las más económicas, poderosas y principales fuentes de renovación. Lo destacable de la buena literatura, es que es posible hallar en ella nuevos puntos de vista, captar otras vivencias, regularidades y temas. La buena literatura -aquella que refleja la experiencia humana en su amplia dimensión- nos motiva, nos inspira y activa cambios en nuestras vidas. Pasarla por alto, sin tratar de aprender de ella, implica un desinterés absurdo por un recurso valioso. Sumergirse regularmente en ella equivale a seguir un curso intensivo y permanente de renovación.

Esta Semana Santa, además de crecer espiritualmente, hay que seguri creciendo en lecturas renovadas.

miércoles, 1 de abril de 2009

EL CORAZÓN EN HORA

Estamos en tiempos de "acordar", es decir, de acelerar el corazón. Los antiguos creían que los sentimientos residían en el corazón. Para Aristóteles, el corazón era el órgano fundamental del organismo humano, y el cerebro, apenas un mero coadyuvante. En la Grecia clásica, y después, se creía que la memoria estaba alojada en el corazón. Por eso, los romanos empleaban la palabra "recordari", derivada de "cor" 'corazón', que llegó a nuestra lengua como "recordar". En el portugués contemporáneo, saber una cosa de memoria es conocerla "de cor" (etimológicamente, 'del corazón'). Si los sentimientos se alojaban en el corazón, nada más natural que, cuando dos personas se ponen de acuerdo, digan que "concuerdan" o que "acuerdan", con lo que el corazón ya está presente otra vez (del latín vulgar accordare). En el español antiguo -y en muchas regiones, en el contemporáneo- acordar o recordar significaban 'despertarse, volver en sí después del sueño'. Vamos que tenemos que poner el corazón en hora.

jueves, 26 de marzo de 2009

AGUA COMO SOLUCIÓN NO COMO PROBLEMA

Muchas veces, cuando miramos mucho un problema, nos olvidamos de la solución. Creo que con el agua en España está ocurriendo esto. Es como estar en el desierto muriéndonos de sed, llegar a un oasis con agua y seguir contando lo sedientos que estamos... en lugar de ¡beber!Si se lo hubiera captado en su esencia... el problema ya no existiría. Las largas descripciones del problema no se encaminan hacia su solución. ¡Cuánto tiempo perdido en las discusiones! Cuando hablamos y hablamos sobre un problema, estamos contando nuestra manera de ver el mundo: una visión que -por supuesto- reforzará y justificará dicho problema, malgastando nuestra energía en lugar de orientarla hacia las soluciones.
Castilla-La Mancha debe –ut opinor- plantear el asunto del agua como una solución y no como un problema. Además, quizá hay que tener en cuenta que todo problema encierra también su solución. Sin embargo, si vemos el problema sólo como problema, no vemos el “todo”. Así es posible que terminemos sabiendo mucho acerca del problema... pero no hayamos avanzado nada en su solución.Necesitamos, por tanto redireccionar nuestra mirada y ampliarla con la intuición, con la razón y con los hechos. Nuestra energía no debe disiparse en largas explicaciones. Además, si captamos la solución, ¿de qué nos sirve saber tanto del problema?
Lo de la tubería de La Mancha, me parece que va en ese camino de tratar el asunto del agua por la vía de los hechos y las soluciones.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Mariano José de Larra hubiera cumplido, ayer 24 de marzo, 200 años. Iris M. Zavala ha dicho de él que representa el «romanticismo democrático en acción». ¡Qué necesario sería hoy una Larra en el periodismos español! Un crítico con razones, un satírico con ironía, un estilista del lenguaje bien empleado, directo y natural. En sus artículos combate la mala organización del estado, se burla de la sociedad y rechaza la vida familiar hipócrita de la época. Para él, los males de España son el tema central de su obra crítica y satírica. Descontento con el país y con sus hombres y mujeres, escribe artículos críticos (En este país, El castellano viejo, El día de difuntos de 1836, Vuelva usted mañana...), contra la censura (Lo que no se puede decir no se debe decir), la pena capital (Los barateros o El desafío y la pena de muerte), contra el uso incorrecto del lenguaje (Por ahora, Cuasi, Las palabras).
Leamos a Larra. No solo por su centenario, sino por su obra, hoy está de plena actualidad.


¡MUCHO OJO CUANDO IMAGINAMOS NUESTRO PROPIO FUTURO


Las personas tenemos la capacidad de viajar mentalmente en el tiempo y escudriñar en nuestro futuro o recrearlo con la imaginación. Pero esa recreación no es la realidad. Esto nos permite ¿predecir? una serie de eventos y consecuencias y, con la ficticia base de estos pronósticos, tomar determinadas decisiones en el presente. De hecho, casi todas las decisiones que tomamos (comprar algo, aceptar un trabajo, tener hijos...) se basan en la predicción de las consecuencias emocionales de las diferentes opciones: elegiremos aquello que más beneficio -o menos perjuicio- nos reporte, según esa creación de futuro en la que proyectamos imaginativamente nuestro presente con sus circunstancias y sus condicionantes conceptuales y culturales.Sin embargo, esta capacidad de visualización del propio futuro no es perfecta, porque las personas cometemos muchos errores cuando nos ponemos a predecir nuestras reacciones y estados emocionales futuros. Tendemos a sobreestimar el impacto emocional de una situación y, a veces, creamos monstruos y otras hacemos verdaderos castillos en el aire. Como regla general, predecimos que los acontecimientos tendrán un efecto más intenso y duradero en nuestro estado de ánimo, del que realmente tienen, según la realidad y la experiencia propia y ajena nos demuestran.
Quizá con un ejemplo extremo lo podamos entender mejor. Al imaginar la muerte de nuestra pareja, tendemos a pensar/imaginar que nos sentiremos devastados y que nunca podremos superarlo. La realidad nos demuestra que, en estos casos, la mayoría de las personas logra recuperarse al poco tiempo e -incluso- iniciar una nueva relación. Veamos otro ejemplo más pragmático: ¿Hay personas que creen que tener un Mercedes les hará la vida perfecta? Si logran conseguirlo, a las pocas semanas se acostumbran a tenerlo y la influencia de esa adquisición en su estado anímico resulta mucho menos intensa y más pasajera de lo que anticiparon con su pensamiento: su vida no resultó perfecta. En resumen, casi nunca obtenemos tanta felicidad -o padecemos tanta desgracia- producto de una experiencia futura, como imaginamos.
¿Por qué somos tan imprecisos al predecir nuestro "futuro emocional"? Por dos razones: subestimamos nuestra capacidad de adaptación y vemos el futuro con una visión de túnel.
Si pensábamos que nos moriríamos si nuestra pareja nos abandonara -y esto ocurre con harta frecuencia-, es posible que en poco tiempo nos encontremos diciendo cosas como: "no teníamos mucho en común", "no estábamos realmente enamorados", "no era la persona indicada para mí", etc... Una vez que descubrimos que nuestra pareja -y nuestro amor- no eran tan perfectos como creíamos, esta partida o este abandono dejan de ser traumáticos... y hasta puede que se vivan en la realidad como un alivio! De manera similar, si esperábamos un ascenso en el trabajo pero no lo obtuvimos, es probable que terminemos pensando que fue mejor, ya que así podremos pasar más tiempo con nuestra familia y vivir con menos presiones. Es decir, tendemos a racionalizar aquello que nos ocurre.
Si bien la racionalización es una forma de auto-engaño, también es producto de la capacidad de adaptación emocional del ser humano. Así como tenemos un sistema inmunológico fisiológico, las personas tenemos un sistema inmunológico emocional que nos permite aclimatarnos a los cambios, tanto a los positivos como a los negativos. Este sistema hace posible que cambiemos nuestra interpretación de los sucesos, para sentirnos mejor. Sin embargo, al pronosticar un estado de ánimo futuro no tenemos en cuenta esta "respuesta inmunológica emocional".
Otra de las razones por las cuales no imaginamos bien y con acierto nuestro estado emocional futuro, es la visión de túnel que tenemos ante los eventos. Cuando imaginamos una situación, tendemos a focalizarnos exclusivamente en ella. Por ejemplo, imaginamos que si perdiésemos a nuestra pareja (por volver al ejemplo extremo) nos sentiríamos deprimidos y angustiados durante mucho tiempo, porque construimos imágenes mentales del funeral y del entierro, de entrar a la casa y no encontrar a esa persona, de tener que deshacernos de sus pertenencias, etc... Lo mismo nos ocurre si la perdemos por algún tipo de ruptura. De la misma manera, cuando nos imaginamos que nos ha tocado la lotería, nos centramos en el día en que recibimos el millonario cheque y construimos imágenes de felicidad compulsiva. Desestimamos todos los otros acontecimientos que formarán parte de nuestra vida, nuestras rutinas, relaciones, etc... y eso distorsiona la imaginación del futuro.
Deberíamos ser conscientes de estas distorsiones, porque ellas tienen consecuencias. Estas consecuencias se manifiestan claramente en nuestras ambiciones materiales. Como exageramos el impacto que tendrán un coche nuevo -o una casa más grande- en nuestra felicidad, los situamos como máximos objetivos. Nos esforzamos mucho por alcanzarlos y -al poco tiempo- descubrimos que no eran tan determinantes.
Dado que el deseo está directamente vinculado con la predicción (deseamos aquello que predecimos que nos hará sentir bien; y mientras más felicidad pensamos que algo nos traerá, más lo deseamos), un pronóstico incorrecto puede llevarnos a realizar elecciones incorrectas. Si no sabemos cómo nos sentiremos con algo en el futuro, ¿qué decisión tomamos frente a eso en el presente? ¿Cómo podemos estar seguros de si lo deseamos o no? ¿Cómo sabemos si nos hará tan felices como creemos? Las predicciones incorrectas también explican muchos de nuestros arrepentimientos en la vida. ¿Por qué decidimos trabajar ochenta horas a la semana? ¿Para tener más dinero y así ser más felices? ¿Lo logramos? ¿Qué imaginamos cuando tomamos la decisión de trabajar esa cantidad de horas? Seguramente, pensamos que el dinero adicional nos permitiría vivir mejor.
Para la mayoría de las personas, el obstáculo para ser felices es no alcanzar el futuro deseado: no poder comprar ese coche; obtener ese puesto; lograr el amor de tal persona; etc... Pero el problema real es otro: descubrir cuál de todos los futuros deseados tendrá mayor impacto en nuestra felicidad. Si bien duele mucho no obtener aquello que queremos, más nos perjudica no saber qué queremos.
Moraleja: Predecir cómo nos sentiremos en el futuro es algo natural y puede brindarnos información útil, pero no deberíamos confiar del todo en estos pronósticos: ni en los muy optimistas, ni en los muy pesimistas. Debemos confiar mucho más en nuestra capacidad de adaptación emocional (tanto a la felicidad, como a la adversidad) y, sobre todo, reflexionar profunda y abiertamente sobre aquello que nos hará verdaderamente felices.

martes, 24 de marzo de 2009

EL ARTE DE LIDERAR


Un buen líder es el que sabe compartir, repartir y delegar el poder y la autoridad con su equipo.

Delegar autoridad y responsabilidades es un arte, que un verdadero líder debe dominar.
El arte de conferir poder a la gente se concreta en el siguiente decálogo:
1. Explica claramente a las personas cuáles son sus responsabilidades.
2. Concédeles una autoridad igual a las responsabilidades que les asignas.

3. Define normas de excelencia.
4. Proporciona a las personas el entrenamiento que les permitirá cumplir las normas.
5. Apórteles sistema, saber e información.
6. Provéales retroalimentación acerca del desarrollo de su actividad..

7. Reconozca las realizaciones con palabras o gestos que acercan y dan confianza.
8. Confíe en las personas que ha elegido.
9. Concédales autorización para fracasar. (Si se evita el temor al fracaso se favorece el dinamismo, la creatividad y el riesgo razonable; si se trabaja con miedo se tiende a la burocratización y el inmovilismo).
10. Trate siempre a las personas del equipo, ante cualquier circunstancia, con dignidad y respeto.

Un líder necesita inteligencia, sensibilidad, cerebro y corazón.

lunes, 23 de marzo de 2009

PRIMAVERA EN TOLEDO

Fotografía de Santa María de la Cabeza desde Roca Tarpeya
Primavera en Toledo
¡Qué dulce estado!
El jardín de tus ojos deseantes abriéndose,
mientras cierro los míos lentamente,
desafía sin desvarío la clara platiluz de las estrellas
y el brillovergel del paraíso.
¡Qué dulce emoción! ¡Qué transparente estado!
No quiero ser tierra, ni agua, ni aire,
ni pálido resplandor de menguante luna.
Fuego sí, para rodearte de luz, no llama,
como una flor erguida en las arenas del áspero desierto,
para ceñirte con esa música civilizada que es la risa
y compartir el signo más íntimo de la alegría.
¡Qué descansada emoción! ¡Qué dulce estado!
Tu presencia es todo amor,
fuego que dulcemente abrasa
y me eleva hasta tu nombre,
a la cima de la delicia.
¡Qué sofoco más dulce!
La eternidad cabe en un suspiro.
Dejaría de existir si no estuviera enamorado.

miércoles, 18 de marzo de 2009

DÍA DEL PADRE

Estoy empezando a no tener muy claro eso de la familia, pero tengo razonables afectos. ¿Qué se celebra cuando te avisan de esto del Día del Padre? Pero ¿de qué padre?, pues ahora hay mucha gente que se hace un verdadero lío con el galimatías que hay montado. Lo primero que me pregunto es ¿por qué se celebra el 19 de marzo? En Rusia lo celebran el 23 de febrero; los rumanos, el 5 de mayo; los alemanes, el 1 de mayo; los de Korea, el 8 de mayo; en Tailandia, el 5 de diciembre. O sea, que, en esto de "celebrar al padre", la globalización no se pone de acuerdo. La fiesta no evita el lío, pues, si nos vamos a la tradición y en un contexto biológico, padre es el ser de sexo masculino que ha tenido descendencia. Sin embargo, estos días pasados vi en un periódico que un “padre” había dado a luz ya a dos hijos. Se me quedaron los ojos a cuadros, pero era verdad. Yo sigo pensando que un buen padre supone más para un hijo que un centenar de profesores, aunque los hijos no se enteren hasta que ellos nos hacen abuelos. Creo que los padres de hoy son santos. Los hijos de antes eramos más traviesos, pero teníamos más sentido de la autoridad y del respeto. Ahora un padre alza un poco la voz, no ya la mano, y va el hijo y lo denuncia y, además dan la razón al hijo; y si no enchironan al padre será por la suerte que ese día le alcanzó. Así que hay que celebrar el "día del padre" con la misma devoción con que se celebra el santo del pueblo. Lo mismo podría decir de las madres, pero eso será el día que toque. Hoy solo quiero decir que estoy de acuerdo con aquella santa mujer, la madre Teresa de Calcuta, que decía estas palabras para los padres: “Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar,pero no soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo… en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado”. Pues eso, Feliz Día del Padre!

martes, 17 de marzo de 2009

miércoles, 11 de marzo de 2009

LA COSA


¿Qué queremos decir cuando decimos “crisis”. Si fuera griego antiguo, lo mismo quería significar con la palabra “krisis” la interpretación del vuelo de los pájaros y de los sueños, o quizá la elección de las víctimas destinadas al sacrificio y acaso también una sentencia, un juicio elaborado o una condenación. En cambio, si mi universo fuera el de la medicina hipocrática, con la palabra “crisis” seguro que me remitiría a los cambios sufridos por el paciente en el espacio-tiempo, que resultaba en otro devenir. Mas si el universo del discurso lo centramos en la tragedia griega, el término “crisis” nos lleva a la idea que se relaciona con acontecimiento categórico y crítico, que implica a la vez todo el pasado y todo el porvenir de la acción cuyo curso marca. En el siglo XX, los que ya peinamos canas, esto de la crisis nos suena a los vaivenes la sociedad, la familia, el arte, la política, que muestran un agotamiento de modelo o de su estado de cosas, y consecuentemente, manifiestan la necesidad de su superación.
Pero yo me pregunto ¿dónde comienza la crisis? ¿Es la temporalidad una dimensión indisociable de la crisis, que opera, quizá calladamente, en una lenta corrosión antes de hacerse visible y convertirse en espectáculo? ¿Tiene la crisis consecuencias imprevisibles? Inteligencia, dame el nombre exacto de las cosas. El lenguaje configura el mundo y no meramente nombra lo que ya existe; y la importancia de dar el nombre correcto a las cosas es clave. Hoy ya, los que piensan como los que solo sufren las consecuencias, la crisis se ha transformado en una especie de parámetro identitario colectivo que nos une en iguales desventuras. Todos estamos en crisis, todos vivimos las crisis, todos sufrimos la crisis y todos estamos ciegos ante las salidas de la crisis. La globalización, que iba a ser la salvación eterna y el molde de la igualdad, resulta que ha sido el ciego que guía a otro ciego y que nos ha llevado a todos al hoyo.Ahora, digamos, me in teresa mucho estudiar la impostura de muchos individuos que protagonizan la crisis más que otros, porque en la impostura –es decir, en los impostores sociales- está la verdad. Leer a Baudrillard y pensar sobre el relativismo absoluto y sus paradojas, y leer también a Derrida y su deconstructivismo y no pararse mucho en la interpretación de la realidad que llevan a cabo los medios de comunicación mediatizados, es un buen empleo del tiempo; otro buen apaño es irse al pueblo a plantar tomates en el huerto y mandar a la sociedad de consumo y su sistema virtual del dinero a cocerse en la crisis del infierno. Por ahora, mientras escampa o llueven rayos, otearé el horizonte y escribiré poemas de amor.

jueves, 5 de marzo de 2009

LIDERAZGO Y AFECTOS

No es fácil trabajar en equipo y formar grupos bien cohesionados. Un equipo no es una suma de individuos, es una trama de emociones. El liderazgo tiene una gran responsabilidad para tejer la red de conexiones emocionales que ayuda enormemente a conseguir buenos resultados. A veces los líderes hacen esfuerzos bien intencionados, aunque mal dirigidos, para mejorar sus equipos.
Si de verdad un líder tiene voluntad de formar un equipo armonioso, una de las condiciones primordiales para lograrlo tiene que acudir a algo que no se tiene por qué relacionar con el lugar de trabajo, los recursos disponibles o las tareas que hay que realizar. La efectividad de un equipo tiene mucho más que ver con lo que siente la gente que lo integra. La fuerza emocional crea unas sinergias potentísimas. El componente fundamental de los equipos hay que sustentarlo en las relaciones interpersonales.
"Amor" no es una palabra que la gente pronuncie con facilidad en su trabajo. Sin embargo, es cada vez más obvio que las personas necesitan ser consideradas, valoradas y queridas; y necesitan saber que alguien se preocupa por ellas.
El verdadero liderazgo tiene que ver con cuidar de la gente y apoyarla en su crecimiento.Una palabra de ánimo, una valoración de lo que se hace, produce más efecto positivo en un equipo que una fría paga extraordinaria.

miércoles, 4 de marzo de 2009

CRISIS O CULTURA


Creo que lo primero que se intenta arrumbar con la crisis es la cultura. Sí, es verdad que el mundo vive una profunda crisis financiera; no es menos verdad que la crisis tiene una tremenda dimensión psicológica y sociológica, de las que todavía no se habla lo suficiente. Pero habría que cargar las tintas en algunas causas evidentes de este presente convulso; y no es la menor la que afirma que la crisis se ha gestado en un amoral modelo socio-cultural, en el que valor y precio han llegado a confundirse, y donde lo virtual futurible fijaba el precio y el valor del presente; de este lodo se deduce que el futuro lo tenemos hipotecado y más negro que el carbón de hulla. Y quien empieza pagando todo es la cultura; no porque sea la hermana pobre de la familia sociológica, sino porque muchos piensan que la cultura es un bien suntuario perfectamente prescindible. Estamos ante un surrealismo racionalista atroz, pues se pisotea la cultura, mientras se blinda a los malos gestores, esencialmente económicos, -que son los que nos han llevado a esta situación de apoplejía del sistema-. Creo que las respuestas a la crisis han de venir desde la política y la economía, si es que una y otra logran salvar otra crisis morrocotuda, la de la credibilidad. Ahí es donde con este cerebro de renacuajo se me ocurre que es necesario un impulso social y cultural que proporcione vitalidad, genere dinamismo y cohesione a la sociedad. Hay que movilizarse, con alma, corazón y vida, hacia metas de valores éticos y morales alejados de los no-valores, la no-ética y la amoralidad sobre los que se han asentado los ídolos cuya latría nos ha llevado a esta insoportable levedad del ser que es la "caída del imperio romano" del mundo del dinero evanescente. El impulso innovador y potente del arte y la cultura quizá sea el remo que impulse el proceso de la recuperación económica. ¡Pero hay tan pocos que crean en la cultura y en el arte! Y no saben, además, que no hay nada más caro, y a la vez más pobre, que la incultura y la ignorancia.

lunes, 2 de marzo de 2009

DIDO Y ENEAS


Dido y Eneas, de Henry Purcell, es considerada la primera ópera genuinamente inglesa. Presentada en 1689 en un internado para señoritas de la alta sociedad, su estreno comercial tuvo lugar en Londres en 1700. El libreto está basado en el libro IV de La Eneida de Virgilio y narra la desventurada historia de amor entre la reina de Cartago, Dido, y el príncipe troyano Eneas, fundador de Roma. Quién no conoce el famoso “lamento de Dido”, When I am laid in earth (Cuando yazca en la tierra), una chacona que ha sido grabada por todo tipo de artistas, como podemos ver y escuchar en Youtube. Y la verdad, tanto me gusta que, cada vez que sé que se programa, se me enciende el fuego del corazón y allí me planto, a gozar con la música, con las canciones y con la idea escenográfica. En el Centro Cultural Moncloa, en Madrid, he tenido la ocasión de aplaudir una propuesta que contaba con excelentes ingredientes profesionales: una moderna escenografía, unas voces excelentes y unos músicos extraordinarios que tocaban respetando el modo de hacer música en tiempo de Purcell. Ni qué decir tiene que los músicos especialistas en música antigua eran buena parte de los de Sphera AntiQva, que tan buen sabor de boca dejaron en Toledo y en el Auditorio Nacional de Madrid con el concierto de "Virtusos Afectos". Este Dido y Eneas llevada a los escenarios de Madrid es una obra de multiplicaciones que busca recordar esa dimensión sutilmente material del sonido. Es evidente que esta ópera bellísima, con coros, danzas, arias... presentada en una versión camerística, se puede llevar dignamente a cualquier tipo de escenario. La ópera es también un modo de contar historias que pertenecen a nuestra cultura y forman parte de nuestra vida.
El amplio salón del Centro Cultural Moncloa se quedó chico en todas las representaciones, que han sido cuatro y en ninguan había posibiliad de conseguir entrada. Todo un ejemplo, toda una forma de planificar la cultura con criterio de calidad por una entidad municipal cercana a la ciudadanía y todo un respeto para los profesionales que pasan de “bolos” y apuestan por un trabajo serio que el público reconoce y celebra. Cuando en otros lugares de cuyo nombre no quiero acordarme programan sin saber si lo que suena es un cencerro o un violín, en este centro cultural madrileño optan por la cultura buena ¡que no cara! y, desde luego no dan gato por liebre.

lunes, 23 de febrero de 2009

BEATO

El viento marino descansa en la sombra teniendo de almohada su negro clarín y las manchas de rojo honran los lienzos en los que Beato plasma sus sueños sin fin. Mi sapo pregona por los rincones de Toledo, que es atalaya del mundo, que hay que ir a ver la exposición de Beato en Tolmo, que es el no va más, y que, según él, sin desmerecer a otros, es el mejor pincel del grupo, o, al menos el que a él más le gusta. Y mi sapo es así, sincero y natural. Así que, ya que él ha ido, yo también me he paseado, sin que nadie me vea, por la calle de Santa Isabel, he visto la exposición mañana, tarde y noche y tengo que decir que mi sapo lleva razón. La pintura de Beato a esta rana siempre le pareció un arte con discurso. Y me pasa lo contrario de cuando leo el libro de Alberti “A la pintura”. Con Alberti entre las ancas, a través del verso, reproduzco en mi cerebro los cuadros de cada pintor retratado y se me llenan los ojos de líneas y colores. Con los cuadros de Beato me ocurre al revés; los miro y se me llena el cerebro de versos. Y si Alberti escribió un texto que tituló “Al poeta Pablo Picasso”, esta rana, si el pintor lo tiene a bien y se acerca un día al borde del Tajo a pedírmelo, también está dispuesta a escribir un poema que se titule: “Al poeta Eduardo Sánchez Beato y su mancha roja”. ¡Si es que mi sapo es un sol!, me dice algo y me apasiono y luego, ya sin palabras, me entrego a él como si fuera un éxtasis de Bernini. Y con Beato, la verdad, me ha tocado la fibra. Qué espacio milagroso el de las manos de Beato y el pincel entre los dedos; las manos del artista aman, tocan, retienen la vida sobre el lienzo, presienten el color -el añil me priva-, siembran luz, abrazan el concepto, edifican estructuras de profundidad formidable, acarician el horizonte que la línea marca, valoran el silencio, miden la distancia entre dos puntos que se fugan y se cierran en un puño... y estalla la mancha roja que tanto me gusta ver desde este ninfeo remanso del Tajo. Amén.

sábado, 14 de febrero de 2009

AMOR, SAN VALENTÍN ,AMOR

Llevo toda la tarde persiguiéndote
por los caminos de la imaginación,
que es no hablar, no verte, no tocarte,
no sentir tus ojos, estar solo.
Te busco en francés y en italiano.
Grito tu nombre, no me oyes.
Ausencia, Dios, la ausencia.
Parler d´amour, c´est faire l´amour.
No hay palabras. En carne viva
se me torna el corazón que tu mano no toca,
porque está ausente, y el pensamiento
amarga porque no acaricia tu sonrisa.
Desnudo mi imagen en el cristal de la ventana
y aparece el recuerdo de tu aroma,
mientras galopan los caballos
que, a veces, como esta tarde, no puedo sujetar.
Sin embargo no estoy triste. Un viejo amigo
ha venido en mi ayuda y me ha dicho:
Nous avons besoin l´un de l´autre,
nous ne nous sommes plus quittés,
nos vies se sont entremêlées,
et c´est ainsi que l´amour est né.
Dejo la tarea y corro hacia ti.
Quiero quemarme y parler d´amour
libremente entre tus labios.

jueves, 12 de febrero de 2009

CENTENARIO DE DARWIN

Mi abuela decía que a Dios no le había visto nadie, pero que una mano poderosa sí que tenía que haber. Mi abuela no sabía leer ni escribir. En eso, el mundo de mi familia, al menos, ha evolucionado. Yo creo que mi madre, que aprendió sola, tuvo mucho que ver en esta evolución. Ni mi madre ni mi abuela conocieron a Darwin. Hoy conmemoramos sus doscientos años. La verdad es que sin él la ciencia no sería lo que es, incluso la cosmovisión de mucha gente y muchas otras cosas de las que nos dan cuenta los periódicos.

jueves, 29 de enero de 2009

EQUILIBRIO INESTABLE


Buscar el equilibrio. ¿Qué equilibrio? En la vida son las tensiones las que producen movimiento. La "tensión" que sentimos entre el lugar donde nos encontramos y el lugar donde querríamos estar es lo que nos impulsa a recorrrer los espacios desconocidos. Finalmente nuestra insatisfacción, como personas, nos mueve a cerrar esa brecha y lograr los resultados que esperamos. De algún modo, se ha instalado la idea de que "alcanzar el equilibrio" es sinónimo de salud, especialmente mental. Las tensiones, los conflictos, la insatisfacción, las dudas, etc... no gozan de muy buena reputación y son vistos como desequilibrios que hay que corregir. Pero las personas somos seres bi-polares. Nuestras acciones son constantes elecciones y no podemos elegir algo y su opuesto al mismo tiempo. No podemos tener el invierno y el verano o ser autoritarios y amorosos simultáneamente. De ahí que la idea de equilibrio no sea quizá el concepto que mejor cuadre con nuestra naturaleza. Todo está en movimiento: hasta los vientos por diferencia de presión, o las corrientes marinas por diferencia de temperatura... La vida necesita del desequilibrio para avanzar... ¿cuáles serían las consecuencias de no tenerlo? ¡Ah! eso queda para la reflexión. Acaso el equilibrio inestable sea el que nos haga vivir en tensión vital.

martes, 27 de enero de 2009

DIMITRI KARAMAZOV


Aquí tenéis unas imágenes con las que os podéis hacer una idea de Dimitri. Siempre ayuda hacerse un perfil del personajes cuando estás leyendo una novela.

sábado, 24 de enero de 2009

Lectura de LOS HERMANOS KARAMAZOV

¿Cómo llevamos la lectura de Los Hermanos Karamazov? ¡Qué familia! Claro que hay que pensar que este realismo no es mágico, sino que la obra se basa en hechos reales de mediados de 1860. ¿No os dais cuenta que ya desde el principio nos encontramos mucho pensamiento filosófico y político-social? Ya tenemos la familia reunida y vemos que pasan cosas, y van a pasar más, pues, esto va a ser un tipo de novela de indagación cuasi policiaca. ¿Os interesa el narrador ficticio del que se vale el autor? ¿No os parece que el autor utiliza un narrador que parece simple e ignorante? ¿No creéis que el padre Karamazov es la "madre Rusia" que da la vida y endurece a los hijos a fuerza de injusticia? ¿No consideráis que ya desde el principio el padre es un tirano que nos provoca una anivadversión que nos va a hacer pensar que lo que va a suceder bienvenido sea? Y los hermanos... ¿qué os parecen? Son los retratos de tres tipos de hombres de la época; lo que decía al principio, que la novela es pura superestructura es decir, un reflejo de la sociedad, eso es el realismo ruso. Dimitri es una prolongación del padre, ruso tradicional y dejado llevar por sus instintos o impulsos con una moralidad bipolar, capaz de lo mejor y de lo peor, sin ninguna instrucción y sin ganas de tenerla, un hombre inocente pero condenado por su disipada vida, enfrentado a su padre. Iván, el instruido, europeista, moderno, crítico, pero frío y sin alma, sin raíces, en fin un hombre que renuncia a la "madre Rusia". Aliocha, in medio virtus est, el alma rusa que se redime y aprende de las ideas modernas, la virtud y el equilibrio, la bondad, el futuro.
Bueno Fanciulla ¿qué seguimos leyendo? Al menos dos, ya nos hemos leído o releído esta primera entrega.