sábado, 25 de julio de 2009

LOS MELANCÓLICOS

Por su extraordinario interés, copio én este espacio la columna de La Rana, publicada en el número de la revista AQUÍ de del 24 de julio. ¡Es estupendo!


"Estando de raneo, me encontré con un amigo, gran batracio del Tajo toledano, rana talentosa, cabalista, nigromante, poeta de largo aliento, astrólogo, polemista autor de libelos y, en cierto modo, negro. No me extrañó el gesto taciturno y la color cetrina, tan propia de anfibios inteligentes. Sin embargo, le había sobrevenido una preocupación por lo que llamó "estado de melancolía". Pese a que me estimo su aprendiz, aprendiz, por tanto, de mago, o mágico aprendiz, me permití apostillar que la melancolía no es estado, sino condición natural, no aprendida sino prendida del êthos, del carácter, o, como se dice ahora, del talante. "La melancolía en el talante es indicio de talento", dije. Como me estima, sobrellevó mi pedantería y me prestó oídos. Yo, que ya había cogido carrerilla, expliqué que el término castellano melancolía procede del griego melankholía, que es un nombre compuesto del adjetivo melaina (mélas-aina-an), "negro-a", y del sustantivo kholê, "bilis". Significa, por tanto, literalmente "bilis negra". En Homero se aplica el adjetivo mélas-aina-an a la sangre, al vino, al agua del mar y, de modo metafórico, a la muerte. Como forma sustantivada mélan significó "tinta". Se ciñe, pues, la etimología a la vena de mi amigo, cuyo oficio y mala leche le sirven para escandir hermosos versos, prosas satíricas y censorias que despiertan urticarias y obras de escribidor. Como le parecieron estas razones cumplidas, intentando vencer su hipocondría, añadí que, superada la melancolía como afección patológica tal como figura en el Corpus Hippocraticum, fue Aristóteles (más bien el Pseudo Aristóteles) el primero que ligó la melancolía a la genialidad de los creadores: "¿Por qué todos los hombres geniales en filosofía, política, poesía o en las artes son melancólicos, y algunos hasta tal punto que son afectados por enfermedades que se derivan de la bilis negra?" (Problêmata, XXX, 1). De todo ello, coligió mi amigo que la melancolía es bendición, pues permite decir y escribir bien, y que, entre los melancólicos, están los que se dan al vino o a la tinta, y que este era su destino en tanto que, para vencer la sequedad de humores que produce la tristeza moderada y -ante la falta de agua limpia en el Tajo, que, a este paso, se nos muere- para mojar el carácter, bien valen la tinta y el vino. Y, dicho esto, tomó la pluma –con perdón– y se puso al tajo".

jueves, 23 de julio de 2009

SEAMOS MÁS LISTOS QUE LOS ELEFANTES

Sabemos que los elefantes en la India se usan para distintas labores. Pero... ¿qué hacen con ellos cuando no están trabajando? ¿Cómo los controlan? Sus dueños, tuvieron la idea de educarlos, de "programarlos" mientras eran muy jóvenes, imponiéndoles límites voluntarios de pensamiento... Sí, los elefantes piensan. ¿Cómo lo hacen? Cuando los elefantes son todavía muy pequeños y pesan alrededor de 100 kilos, los atan con una soga muy pesada. Durante días, intentan librarse de ella: gimen, tiran, se arrastran y algunos inclusive intenta masticarla. Pero no pueden liberarse. Finalmente, los elefantes se rinden y la lucha termina...
Esto puede parecer una tortura animal, una práctica abominable. Sin embargo, podemos acar una lección para nosotros, los humanos pensantes. Es aquí donde se vuelve interesante para nosotros... A partir de que el elefante toma la decisión de rendirse, interioriza un pensamiento, una creencia: los elefantes comienzan a creer firmemente que no existe ninguna posibilidad de librarse de la cuerda. Aceptan el "hecho" de que la cuerda los limite, dan "poder" a la cuerda y así, con esa creencia incorporada, sus propietarios pueden atarlos con cuerdas extremadamente pequeñas. Más tarde, ya siendo adultos y pesando 3 toneladas o más, nunca intentan liberarse... ¡porque "saben" que no existe posibilidad alguna de librarse de la cuerda! Como se puede ver, los límites de los elefantes no son reales, sólo existen en sus mentes. Los ata el pensamiento, la creencia, no la cuerda.
Eso nos pasa a nosotros muchas veces. De igual manera que los elelefantes, nosotros nos programamos imponiéndonos límites que tampoco son reales, sino que sólo existen en nuestras mentes. Con esas creencias negativas, con esos límites internos, somos incapaces de:
- Vvivir nuestras vidas a pleno.
- Tener más éxito.
- Fijar y alcanzar metas más altas.
- Ganar 10 veces más dinero que ahora.
- Declarar nuestro amor a alguien.
- Crear un negocio de éxito.
- Conseguir la promoción y aumento de sueldo .
- Cumplir nuestros verdaderos sueños y deseos.
- etc, etc, etc...

Nuestras creencias negativas no tienen que limitarnos para siempre. Si deseamos verdaderamente transformarnos, hay que abrir la mente y no hay que engañarse con creencias que nos atan, como el elefante. No nos debe aprisionar la actitud y los límites internos. Poseemos esa fuerza interior, ese poder personal que nos permite cambiar todo en nuestra vida para mejor. Recuerdemos que, así como nosotros somos quienes damos poder a nuestras propias "cuerdas"; también somos quienes podemos quitárselo. Hay que intentárlo sin redirse nunca. Vamos, que no debemos actira como los elefantes.

ANGUSTITIS DE VERANO


El calor del verano, la sudorina, la luna, las noches de blanco en blanco ylos días de turbio en turbio me mponen las neuronas rarillas. Aquí dejo un pensmiento de esos de veranillo inquieto.

Todo concluye al fin, todo tiene un final... sin embargo, nuestra reticencia a aceptar los finales de todas las cosas nos provoca una sensación de frustración e inquietud y esa es la causa de gran parte de nuestros sufrimientos.

Anhelamos la permanencia, tanto de las cosas como de nosotros mismos, y por eso nos convertimos en esclavos de estos deseos que nunca se pueden satisfacer porque todo está en un estado de flujo continuo y nada permanece igual a través del tiempo.

¿Cómo podríamos revisar nuestros deseos, y ajustarlos a este principio universal tan evidente pero tan dificil de aceptar?

jueves, 2 de julio de 2009

LA ORGANIZACIÓN MODERNA PLANIFICA EL CAMBIO

La sociedad, la comunidad y la familia son instituciones conservadoras: tratan de mantener la estabilidad e impedir, o por lo menos frenar, el cambio.
La organización moderna es desestabilizadora: tiene que estar organizada para la innovación y el cambio.
La organización moderna es "destrucción creativa". Y tiene que estar organizada para el abandono sistemático de todo lo establecido, lo acostumbrado, lo familiar, lo cómodo (tanto si se trata de un producto, un servicio, un procedimiento, un conjunto de conocimientos, de las relaciones humanas y sociales, como de la organización misma. La organización moderna tiene que estar organizada para un cambio constante.
La función de toda organización es "hacer producir el saber": en herramientas, en productos y procedimientos, en la concepción del trabajo o en el mismo saber. Por su propia naturaleza, el saber cambia rápido y las certezas de hoy siempre se convierten en los absurdos de mañana.
En las organizaciones modernas, es sensato dar por supuesto que quien tenga algún tipo de conocimientos tendrá que ponerlos al día cada cierto tiempo, si no quiere quedar desfasado.
Para los directivos, la dinámica del saber impone un claro imperativo: cada organización tiene que incorporar la gestión del cambio a su misma estructura. Por un lado, esto significa que -cada pocos años- la organización tiene que prepararse para abandonar cualquier cosa que haga y los directivos tienen que aprender a preguntarse lo siguiente, respecto de cada proceso, cada producto, cada procedimiento, cada política, etc... "Si no estuviéramos haciendo esto ya... ¿empezaríamos a hacerlo ahora, sabiendo lo que sabemos?" Si la respuesta fuera no, la organización tendría que preguntarse: "Entonces, ¿qué hacemos ahora?" Y tiene que hacer algo, no únicamente limitarse a decir: "Elaboremos otro estudio".
En consecuencia con estas reflexiones, las organizaciones tendrán que planificar "el abandono" (de un producto, una política o una práctica que funcionan), en lugar de tratar de prolongarla todo lo posible.

lunes, 22 de junio de 2009

POEMAS DE AMOR EN TIEMPOS DE CRISIS

(Reproduzco el artículo de Jesús Fuente Lázaro, publicado en La Tribuna del Toledo, en su edición del 7/6/2009, sobre mi libro Poemas de Amor)

Un libro, en su formato actual, puede ser un objeto bello o un instrumento útil para la lectura, lo cual no es mala función para un objeto. Un libro puede ser de diseño o de maquetación ordinaria. Un libro, en fin, puede ser algo más que un libro, si fusiona palabras con imágenes, sentimientos con impactos emocionales, sensaciones con razones. Eso es, al menos a mí me lo parece, el último libro de Antonio Illán, titulado «Poemas de Amor». Así, sin más. Como si fuera un texto al que le faltara un titulo, cuando el libro es un vértigo de imágenes, de literatura en estado puro. Es decir, cualquier otro titulo hubiera sido posible, aunque eso sería entrar en los secretos del autor, lo que no es la pretensión de este artículo. En él se han juntado fotografía y dibujo (Fernando Barredo, «Loc», Teresa Ayuso, Gabriel Cruz Marco, Javier Illán) a lo que se ha unido el diseño de orfebrería de la Editorial Cuarto Centenario. Estamos, pues, ante un continente bien elaborado que consigue la conjunción armónica entre formas estéticas y contenido poético.Antonio Illán es de los escasos autores de estos pagos autonómicos que mejor maneja el lenguaje. Que domina la sintaxis, pero también la fonética, la métrica y la prosodia. A esto añade su voracidad lectora - uno se empieza ya a cansar de gente que no lee y aspira a escribir bien, como si eso fuera posible sin acumular lecturas - y su capacidad para utilizar, reutilizar o reaplicar las formulas aprendidas en esas lecturas. Son múltiples las referencias literarias, unas explicitadas y otras no, que aparecen dispersas en sus versos. Como lo son los poetas que configuran su substrato académico: Octavio Paz, Dante, Petrarca, Garcilaso, San Juan de la Cruz, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Guillén, Ángel González y otros. No hay poema en el que no aparezca más de un guiño escenográfico, una cita meta-literaria o hasta alusiones humorísticas. A este respecto, Antonio Illán trasmite la impresión de que, en ocasiones, se cansa de ser riguroso; de su propia habilidad técnica, de su indudable austeridad e introduce en sus textos quiebros de intención anarquizante con tendencia al humor culto o a la provocación encubierta. Así se podría explicar, entre otros variados ejemplos, la dedicación del libro al caballo Incitatus. Pero al margen de esta concesión a la interpretación sicológica, lo cierto es que sus poemas requieren ser leídos, al menos, dos veces: la primera, para experimentar emociones arrebatadas; la segunda, para analizar las corrientes subterráneas subyacentes o las rupturas bruscas de un discurso plagado de múltiples derivaciones.Para quienes le conocen, decir que Antonio Illán sabe de literatura teórica, es una obviedad, pero además lo lleva a la práctica, cuando la experiencia enseña que una cosa es la teoría y otra la práctica. La dualidad en nuestro autor no presenta ninguna disociación: traslada sus conocimientos a la escritura como un imperativo ético. Lo que no sólo es válido para la prosa, sino también para la poesía. ¡Con lo difícil que es escribir poesía! Hay gente que cree que escribe en verso, sin embargo pocas que escriban poemas. Y es que un poema debe ser algo diferente a una sucesión de estrofas, rimadas o no. Debe ser una historia narrada con el ritmo adecuado y con un motivo que actúe como ensamblaje de las varias estructuras que integran el poema. Un poema es, salvando cuanto quieran salvar, una novela contada con los instrumentos y las técnicas de la métrica y los ritmos interiorizados del lenguaje.Dicen que la poesía cuenta mejor que la Historia el devenir de los seres humanos. Sus contradicciones, sus sentimientos enfrentados, sus ambiciones, los diferentes prismas de la dimensión humana. Y en el caso de los poemas de Antonio Illán es evidente. Estos poemas leídos uno a uno - sin atropellos, a sorbos breves pero intensos - nos descubren las facetas múltiples del individuo humano. Un verso suyo es una raya de sensibilidad, un poema una dosis de sensaciones asociadas. Y al mismo tiempo son el reflejo de la época en que están construidos, recogen las inquietudes del momento. Por supuesto, el presente en crisis. Pero no la actual, económica y política, que pudieran ser superables en un periodo razonable, sino la crisis real y profunda que, tras la modernidad, se aposentó en ser humano. De manera general se afirma que son malos tiempos para la lírica, pero habría que decir también que para la poesía, la historia, la filosofía, etc. Vivimos sumergidos en un universo de aporías y desconocimientos, «pensamientos como peces de aire seco» dice el poeta. Pero también de ausencia de valores, hasta de fijación de baremos para los sentimientos. Pues bien, entre tanta confusión, la poética de Antonio Illán viene a recuperar al hombre en su condición de amante de la belleza y la razón, según los postulados de la ortodoxia. Lo que consigue mediante el uso del lenguaje a través de la técnica y con la inspiración, transformada por el esfuerzo y la dedicación, en tecnología poética.

POEMAS DE AMOR EN TIEMPOS DE CRISIS

Un libro, en su formato actual, puede ser un objeto bello o un instrumento útil para la lectura, lo cual no es mala función para un objeto. Un libro puede ser de diseño o de maquetación ordinaria. Un libro, en fin, puede ser algo más que un libro, si fusiona palabras con imágenes, sentimientos con impactos emocionales, sensaciones con razones. Eso es, al menos a mí me lo parece, el último libro de Antonio Illán, titulado «Poemas de Amor». Así, sin más. Como si fuera un texto al que le faltara un titulo, cuando el libro es un vértigo de imágenes, de literatura en estado puro. Es decir, cualquier otro titulo hubiera sido posible, aunque eso sería entrar en los secretos del autor, lo que no es la pretensión de este artículo. En él se han juntado fotografía y dibujo (Fernando Barredo, «Loc», Teresa Ayuso, Gabriel Cruz Marco, Javier Illán) a lo que se ha unido el diseño de orfebrería de la Editorial Cuarto Centenario. Estamos, pues, ante un continente bien elaborado que consigue la conjunción armónica entre formas estéticas y contenido poético.Antonio Illán es de los escasos autores de estos pagos autonómicos que mejor maneja el lenguaje. Que domina la sintaxis, pero también la fonética, la métrica y la prosodia. A esto añade su voracidad lectora - uno se empieza ya a cansar de gente que no lee y aspira a escribir bien, como si eso fuera posible sin acumular lecturas - y su capacidad para utilizar, reutilizar o reaplicar las formulas aprendidas en esas lecturas. Son múltiples las referencias literarias, unas explicitadas y otras no, que aparecen dispersas en sus versos. Como lo son los poetas que configuran su substrato académico: Octavio Paz, Dante, Petrarca, Garcilaso, San Juan de la Cruz, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Guillén, Ángel González y otros. No hay poema en el que no aparezca más de un guiño escenográfico, una cita meta-literaria o hasta alusiones humorísticas. A este respecto, Antonio Illán trasmite la impresión de que, en ocasiones, se cansa de ser riguroso; de su propia habilidad técnica, de su indudable austeridad e introduce en sus textos quiebros de intención anarquizante con tendencia al humor culto o a la provocación encubierta. Así se podría explicar, entre otros variados ejemplos, la dedicación del libro al caballo Incitatus. Pero al margen de esta concesión a la interpretación sicológica, lo cierto es que sus poemas requieren ser leídos, al menos, dos veces: la primera, para experimentar emociones arrebatadas; la segunda, para analizar las corrientes subterráneas subyacentes o las rupturas bruscas de un discurso plagado de múltiples derivaciones.Para quienes le conocen, decir que Antonio Illán sabe de literatura teórica, es una obviedad, pero además lo lleva a la práctica, cuando la experiencia enseña que una cosa es la teoría y otra la práctica. La dualidad en nuestro autor no presenta ninguna disociación: traslada sus conocimientos a la escritura como un imperativo ético. Lo que no sólo es válido para la prosa, sino también para la poesía. ¡Con lo difícil que es escribir poesía! Hay gente que cree que escribe en verso, sin embargo pocas que escriban poemas. Y es que un poema debe ser algo diferente a una sucesión de estrofas, rimadas o no. Debe ser una historia narrada con el ritmo adecuado y con un motivo que actúe como ensamblaje de las varias estructuras que integran el poema. Un poema es, salvando cuanto quieran salvar, una novela contada con los instrumentos y las técnicas de la métrica y los ritmos interiorizados del lenguaje.Dicen que la poesía cuenta mejor que la Historia el devenir de los seres humanos. Sus contradicciones, sus sentimientos enfrentados, sus ambiciones, los diferentes prismas de la dimensión humana. Y en el caso de los poemas de Antonio Illán es evidente. Estos poemas leídos uno a uno - sin atropellos, a sorbos breves pero intensos - nos descubren las facetas múltiples del individuo humano. Un verso suyo es una raya de sensibilidad, un poema una dosis de sensaciones asociadas. Y al mismo tiempo son el reflejo de la época en que están construidos, recogen las inquietudes del momento. Por supuesto, el presente en crisis. Pero no la actual, económica y política, que pudieran ser superables en un periodo razonable, sino la crisis real y profunda que, tras la modernidad, se aposentó en ser humano. De manera general se afirma que son malos tiempos para la lírica, pero habría que decir también que para la poesía, la historia, la filosofía, etc. Vivimos sumergidos en un universo de aporías y desconocimientos, «pensamientos como peces de aire seco» dice el poeta. Pero también de ausencia de valores, hasta de fijación de baremos para los sentimientos. Pues bien, entre tanta confusión, la poética de Antonio Illán viene a recuperar al hombre en su condición de amante de la belleza y la razón, según los postulados de la ortodoxia. Lo que consigue mediante el uso del lenguaje a través de la técnica y con la inspiración, transformada por el esfuerzo y la dedicación, en tecnología poética.

viernes, 29 de mayo de 2009

¿VALORES GLOBALES?

Me da a mí que la globalización tiene su eje en valores estrictamente individuales. Y yo que llegué a pensar por momentos que esto de la globalización sería el sumun de los valores colectivos. Me caí del guindo hace tiempo. Cuando hablamos de la aldea global no estamos afirmando valores colectivos y globales que nos unan y nos ofrezcan posibilidades de éxito, solidaridad y supervivencia. La globalización, el mercado por el mercado, los valores que guían a la libre competencia, al neoliberalismo, al comercio internacional y al intercambio de bienes, servicios e individuos, son en realidad contravalores, en los que se pone de manifiesto el individualismo, el egoísmo y el personalismo. Estos contravalores se esconden detrás de las pantallas de muchos gobiernos y de corporaciones internacionales, que confunden con su propaganda, pero que en nada se mueven para defender lo colectivo. En el fondo, su religión y sus hechos responden a un individualismo extremadamente fundamentalista. ¿Cuál es el resultado que estamos comprobando? Pues ahí está: la exclusión de millones de personas que forman la masa de pobreza, miseria y hambruna en todo el mundo, incluyendo el mundo de los países desarrollados, como el nuestro.
Los valores del colectivo –como son el amor, la solidaridad, la compasión, la fraternidad, la igualdad, la entrega, el servicio, el respeto, incluso la justicia ¡y mira que tener que considerar la justicia un valor ya tiene bemoles!- son olvidados por los amos del cotarro, por los poderosos, por los individualista, por el poder en todas sus instancias. Conclusión de estas reflexiones de uno que se siente solo pueblo -y a veces lumpen-: Que, a pesar del debate que pueda haber acerca de nuestras realidades colectivas; en la práctica, lo colectivo es un residuo mal generado de las transacciones individuales; y que lo colectivo no cotiza porque no tiene mercado. ¡Ah! y lo que no cotiza nada son los valores, que están quedando en el discurso como un residuo retórico.
Así lo pienso y así lo digo y salga el sol por Antequera.

viernes, 22 de mayo de 2009

Presentación de Poemas de Amor


La presentación de Poemas de Amor fue a pedir de boca. Los medios e comunciación han estado espléndidos todos. Debiera dedicar un post a cada uno de ellos. hoy solo voy a colocara un párrado de un artículo firmado por Piti Calderón (sudónimo) en El Digital de Castilla-La Mancha. En este párrafo, de manera sintética, se da una pincelada muy real a lo ocurrido. Gracias a todos.


"Tan radical como ellas en lo político es Antonio Illán en lo poético y lo amoroso. El escritor, profesor y comunicador presentó la semana pasada su nuevo libro "Poemas de amor" en un acto que estuvo repleto de gente y en el que dejó claro que además de escribir bien organiza estupendamente estos saraos: Fue ameno, divertido y original, se repartieron los panes y los peces y comprobamos que no en todos los actos de cultura tiene que estar la consejera del ramo. Basta con el consejero de Presidencia, José Valverde; el de Salud, Fernando Lamata (otro poeta de la calle), y el alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, cada vez más sólido e interesante en sus alocuciones. Y con algunos amigos del poeta como los periodistas Javier Ruiz e Inma Sánchez Morate (todos estaban enamorados de ella), o la profesora y musa del Círculo de Arte Marina Riaño, que recitó con sentimiento y profesionalidad. Muy recomendables estos "Poemas de amor" del Mágico de Toledo y director general de Documentación y Análisis de la Junta".

lunes, 4 de mayo de 2009

TODOS INVITADOS A LA PRESENTACIÓN EL 13 DE MAYO

Poemas de amor se presenta el 13 de mayo, miércoles, en el Círculo de Arte (plaza de San Vicente), en Toledo, a las 8 de la tarde.
Todas las personas lectoras de este blog están especialmente invitadas a esta celebración del amor y la poesía.

Poemas de amor es el libro para percibir, con la confianza de sentir, que el amor está presente y es el alma de la vida que acompasa el ir y venir de las personas, quienes no necesitan que algo extraordinario ocurra.
La experiencia vivida descubre la belleza en las pequeñas cosas, en la relación cotidiana, y el amor en la voluntad permanente de amar.
En Poemas de amor, la palabra ordinaria esencial se hace poética porque esa es la intencionalidad del mensaje, que busca más la comunicación que el ornamento.
Descubrir que el yo no existe sin el otro es profundizar también en la soledad de la ausencia y en la pasión de la esperanza.
Y, como una transverberación del amor sentido, alza los surcos de Poemas de amor el homenaje a la poesía en la literatura. Es un ingenioso juego, una arriesgada apuesta que ofrece al lector innumerables senderos que se bifurcan en el jardín de la lectura poética.

sábado, 2 de mayo de 2009

TEAMO.COM

Busco en el corazón de la hermosura
palabras transparentes que digan
eternidad, impulso de cristal,
diamante de la noche... luz de fuego...
Busco cómo decirte… que sé
que los teclados virtuales
optimizan estrategias rivales.
Busco intensamente, en el pensamiento
que llamea ardiente y puro,
cómo decirte… que no ignoro
la realidad del lenguaje interactivo
que te arroba en otras redes...
Busco en el alud de cisnes y de olas
que se interpone entre nosotros,
cómo decirte, que me limito
de palabras como agua
que huelan a pan
y sean seda en los labios,
para que me entiendas,
que, a pesar de todos los ecos,
...
yo/teamo.com.

De Amores nada virtuales

jueves, 23 de abril de 2009

DON QUIJOTE Y LECTURA

Pocos libros nos incitan tanto a leer como El Quijote. La lectura es la principal ocupación del caballero, que, por cierto, no está tan loco, pues razona con extraordinaria cordura. Alonso Quijano antes de convertirse en don Quijote no ha hecho otra cosa que andar de caza con su fiel galgo corredor y leer, durante las tardes y las noches, libros y libros. En el silencio, la quietud y la soledad de su casa, “él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio”.
En ese aliento vital –sístole y diástole- que ve alternarse lo cerrado y lo abierto, la casa en la aldea y el campo, la noche y el día, la imaginación y la realidad, se cifra la existencia de don Quijote, de Alonso Quijano, al inicio de la novela. Luego vendrán las salidas, las andanzas, los amores utópicos, los gigantes y los molinos, la derrota en la playa de Barcelona y la razón. Pero siempre, a lo largo de toda la obra se habla de leer, de la importancia de la lectura como vía de conocimiento, junto con el viaje, porque “el que lee mucho y anda mucho ve mucho y sabe mucho”.
La lectura tiene su tiempo, esa es la lección que nos enseña y que debemos tener en cuenta, la lectura no es algo añadido que se sobrepone a otras acciones, no, la lectura tiene que tener su tiempo determinado, como lo tienen las otras ocupaciones, y, si no es así, las palabras son zarandajas y estupideces. Hermosa y actual lección la de Cervantes. A leer se aprende leyendo. El amor a la lectura se siente leyendo. El hábito de la lectura se logra leyendo. Y leer requiere un tiempo específico, continuado y bien dirigido por personas expertas y responsables. Para Alonso Quijano las horas transcurridas entre libros y libros son un viaje de la mente, de la imaginación que recorre sobre las alas de la lectura empática espacios y tiempos infinitamente más vastos, más variados y más grandes de los que sus ojos abarcan en el horizonte de su aldea. La lectura en sí es ya una aventura. Leer o no leer, saber leer o no saber leer, esa es la cuestión.

martes, 21 de abril de 2009

ALGUNAS NOTAS SOBRE LIDERAZGO

Hace años que vengo leyendo y reflexionando sobre el asunto del liderazgo. Tengo cuadernos y cuadernos de anotaciones. Hay cuestiones obvias que no se tienen en cuenta y que la realidad demuestra que muchos líderes no siguen ¡y eso que se pierden!
La literatura sobre liderazgo habla, entre otros muchos de los siguientes puntos:
El buen líder sabe rodearse de personas que a algunos –a los mediocres generalmente- les pueden parecer un desafío. Un gran líder siempre intenta trabajar con personas que son mejores que él y nunca piensa que estas personas les traerán problemas, pues lo que de verdad van a aportar son soluciones. Cuando un líder se rodea de personas con tanta o más preparación que él, todos crecerán juntos como equipo y el líder seguirá siendo el líder. Las personas apreciarán y respetarán su habilidad de contratar -y liderar- un equipo con talento.
El buen líder busca su mano derecha. Un líder tradicional, para poder sentirse cómodo, posee un "segundo al mando" que es como él, quiere una especie de “doble”. Un gran líder necesita una “mano derecha" que pueda realizar lo que él no puede, una persona que le complemente. Siempre se dijo que “cuatro ojos ven más que dos” y que "dos cabezas son mejores que una".
El buen líder sabe delegar el poder. Un líder tradicional quiere hacerlo todo él, para ser visto como "un gran trabajador". Un gran líder sabe que debe fiarse de otros, para que hagan el trabajo y tomen decisiones, si desea que la organización crezca. Un gran líder sabe dar confianza y enseñar a los demás a liderarse a sí mismos, aunque fallen en sus primeros intentos. ¡Esta es la manera de multiplicar el liderazgo, a través de toda la organización, para llevarla mucho más lejos! Los líderes que no animan a que crezcan otros liderazgos terminan llevando las organizaciones a su decadencia.
El buen líder es capaz de tomar duras decisiones. El liderazgo es una suma de decisiones. A pesar de querer ser sensibles a muchas cosas, los grandes líderes comprenden que -ciertas veces- deben tomar duras decisiones por el bien de la organización y las toman.
El buen líder trata de no tener bajas. Esta quizás sea la mayor lección que un líder puede aprender. Un gran líder sabe que, a medida que la organización avance, habrá bajas, habrá compañeros que se quemen. En la película "Gladiador", un oficial advierte a Maximus que las tropas no están totalmente listas para el combate. Maximus responde que la otra parte está punto de moverse y, si ellos no lo hacen primero, perderán la batalla. El oficial comienza a decir "Las bajas serán demasiado grandes...", pero Maximus interrumpe y en su lugar dice: "Las bajas serán aceptables". Un buen líder no busca ni disfruta con las bajas seguras que se tienen, sino que comprende que, sin duda, existen y que deben aceptarse, como parte del proceso natural de cambio y movimiento de la organización.

sábado, 11 de abril de 2009

RELACIONES COMPLEJAS

Vivmos en un mundo social complejo. Estemos donde estemos, o hagamos lo que hagamos, siempre nos encontramos con personas "difíciles", con las que nos cuesta mucho relacionarnos. Unas son extremadamente quisquillosas; a otras no parece importarles nada; algunas no pueden ser molestadas; y las hay que son absolutamente egocéntricas y desconsideradas. Esto en el mundo social tiene un pase, pero en el entorno laboral es, cuando menos, un conflicto.
¿Qué pasa con estas personas? ¿De qué planeta son? ¿Gozan siendo desagradables y poco cooperativas? ¿Cómo se puede ser tan insensible? ¿Están ciegas? ¿Son superiores por jerarquía y eso las hace prepotentes? ¿Qué necesitan para darse cuenta? ¿Qué problema tienen? Estas son algunas de las preguntas que podemos plantearnos ante ciertos casos. Evidentemente, estas personas, además de cearnos miedos, tienen el potencial de quitarnos una enorme cantidad de tiempo y energía.
Cuando estamos junto a ellas no somos felices: nos encontramos sin opciones, resignados a que las cosas no mejoren y viviendo una frustración continua, que no es buena para nuestro bienestar. Entonces, ¿qué podemos hacer?
Hay que reflexionar, no solo observar la apriencia, pues es posible que “no conozcamos cómo son las cosas, sólo sepamos cómo las observamos."
Mirémosnos a nostros mismos. Cada uno de nosotros tiene su propia perspectiva de las situaciones que vive. Eso es todo lo que tenemos, a veces: nuestra perspectiva. Nuestra perspectiva son nuestras "interpretaciones". Reaccionamos, respondemos y operamos desde nuestra perspectiva, pero muy raramente somos conscientes de la perspectiva que tenemos acerca de alguien, ni de cómo éstas personas condicionan y dirigen nuestras conductas. Por eso, uno de los procesos de aprendizaje más poderosos que podemos emprender, comienza por mirarnos a nosotros mismos y reflexionar. Esto nos permite preguntarnos: ¿cómo estamos observando las cosas?"
Veamos, por tanto, de qué está compuesta nuestra perspectiva. Esencialmente está hecha de opiniones: acerca de "cómo pensamos que son las cosas", de "cómo deberían ser", y de "cómo podrían ser". El conjunto de esas opiniones es la norma bajo la cual vivimos... A lo largo de nuestra vida, "tejemos" todas nuestras opiniones -de una manera muy coherente- dentro de nuestra historia. Pero nunca observamos el proceso fundamental que formó nuestra perspectiva.
Si pudiésemos ajustar algunas de nuestras opiniones, podríamos tener una perspectiva diferente y -también- una manera diferente de comportarnos. Sólo cuando estamos dispuestos a inspeccionar nuestra perspectiva y observar el proceso que la formó, podemos plantearnos:
¿Qué es eso que hace a alguien difícil para nosotros?
Eso que hace a alguien difícil para nosotros es, ni más ni menos, que no vive según nuestras normas y expectativas, y -para colmo de males- no somos capaces de influenciarle a hacerlo... ¡Esto hace sonar todas nuestras "alarmas", porque nuestras normas definen nuestra dignidad e integridad! Definen el lugar y la manera de pararnos en esta vida. Y cuando sentimos que nuestras normas son violadas, tenemos una respuesta emocional. Esta respuesta puede ser instantánea o puede transformarse en un estado de ánimo mucho más duradero, que viviremos cada vez que tengamos que lidiar con la persona difícil.Los estados de ánimos "colorean" la manera en que vemos nuestra vida. Los estados de ánimo negativos son lo suficientemente poderosos como para atraparnos siempre en la misma perspectiva. Además, como nuestros estados de ánimo están en nuestro cuerpo, también tenemos una reacción física, reflejada por nuestra respiración, la tensión muscular y la postura.
La manera tradicional de tratar a alguien difícil es callar o apuntarle con el dedo y hablarle de las características inaceptables de su conducta. Al permitirnos mirar nuestra propia perspectiva, podemos adoptar otro enfoque: uno que comience por apuntar el dedo hacia nosotros mismos y por reconocer "cómo estamos observando las cosas". Es fundamental recordarnos continuamente que aquello que observamos es sólo una interpretación y, si bien pensamos que tenemos la "interpretación correcta", la nuestra no es más que una entre miles.
Es muy fácil caer en la trampa de ver nuestras interpretaciones como hechos. En parte sucede, porque encontramos que otras personas también tienen similares interpretaciones. Pero esto sólo significa consenso, lo cual puede cegarnos a desarrollar caminos innovadores para lidiar con problemas complejos.
Entonces, ¿qué podemos hacer? ¿Cómo podemos influenciar para mejorar las cosas, aún con la persona más intratable y recalcitrante? Tengamos en cuenta esto: observar nuestras observaciones y reflexionemos sobre lo siguiente:
Revisión de normas: Clarifiquemos la relación que estamos viviendo con la otra persona. ¿Cuál es la norma (los valores centrales, o el criterio para una conducta aceptable), que está siendo violada? ¿Cuán importantes son esos valores para usted? ¿Desea aferrarse a ellos a toda costa? Quizás su norma no sea negociable, pero la forma en que esa persona cumple su norma podría serlo... Quizás estemos atrapados en la opinión de cómo esa persona debería cumplir nuestra norma, como si existiera un único camino correcto. Las normas por las cuales vivimos, juegan un papel paradójico en nuestras vidas. Son indispensables y definen quiénes y cómo deseamos Ser... pero también nos atrapan en una rígida e inflexible manera de observar las situaciones.
Algo que bien vale una inspección: nuestra creencia que la otra persona conoce tan claramente nuestra norma como nosotros. O que esa norma debería ser tan importante para ella, como lo es para nosotros...
Revisión de estados de ánimo: ¿Qué estado de ánimo vivimos con esta persona (cuando pensamos en ella, cuando alguien la menciona, cuando estamos en su presencia)? ¿De qué color podría decir que es su estado de ánimo? ¿Qué consecuencias tiene, este estado de ánimo, con la calidad de sus pensamientos y relaciones, con su calidad de vida? ¿Cuánto de ese estado de ánimo se infiltra en otras situaciones de su vida?
Nuestro pensamiento habitual -acerca de los estados de ánimo- es que no podemos hacer nada con ellos. ¿Dónde aprendimos eso? No somos títeres, por lo que es bueno preguntarse: ¿quién dirige nuestra vida emocional?
Revisión de nuestro cuerpo: Nuestra respiración, y las maneras sutiles en que configuramos nuestros músculos (los cuales influencian en todas nuestras posturas), tienen un enorme -pero subestimado- impacto en la manera que observamos. Cualquier historia negativa que vivamos es corporeizada, lo que contamina nuestra efectividad al relacionarnos con otros. ¿Cómo nos paramos, cómo nos quedamos rígidos, con qué profundidad respiramos? Cualquier estado de ánimo negativo se evidencia en un cambio de postura y respiración.
Revisión del mensaje: Es fácil asumir que estamos siendo claros acerca de lo que queremos, pero ¿desde qué perspectiva? ¿Hablamos desde nuestras propias preocupaciones -apuntando nuestro dedo hacia nosotros- en lugar de "acusar" apuntándolo al otro? ¿Sentimos que aquello que queremos es válido y valioso, sin sobreestimarlo?Revisión de la perspectiva: También podríamos llamar a este punto "nuestra perspectiva de su perspectiva" O sea... ¿cómo piensas que la otra persona está viendo las cosas? ¿Cómo piensas que te ve a ti? ¿Qué sucede en su mundo? ¿Parece feliz? ¿Tiene una opinión positiva de sí misma? ¿En qué estado de ánimo vive?... ¿Cómo incorporamos todas estas consideraciones en nuestro enfoque?
Una reflexión final: Es muy fácil subestimar la complejidad de las dinámicas presentes en una interacción humana. No somos máquinas, sino entidades biológicas complejas, algunas veces altamente impredecibles, pero -sobre todo- cada uno de nosotros es un misterio, tanto para nosotros como para los demás.
Conclusión: Tras la reflexión sigo en la duda y no sé cómo moverme entre personas, par mí difíciles, pero, eso sí, no altearé la respiración y relajaré los gestos… por algo se empieza.

viernes, 3 de abril de 2009

LECTURA Y RENOVACIÓN VITAL


Renovar significa hacer algo de nuevo, o volverlo a su primer estado. En el "arte de vivir", la renovación ocupa un lugar primordial porque renovarse es re-vivir. El re-encuentro con las cosas simples pero esenciales de la vida, como el contacto con la naturaleza, la contemplación de uno mismo, la re-valorización de nuestras relaciones personales o la re-atención de los sentimientos que envuelven nuestra vida, son actos de renovación.

La lectura reflexiva de buena literatura constituye una de las más económicas, poderosas y principales fuentes de renovación. Lo destacable de la buena literatura, es que es posible hallar en ella nuevos puntos de vista, captar otras vivencias, regularidades y temas. La buena literatura -aquella que refleja la experiencia humana en su amplia dimensión- nos motiva, nos inspira y activa cambios en nuestras vidas. Pasarla por alto, sin tratar de aprender de ella, implica un desinterés absurdo por un recurso valioso. Sumergirse regularmente en ella equivale a seguir un curso intensivo y permanente de renovación.

Esta Semana Santa, además de crecer espiritualmente, hay que seguri creciendo en lecturas renovadas.

miércoles, 1 de abril de 2009

EL CORAZÓN EN HORA

Estamos en tiempos de "acordar", es decir, de acelerar el corazón. Los antiguos creían que los sentimientos residían en el corazón. Para Aristóteles, el corazón era el órgano fundamental del organismo humano, y el cerebro, apenas un mero coadyuvante. En la Grecia clásica, y después, se creía que la memoria estaba alojada en el corazón. Por eso, los romanos empleaban la palabra "recordari", derivada de "cor" 'corazón', que llegó a nuestra lengua como "recordar". En el portugués contemporáneo, saber una cosa de memoria es conocerla "de cor" (etimológicamente, 'del corazón'). Si los sentimientos se alojaban en el corazón, nada más natural que, cuando dos personas se ponen de acuerdo, digan que "concuerdan" o que "acuerdan", con lo que el corazón ya está presente otra vez (del latín vulgar accordare). En el español antiguo -y en muchas regiones, en el contemporáneo- acordar o recordar significaban 'despertarse, volver en sí después del sueño'. Vamos que tenemos que poner el corazón en hora.

jueves, 26 de marzo de 2009

AGUA COMO SOLUCIÓN NO COMO PROBLEMA

Muchas veces, cuando miramos mucho un problema, nos olvidamos de la solución. Creo que con el agua en España está ocurriendo esto. Es como estar en el desierto muriéndonos de sed, llegar a un oasis con agua y seguir contando lo sedientos que estamos... en lugar de ¡beber!Si se lo hubiera captado en su esencia... el problema ya no existiría. Las largas descripciones del problema no se encaminan hacia su solución. ¡Cuánto tiempo perdido en las discusiones! Cuando hablamos y hablamos sobre un problema, estamos contando nuestra manera de ver el mundo: una visión que -por supuesto- reforzará y justificará dicho problema, malgastando nuestra energía en lugar de orientarla hacia las soluciones.
Castilla-La Mancha debe –ut opinor- plantear el asunto del agua como una solución y no como un problema. Además, quizá hay que tener en cuenta que todo problema encierra también su solución. Sin embargo, si vemos el problema sólo como problema, no vemos el “todo”. Así es posible que terminemos sabiendo mucho acerca del problema... pero no hayamos avanzado nada en su solución.Necesitamos, por tanto redireccionar nuestra mirada y ampliarla con la intuición, con la razón y con los hechos. Nuestra energía no debe disiparse en largas explicaciones. Además, si captamos la solución, ¿de qué nos sirve saber tanto del problema?
Lo de la tubería de La Mancha, me parece que va en ese camino de tratar el asunto del agua por la vía de los hechos y las soluciones.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Mariano José de Larra hubiera cumplido, ayer 24 de marzo, 200 años. Iris M. Zavala ha dicho de él que representa el «romanticismo democrático en acción». ¡Qué necesario sería hoy una Larra en el periodismos español! Un crítico con razones, un satírico con ironía, un estilista del lenguaje bien empleado, directo y natural. En sus artículos combate la mala organización del estado, se burla de la sociedad y rechaza la vida familiar hipócrita de la época. Para él, los males de España son el tema central de su obra crítica y satírica. Descontento con el país y con sus hombres y mujeres, escribe artículos críticos (En este país, El castellano viejo, El día de difuntos de 1836, Vuelva usted mañana...), contra la censura (Lo que no se puede decir no se debe decir), la pena capital (Los barateros o El desafío y la pena de muerte), contra el uso incorrecto del lenguaje (Por ahora, Cuasi, Las palabras).
Leamos a Larra. No solo por su centenario, sino por su obra, hoy está de plena actualidad.


¡MUCHO OJO CUANDO IMAGINAMOS NUESTRO PROPIO FUTURO


Las personas tenemos la capacidad de viajar mentalmente en el tiempo y escudriñar en nuestro futuro o recrearlo con la imaginación. Pero esa recreación no es la realidad. Esto nos permite ¿predecir? una serie de eventos y consecuencias y, con la ficticia base de estos pronósticos, tomar determinadas decisiones en el presente. De hecho, casi todas las decisiones que tomamos (comprar algo, aceptar un trabajo, tener hijos...) se basan en la predicción de las consecuencias emocionales de las diferentes opciones: elegiremos aquello que más beneficio -o menos perjuicio- nos reporte, según esa creación de futuro en la que proyectamos imaginativamente nuestro presente con sus circunstancias y sus condicionantes conceptuales y culturales.Sin embargo, esta capacidad de visualización del propio futuro no es perfecta, porque las personas cometemos muchos errores cuando nos ponemos a predecir nuestras reacciones y estados emocionales futuros. Tendemos a sobreestimar el impacto emocional de una situación y, a veces, creamos monstruos y otras hacemos verdaderos castillos en el aire. Como regla general, predecimos que los acontecimientos tendrán un efecto más intenso y duradero en nuestro estado de ánimo, del que realmente tienen, según la realidad y la experiencia propia y ajena nos demuestran.
Quizá con un ejemplo extremo lo podamos entender mejor. Al imaginar la muerte de nuestra pareja, tendemos a pensar/imaginar que nos sentiremos devastados y que nunca podremos superarlo. La realidad nos demuestra que, en estos casos, la mayoría de las personas logra recuperarse al poco tiempo e -incluso- iniciar una nueva relación. Veamos otro ejemplo más pragmático: ¿Hay personas que creen que tener un Mercedes les hará la vida perfecta? Si logran conseguirlo, a las pocas semanas se acostumbran a tenerlo y la influencia de esa adquisición en su estado anímico resulta mucho menos intensa y más pasajera de lo que anticiparon con su pensamiento: su vida no resultó perfecta. En resumen, casi nunca obtenemos tanta felicidad -o padecemos tanta desgracia- producto de una experiencia futura, como imaginamos.
¿Por qué somos tan imprecisos al predecir nuestro "futuro emocional"? Por dos razones: subestimamos nuestra capacidad de adaptación y vemos el futuro con una visión de túnel.
Si pensábamos que nos moriríamos si nuestra pareja nos abandonara -y esto ocurre con harta frecuencia-, es posible que en poco tiempo nos encontremos diciendo cosas como: "no teníamos mucho en común", "no estábamos realmente enamorados", "no era la persona indicada para mí", etc... Una vez que descubrimos que nuestra pareja -y nuestro amor- no eran tan perfectos como creíamos, esta partida o este abandono dejan de ser traumáticos... y hasta puede que se vivan en la realidad como un alivio! De manera similar, si esperábamos un ascenso en el trabajo pero no lo obtuvimos, es probable que terminemos pensando que fue mejor, ya que así podremos pasar más tiempo con nuestra familia y vivir con menos presiones. Es decir, tendemos a racionalizar aquello que nos ocurre.
Si bien la racionalización es una forma de auto-engaño, también es producto de la capacidad de adaptación emocional del ser humano. Así como tenemos un sistema inmunológico fisiológico, las personas tenemos un sistema inmunológico emocional que nos permite aclimatarnos a los cambios, tanto a los positivos como a los negativos. Este sistema hace posible que cambiemos nuestra interpretación de los sucesos, para sentirnos mejor. Sin embargo, al pronosticar un estado de ánimo futuro no tenemos en cuenta esta "respuesta inmunológica emocional".
Otra de las razones por las cuales no imaginamos bien y con acierto nuestro estado emocional futuro, es la visión de túnel que tenemos ante los eventos. Cuando imaginamos una situación, tendemos a focalizarnos exclusivamente en ella. Por ejemplo, imaginamos que si perdiésemos a nuestra pareja (por volver al ejemplo extremo) nos sentiríamos deprimidos y angustiados durante mucho tiempo, porque construimos imágenes mentales del funeral y del entierro, de entrar a la casa y no encontrar a esa persona, de tener que deshacernos de sus pertenencias, etc... Lo mismo nos ocurre si la perdemos por algún tipo de ruptura. De la misma manera, cuando nos imaginamos que nos ha tocado la lotería, nos centramos en el día en que recibimos el millonario cheque y construimos imágenes de felicidad compulsiva. Desestimamos todos los otros acontecimientos que formarán parte de nuestra vida, nuestras rutinas, relaciones, etc... y eso distorsiona la imaginación del futuro.
Deberíamos ser conscientes de estas distorsiones, porque ellas tienen consecuencias. Estas consecuencias se manifiestan claramente en nuestras ambiciones materiales. Como exageramos el impacto que tendrán un coche nuevo -o una casa más grande- en nuestra felicidad, los situamos como máximos objetivos. Nos esforzamos mucho por alcanzarlos y -al poco tiempo- descubrimos que no eran tan determinantes.
Dado que el deseo está directamente vinculado con la predicción (deseamos aquello que predecimos que nos hará sentir bien; y mientras más felicidad pensamos que algo nos traerá, más lo deseamos), un pronóstico incorrecto puede llevarnos a realizar elecciones incorrectas. Si no sabemos cómo nos sentiremos con algo en el futuro, ¿qué decisión tomamos frente a eso en el presente? ¿Cómo podemos estar seguros de si lo deseamos o no? ¿Cómo sabemos si nos hará tan felices como creemos? Las predicciones incorrectas también explican muchos de nuestros arrepentimientos en la vida. ¿Por qué decidimos trabajar ochenta horas a la semana? ¿Para tener más dinero y así ser más felices? ¿Lo logramos? ¿Qué imaginamos cuando tomamos la decisión de trabajar esa cantidad de horas? Seguramente, pensamos que el dinero adicional nos permitiría vivir mejor.
Para la mayoría de las personas, el obstáculo para ser felices es no alcanzar el futuro deseado: no poder comprar ese coche; obtener ese puesto; lograr el amor de tal persona; etc... Pero el problema real es otro: descubrir cuál de todos los futuros deseados tendrá mayor impacto en nuestra felicidad. Si bien duele mucho no obtener aquello que queremos, más nos perjudica no saber qué queremos.
Moraleja: Predecir cómo nos sentiremos en el futuro es algo natural y puede brindarnos información útil, pero no deberíamos confiar del todo en estos pronósticos: ni en los muy optimistas, ni en los muy pesimistas. Debemos confiar mucho más en nuestra capacidad de adaptación emocional (tanto a la felicidad, como a la adversidad) y, sobre todo, reflexionar profunda y abiertamente sobre aquello que nos hará verdaderamente felices.

martes, 24 de marzo de 2009

EL ARTE DE LIDERAR


Un buen líder es el que sabe compartir, repartir y delegar el poder y la autoridad con su equipo.

Delegar autoridad y responsabilidades es un arte, que un verdadero líder debe dominar.
El arte de conferir poder a la gente se concreta en el siguiente decálogo:
1. Explica claramente a las personas cuáles son sus responsabilidades.
2. Concédeles una autoridad igual a las responsabilidades que les asignas.

3. Define normas de excelencia.
4. Proporciona a las personas el entrenamiento que les permitirá cumplir las normas.
5. Apórteles sistema, saber e información.
6. Provéales retroalimentación acerca del desarrollo de su actividad..

7. Reconozca las realizaciones con palabras o gestos que acercan y dan confianza.
8. Confíe en las personas que ha elegido.
9. Concédales autorización para fracasar. (Si se evita el temor al fracaso se favorece el dinamismo, la creatividad y el riesgo razonable; si se trabaja con miedo se tiende a la burocratización y el inmovilismo).
10. Trate siempre a las personas del equipo, ante cualquier circunstancia, con dignidad y respeto.

Un líder necesita inteligencia, sensibilidad, cerebro y corazón.

lunes, 23 de marzo de 2009

PRIMAVERA EN TOLEDO

Fotografía de Santa María de la Cabeza desde Roca Tarpeya
Primavera en Toledo
¡Qué dulce estado!
El jardín de tus ojos deseantes abriéndose,
mientras cierro los míos lentamente,
desafía sin desvarío la clara platiluz de las estrellas
y el brillovergel del paraíso.
¡Qué dulce emoción! ¡Qué transparente estado!
No quiero ser tierra, ni agua, ni aire,
ni pálido resplandor de menguante luna.
Fuego sí, para rodearte de luz, no llama,
como una flor erguida en las arenas del áspero desierto,
para ceñirte con esa música civilizada que es la risa
y compartir el signo más íntimo de la alegría.
¡Qué descansada emoción! ¡Qué dulce estado!
Tu presencia es todo amor,
fuego que dulcemente abrasa
y me eleva hasta tu nombre,
a la cima de la delicia.
¡Qué sofoco más dulce!
La eternidad cabe en un suspiro.
Dejaría de existir si no estuviera enamorado.