jueves, 5 de marzo de 2009

LIDERAZGO Y AFECTOS

No es fácil trabajar en equipo y formar grupos bien cohesionados. Un equipo no es una suma de individuos, es una trama de emociones. El liderazgo tiene una gran responsabilidad para tejer la red de conexiones emocionales que ayuda enormemente a conseguir buenos resultados. A veces los líderes hacen esfuerzos bien intencionados, aunque mal dirigidos, para mejorar sus equipos.
Si de verdad un líder tiene voluntad de formar un equipo armonioso, una de las condiciones primordiales para lograrlo tiene que acudir a algo que no se tiene por qué relacionar con el lugar de trabajo, los recursos disponibles o las tareas que hay que realizar. La efectividad de un equipo tiene mucho más que ver con lo que siente la gente que lo integra. La fuerza emocional crea unas sinergias potentísimas. El componente fundamental de los equipos hay que sustentarlo en las relaciones interpersonales.
"Amor" no es una palabra que la gente pronuncie con facilidad en su trabajo. Sin embargo, es cada vez más obvio que las personas necesitan ser consideradas, valoradas y queridas; y necesitan saber que alguien se preocupa por ellas.
El verdadero liderazgo tiene que ver con cuidar de la gente y apoyarla en su crecimiento.Una palabra de ánimo, una valoración de lo que se hace, produce más efecto positivo en un equipo que una fría paga extraordinaria.

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