sábado, 18 de agosto de 2012

SOLIDARIOS PENSIONISTAS


El fuego, el calor, la deuda, la marcha-atrás-de-los-cuatrocientos-euros, las largas vacaciones del optimismo pesimista, el desengaño, la decepción, el acorralamiento, el panorama oscuro que se atisba desde el puente… Esto es España. La soledad de Hopper en el Thyssen de Tita es una metáfora exacta. Estamos solos. Nadie nos gobierna. ¡Ojalá nadie nos gobernase! Pero no, Gala lo ha dicho con su verbo más popular. No es necesario que lo recuerde. Admiro a Gala por su teatro y por su tronera y porque no le importa interpretar lo que piensa la gente y decirlo. Esto es España en llamas como el llano de Páramo, muertos vivientes, estantiguas, cañetes en los toros mientras arde el alma del sotobosque, silencio en el que se afilan los cuchillos del recorte, recorte para el pueblo y vista gorda para los ricos, que cada vez pagan menos impuestos. ¡Ingenieros de las finanzas injustas e insolidarias!  Bajan el sueldo, suben los precios, nos quitan la extra de Navidad -¡ya veremos la de Junio¡- , se paga más por los medicamentos, nos suben el IRPF, el IVA, el IBI, las gasolinas, laminan la cultura (…),  Y encima conceden una amnistía fiscal. Al final será mejor evadir al fisco, porque, si después te perdonan... ¡Qué país! Más trabajadores a la calle. Esto parece que es la España de las diecisiete medallas olímpicas, país de países, unidad de destino en el sumidero del desconocido sin nombre, el sistema financiero mundial. Protagonismo para los cuatrocientos euros. Nunca cuatrocientos euros fueron tan importantes en este secarral de ideas de progreso. Algo que se inventó Zapatero lo hace suyo Rajoy ¿…? El divino proveedor, señor mandado del recorte, prorrogará la ayuda de los  cuatrocientos euros a los parados de larga duración.  ¿Qué entenderá por mejorar esta aportación? Acaso la suba. Lo dudo. La presión  de la sociedad ha ayudado a que la medida siga en pie, pero yo creo que existe el más profundo argumento de no molestar del todo la endeble paz social. No son tan tontos como decía Gala. Los cuatrocientos euros están ayudando a lo más solidario del momento: la pensión de los abuelos. El escaso estipendio de muchos mayores está librando del hambre y de la incuria a numerosas familias. La solidaridad de los mayores no es discurso, es sopa, es puchero, es zapato, es casa y cobijo. Pensionistas solidarios. Los cuatrocientos euros son un complemento de “calidad” a la exigua pensión. Algo es algo, y algo más algo es más que algo solo. Es la única buena noticia de verdad de este verano indómito.  Tampoco es para tirar cohetes y entonar ínclitas razas ubérrimas en celebraciones como si hubiera tocado la lotería. La justicia y el hambre no deben ser un juego nunca. El profeta mudo no habla, pero sigue ahí. Las ranas y los sapos lo ven y lo escuchan desde el lodo del Tajo asesinado. Otra injusticia más. El paisaje está así, quemado, y quemados un poco todos con el paisaje, pero sintiendo. El paisaje natural y el paisaje social. El profeta mudo nos pide que seamos siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. España necesita despertar y hacer y hacer callar y sentir, mucho sentir.  
Artículo publicado en noticiasdigital.es

jueves, 9 de agosto de 2012

BAJADA DE SEXO

Por si a alguien le sirve de reflexión, traigo este texto.
A medida que pasa el tiempo, muchas parejas disminuyen la frecuencia de sus relaciones sexuales e -incluso- dejan de tenerlas. Para ellas, el sexo ya no resulta excitante, ni gratificante.
Esta situación ha sido denominada por algunos psicólogos Síndrome de la mañana siguiente. Un día, los cónyuges se despiertan y ya no se desean, o sienten que el contacto físico no los satisface. La pérdida de la intimidad hace que se sientan "extraños" el uno del otro. Una de las causas de esta crisis, es que no hemos aprendido a diferenciar intimidad de sexo.
Para la mayoría de las personas, el acto sexual es la única manifestación de intimidad. Generalmente, cuando se piensa en intimar con alguien, lo primero que se considera es el sexo. Pero hay otras formas de intimidad, además del placer físico. Existe un amplio rango de manifestaciones íntimas que una pareja puede aprender a ofrecerse y que resultan placenteras para ambos. Dar y recibir placer es un hábito que muchas parejas no han aprendido a desarrollar en toda su amplitud y que tiene innumerables expresiones.
La insatisfacción sexual que manifiestan tantas parejas, refleja -en realidad- una insatisfacción de otra índole...
En las relaciones de pareja, existen expectativas emocionales que no se tienen con otras personas: atención, cuidado, lealtad, constancia, compañía, respeto, aceptación, confianza. Todas estas expectativas están presentes en la búsqueda de intimidad. Cuando en una pareja estable el sexo se vuelve un problema (por escasez, o mala "calidad"), se debe generalmente a una distancia emocional, más que física.
Para mejorar nuestra relación (y nuestra vida sexual) necesitamos -irónicamente- liberar a la palabra "intimidad" de sus connotaciones exclusivamente "sexuales". La intimidad es mucho más que sexo. Incluye las diferentes dimensiones de nuestra vida, además de la física: la emocional, la mental y la espiritual.
Intimidad significa compartir la vida. Si tenemos el deseo de unirnos a alguien y vivir junto a esa persona, necesitamos permitir a nuestra pareja ver dentro nuestro y compartir todo aquello que somos. Para poder sostener la satisfacción, todas las dimensiones de la intimidad deben estar en equilibrio.
Reconocer esto es revelador e inquietante. Tradicionalmente, hemos aprendido a canalizar nuestra necesidad de intimidad en lo físico, descuidando las otras dimensiones. Tendemos a centrarnos en la dimensión física, porque es mucho más fácil intimar físicamente con alguien, que hacerlo en los otros niveles. Sexo puede tenerse con cualquiera.... intimidad, no.
Intimar con alguien emocional y espiritualmente (además de hacerlo en lo físico) es algo mucho más difícil de lograr. La mayoría de nosotros tiene miedo a la verdadera intimidad, por temor al abandono, a la traición y al rechazo. Buscamos momentos de cercanía, de contigüidad, de ternura, pero tememos entregarnos a otra persona completamente. Mientras más nos abrimos a alguien, mayor es el peligro de sufrir, de salir dañados.
Como consecuencia de este temor, enviamos un doble mensaje. Decimos: quiero acercarme, quiero intimar, amar y ser amado... pero -como temo salir herido- mantengo la distancia. Construimos paredes alrededor de nuestros corazones para protegernos de todo aquel que quiera entrar y sólo dejamos abierta la vía física, que es la más directa, sencilla y menos comprometida. Pero esas mismas paredes que nos protegen, nos separan y nos impiden alcanzar la verdadera intimidad.

miércoles, 8 de agosto de 2012

VERANO ATÍPICO

Artículo publicado en noticiasdigital.es
Verano atípico. Vacacionea quien puede no quien quiere. Los del sueldo fijo por lo alto, por ejemplo, la desclasada clase política y los ricos de toda la vida toman las playas y se van de fiestuki. El cinturón les alcanza bien a todos ellos, menos a algunos, que, de tanto poder, tanto estrés y tanta mesa y mantel, se han puesto orondos como canónigos decimonónicos. El pueblo se queda con la mosca tras la oreja, ya sin capacidad de asombro, pues en poco más de medio año se han ido por las cañerías del Estado las últimas nostalgias del estado del bienestar, ese edén al que todos nos habíamos ido acostumbrando. Del asombro hay quien ya ha pasado al estupor y del estupor a la desesperación de no tener ni los cuatrocientos euros para aliviar lo poco que puede aliviarse con cuatrocientos euros. Y eso lo hace el gobierno que prometía empleo a tutiplén. "¡Qué sombras somos y qué sombras perseguimos!", dejó escrito Edmund Burke en el siglo XVIII. Pues eso, que parece que "el dinero es el sustituto técnico de Dios", pero la Iglesia sigue privilegiada pidiendo para caridades. Las caridades no nos van a apañar el verano, ni el otoño, ni el invierno. El gobierno vacacionea -o eso parece- mas algo trama para ponernos frente al pelotón del recortamiento cuando vuelva oxigenado de los montes, las olas o los valles verdes de su paraíso artificial. No creo en nadie que mienta a destajo. Estos lo vienen haciendo sin retórica alguna. Mienten de frente con la palabra y los hechos les desmienten. Vuelvo a Burke, con la ironía de recordar a Somoano, de quien tampoco espero nada, para, al menos, acostarme tranquilo con una información veraz desde un medio público. “Creo que en el ámbito de la información no se ve la imparcialidad que debería tener una televisión pública”, dijo no hace más de un año la secretaria general del partido factótum gobernante. Pues sus mismas palabras le recuerdo a la pérfida Albión, a ver si es posible que nos cuenten lo importante –que no lo van a hacer- y dejen lo accesorio para el entretenimiento ovejuno. Están de vacaciones, dicen. Atípico Verano. Volverán con la escopeta cargada, como un grupo homogéneo que sirve a un poder que no emana del pueblo y no sabemos de dónde emana, pues las decisiones que se toman nada tienen que ver con las que le dijeron al pueblo. No creo en este grupo. No me parece un grupo de buenas intenciones, pues como afirmaba el pensador racionalista y liberal (de los liberales del XVIII, que nada tienen que ver con los del XXI): “Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto; ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza; ningún grupo puede actuar con confianza si no se halla ligado por opiniones comunes, afectos comunes, intereses comunes”. Elemental querido Watson. No digo que esté claro como clara está el agua del Tajo, porque esa es otra. Se llevan el agua y las ranas estamos que no nos cabe una paja en el culo del sofoco y la asfixia. ¡Rediós! ¿Qué nos esperará cuando vuelvan de vacaciones los que las tienen? No quisiera escribir, como Larra: “Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Quién ha muerto en él? Leamos. ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!”. No son formas de terminar una columna en un tiempo de siega, de recolección, que debiera ser de optimismo. Por eso, amigos, no dejéis apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; asombraos, pensad, reflexionad, trabajad, aspirad, tended siempre hacia la altura de la idea… y ya veremos qué hacemos todos juntos en la calle a la vuelta del tiempo.

jueves, 2 de agosto de 2012

VOLUNTAD DE OPTIMISMO

Artículo publicado en noticiasdigital.es

Dice un amigo que “el optimismo es de las primeras cosas que nos recortó el gobierno. A lo que no llegaron, y nunca llegarán, es a mutilar ese pedacito de optimismo individual que solo nos pertenece a nosotros y que un día aparecerá sin que nos demos cuenta y nos marcará el camino a seguir”. No sé si será tarde porque esto se está quedando como un rastrojo, aunque todavía hay una marea de conversos inquisidores que quisieran ver destruido todo lo que sea bienestar y servicio público. El optimismo hay que buscarlo en la voluntad y solo en la voluntad, pues la realidad no invita a tal estado. No se aprecia tampoco mucho compromiso ciudadano. Aquí no se va a asaltar nunca el palacio de invierno, entre otras cosas, porque no se sabe dónde está: ¿en Europa?, ¿en el FMI?, ¿en casa de Merkel?, ¿en las zahúrdas de Rajoy y Cospedal? Acaso el optimismo hayamos de buscarlo en la evasión, y, para ello, ofrezco una idea veraniega. Ahora podemos celebrar el cincuenta aniversario de la toma de pastillas de Marilyn Monroe. Podemos homenajearla  volviendo a ver toda su filmografía en el salón de casa. Cada día una película de la rubia más explosiva del cine. Empecemos, para no desvincularnos del todo de la realidad que nos come los calcañales, con "Cómo casarse con un millonario". Lo mismo nos da ideas para salir de la crisis esta conquistadora de hombres algo cegata. Claro que el cine en casa no es nada más que otra forma de llorar ante el atroz ataque gubernamental que se está perpetrando contra la cultura. Llegará el día en el que veremos arder las bibliotecas y que a los museos se los coma la polilla. ¡Yo pensaba en ser optimista! pero no puedo. Me duele la incultura y es un verdadero desastre que los ajustes afecten a la sanidad, el bienestar social, a la educación o a la cultura. Desde este Tajo, cada día más seco y más impresentable, que me duele tanto como una quemadura, recomiendo una lectura que, si no optimista, al menos es reflexiva y auténtica, se trata del “Panfleto contra la codicia. Hacia una nueva civilización”, que ha presentado Fernando Lamata Cotanda. Entre película y película de Marilyn viene bien esta lectura para irnos dando cuenta de que, frente al voraz capitalismo financiero, hemos de impulsar una nueva estrategia social, en la que lo primero sea reconstruir una conciencia colectiva basada en los valores de la igualdad, la justicia, la libertad, la paz y el respeto a la naturaleza. Al mismo tiempo hemos de crear nuevas formas de asociación, nuevas organizaciones sociales amplias, que vertebren la fuerza de la sociedad, que sumen fuerzas para el cambio (los partidos son cuasi empresas reaccionarias). Y es necesaria la creación de nuevos líderes responsables. No hay ni uno. Estamos como la familia de Lot en Sodoma y Gomorra, sin encontrar un (líder) justo que pueda salvar las ciudades (la sociedad) de la quema. Bueno, pues al final parece que he encontrado una ventana al optimismo, aunque sea desde ese pedestal básico e inquebrantable de la voluntad.

miércoles, 18 de julio de 2012

Que se jodan

Artículo publicado en noticiasdigital.es
Ciertamente, ¡que se jodan! Palabra parlamentaria de moda. Pero no que forniquen, sino que se fastidien, que se dañen sus derechos, que se lesione su vida. ¡Que se jodan! Sí, la manifestación de un deseo desde un tono prepotente, achulado, malvado, malintencionado y malicioso. La expresión malsonante no dice nada en sí, su fuerza está en la intencionalidad que manifiesta quien la pronuncia. La forma de pronunciar y el fondo y el contexto de acto ilocutivo de la parlamentaria muestran una intención evidente y un estado de su ideología y su pensamiento, individual y grupal, muy bien definido en ese ¡que se jodan! A poco que nos descuidemos, estos mandamases nos “joden vivos”. Son así, PP en esencia y Fabra en sustancia, hijos de la lotería. En ese ¡que se jodan” estamos todo el pueblo incluido. Nos jodemos los que padecemos una sanidad que camina hacia el puro negocio; nos jodemos los dependientes que ya no tenemos de quien depender; nos jodemos los funcionarios como monos del pim, pam, pum; nos jodemos los estudiantes hacinados en las aulas; nos jodemos los profesores tratados como esclavos; nos jodemos los médicos entre la espada del patrón y la pared del paciente; nos jodemos los que tenemos que pagar un IVA abusivo; nos jodemos los engañados po la banca con sus “preferentes”; nos jodemos los que tenemos nómina; nos jodemos los parados; se jode, por encima de todo, la cultura. ¡Se joden tantas cosas! Aquí solo joden de verdad los que tienen buen papo: los banqueros, los que guardan la pasta en las sicav, los ricos de toda la vida, los caciques y los peperos del poder. Tiene mucho fondo ese infame ¡que se jodan! de la hija diputada del cacique levantino. Ella ha sido el instrumento final de una expresión de “clase”, pensada por todos los de su clase. Ahí hay burla y desprecio, hay rechazo y oposición, hay también frustración, incluso hay algo de sentido imperativo. Pues sí, con la política y las decisiones de esa “clase” dominante el pueblo, la gente, los individuos, las personas que no formamos el círculo de los ricos, estamos “jodidos”, fastidiados, enfadados, irritados, molestos, quebrantados, apurados y angustiados. Y estamos así, porque los correligionarios de la susodicha parlamentaria malhablada nos están llevando a una situación “muy jodida”, en la que cada uno va a tener que apañárselas como pueda y de aquí a un tiempo “las vamos a pasar más jodidas aún”. Para estos la jodienda no tiene enmienda, así que tendremos que jodernos, porque nos han jodido los planes para hacer una vida lógica y ¡a joderse tocan! Algunos que votaron a estos genios ya dicen: “la jodimos” o “jodó petaca”, y los más cursis dicen “jolín”. Está claro, me jode escribir estas cosas, pero no me queda más remedio, porque ¡joder, qué tropa! Se han propuesto jodernos y espero que alguna vez el pueblo se una y se lleven un chasco y al menos podamos decir: “¡jodamos, que todos somos hermanos!”.

martes, 17 de julio de 2012

Cómo catar un queso



Me encanta el queso. Mi amigo Manuel Julián me recomienda una cata y algunas maneras de "atacarla" y yo la hago mía y de quienes me quieran leer.



Quien más y quien menos sabe reconocer un buen vino o saborear un jamón ibérico. Son muchos los productos que se someten al examen de los paladares más exigentes. Catar ha pasado de ser un oficio a convertirse en todo un arte. 
El queso es una de las estrellas en una cata: su amplia gama ha conseguido llamar la atención de los más entendidos. Percibir sus aromas, analizar sus texturas o explorar su aspecto, sólo nos costará poner en atención los cinco sentidos. Para reconocer dónde está la calidad, tomad nota de cómo hay que catar un queso.
Vista
Si miramos con atención, apreciaremos su corte y su aspecto. Por fuera analizaremos la forma, la corteza y el tamaño. En el interior descubriremos el color de la pasta. Comprobaremos que los quesos de cabra son blancos, aunque los maduros pueden mostrar un ligero color beige; los de vaca, marfil; y los de oveja se presentarán en blanco hueso. La intensidad del amarillo se manifiesta más en los animales que pastan en los prados. En los quesos azules la pasta es de color blanco con vetas verdes azuladas. El tamaño, la forma y la cantidad de ojos indicarán si ha tenido una buena fermentación. Los buenos quesos de leche cruda poseerán ojos pequeños, redondos, brillantes y ligeramente aplastados.
Olfato
Acerquemos la nariz y percibamos su olor y su intensidad. Ésta puede ser baja, como en los quesos frescos de vaca, o muy alta en el caso de los azules. Una vez que lo hayamos olido, identificaremos la familia a la que pertenecen y sus condimentos: lácticos (yogur, mantequilla, nata (crema de leche)...), florales (miel, rosa, violeta...), vegetales (hierba, heno, verduras...), especias (clavo, nuez moscada, menta...), afrutados (cítricos, manzana, frutos secos...), torrefactos (caramelo, vainilla, café, chocolate) y animales (establo, estiércol, cuajo...). Apreciar estos matice requiere mucha práctica.
Gusto
Es lo principal. Con nuestro paladar apreciaremos la firmeza, la deformabilidad, el grado de adhesividad y la friabilidad (capacidad que tiene para desmenuzarse). Durante la degustación y al final de la misma, también percibiremos su granulosidad y su solubilidad (rapidez que tiene en fundirse). 
Textura: puede ser fina, como en las tortas y otros quesos blandos, arenosa, típica de ciertos quesos azules como el Cabrales y granulosa. Por último, el grado de humedad: si necesitas producir mucha saliva para poder tragar es porque estás ante un queso con un grado muy bajo de humedad.
Degustación
Experimentaremos una serie de sensaciones con las que captaremos el aroma. Para ello, debemos masticar durante unos segundos manteniendo la respiración y luego liberando el aire por la nariz a rachas con la boca cerrada, con el fin de que los aromas y la intensidad aparezcan. Estos aromas los identificaremos de la misma manera que lo hacemos con los sabores; en la boca. El dulce y el salado en la parte baja, el sabor ácido en los laterales y el amargo en la parte alta y hacia el centro. En la cavidad bucal también percibimos sensaciones irritantes y agresivas como es el picante.
Al final de la degustación nos quedará el "regusto" o gusto residual. Este diferirá de los sabores que hemos experimentado mientras masticábamos. El tiempo que permanece el sabor en la boca puede ser breve, si dura menos de tres segundos; medio, entre diez y quince segundos; y largo, si persiste más de treinta segundos.
Tacto
Reconocer su textura externa es la función del tacto. Diferenciaremos entre la gomosidad, que se manifiesta en quesos como el Emmental (cuya consistencia plástica se hace maleable después de un cierto esfuerzo) y la pastosidad, que posee un carácter más adherente y harinoso.
Oído
Aunque resulte extraño, también juega un papel en la cata. Reconoceremos un queso con "cristales" si al masticarlo lo oyes crujir; éste es el caso del Parmesano.
Espero, lectores, que el próximo queso os sepa a ¡gloria!

martes, 10 de julio de 2012

Y el demonio se hizo carne...



Columna publicada en noticiasdigital.es
La realidad nos está mordisqueando los calcañales. Algo huele a podrido cuando no se sabe qué fuerzas fantasmagóricas obligan a abrir la planta de un hospital público toledano porque están atascados los pasillos de las urgencias con los enfermos encamados. Apesta que se estafe a quienes, llevados de su confianza en el profesional bancario, no leen la letra pequeña de las “preferentes” que les vendían en su oficina de la Caja “de toda la vida”. Esto de la corrupción no es cosa ya solo de los consejos de administración de las entidades financieras, sino de quien está a pie de calle codiciando “bonus” y engañando  ¿se puede decir así? a personas indefensas que les confiaban sus ahorros.  ¡Pero aquí al trullo no va nadie! Esto hiede a sudor de yegua cuando te enteras de que una marquesa afirma que habrá que plantearse eso de que estudien todos. Asfixia comprobar que a un ministro de Educación no le amarga la boca cuando dice que las familias que no tienen dinero para estudiar es porque no se quieren privar de otras cosas. El turismo de superlujo, sin embargo, sigue creciendo. Esto no es una crisis económica, es una pantalla para ocultar la crisis ética y moral que crece como la gangrena de arriba abajo de la pirámide. Se puede hablar de este capitalismo desenfrenado como asesinato en masa, de gota malaya, para aniquilar a la humanidad. Y mientras, quien te dio el préstamo te desahucia y se queda con el caldo y con las tajadas. Y el poder, verdadero sacerdote de la nueva religión impía, dice que esto es bueno, que el recorte es justo y necesario y que hay que tener paciencia para sufrir los rigores, que serán abundantes y duraderos. Parece que el demonio se hizo carne y habita entre nosotros y quiere crear una comunidad de infames. Veo cómo los buitres nos pican los pies, nos desgarran los zapatos y los calcetines, llegan a con el pico a la carne; no encuentro la manera de ahogar al buitre que me toca, de espantarlo; quiere saltar a mi cara; sacrifico los pies. Todos tenemos que ser un cuerpo único, para, cuando venga el buitre a picotearnos la lengua, tragárnoslo y que se ahogue en nuestra sangre. ¡Qué kafkiano está el mundo! Un botellón universal no salva una civilización. Mayo del 68 no era una quimera. Hoy ya no es posible hacer la revolución tocando la guitarra en un parque. Nos toman el pelo y nos dejamos. Nos cuentan mentiras y nos las creemos. Nos dan de bofetadas y sentimos el síndrome de Estocolmo. La razón lógica se hace trizas. ¡Qué tragaderas tenemos! ¡Qué debe pasar para que una sociedad ciega reaccione para salvarse! No es ya el estado del bienestar, son los puros derechos humanos a la educación, a la salud, al trabajo, a la vivienda, a la vejez,…a la dignidad, lo que se está poniendo en entredicho; y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada. La realidad nos mordisquea los calcañales, mientras un viento de silencios ahoga las tabernas, los barcos y los jardines, y las plantas de los hospitales hay que abrirlas por órdenes que no se sabe de dónde vienen para deshacinar los cuerpos que impacientan horas en los pasillos. El demonio del dinero y la codicia se hizo carne y habita entre nosotros.

martes, 26 de junio de 2012

SONATA DE HASTÍO

(Columna publicada en noticiasdigital.es)

Qué sofoco! Se mueren los peces en el río Tajo a cientos a los pies mismo de Toledo y nadie oxigena el agua, solo se lanzan cieno y palabras a la cara unos a otros. Yo les lanzaba a todos ostras, ostras pasadas, con olor a pescado ido.Las ranas están mal de la garganta y no croan por estos lares. No hay médico ni veterinario que las atienda hasta el año que viene, por lo visto. ¡Cosa de los recortes! El provincianismo reina y resucita la “reserva espiritual de occidente”. El Ayuntamiento de un lugar de La Mancha, del que me da vergüenza acordarme, ha impedido que el cantante Javier Krahe actúe en un espacio municipal por presiones de un grupo de ciudadanos ultracatólicos, según cuentan las crónicas en los medios. ¡Rediós! y qué locuras hacen con sus decisiones estos ¿demócratas? Que no, que el ayuntamiento no daba la llave del lugar, porque no le salía de sus pías convicciones, pues el tal Krahe debía tener rabo y cuernos (en el sentido de la literatura mefistofélica). Sí, eso pasa hoy en los dominios de la dueña política de estos pagos. Al final alguien deshizo el tuerto y el famélico Krahe cantó en una discoteca, pero ese era ya un bien privado y no una dependencia de los hijos de Dios municipales. ¡Don Ramón María del Valle-Inclán! resucite usted y tome notas para esta sonata de hastío. La calle se vuelve un gentío de lamentos ¿Qué pasa? Que ha dicho el ama que se cierren las escuelas de los pueblos, que eso es mucho gasto, que tanto maestro para diez niños deja en el arca menos rendimiento que una perdiz volando. Se encierran madres y padres y se abren la ropa en espera de la bala del cierre. Cierra las escuelas quien ignora el sentido de la espiga sin saber que los maestros enseñan a los niños una luz maravillosa que viene del monte. Claro, que no me queda más que acordarme de Lorca, ahora que se ha descubierto que tenía un novio de Albacete, y decir con él que “lo que llega es una reunión de cloacas donde gritan las oscuras ninfas del cólera”. ¡Qué esfuerzo el del caballo por ser perro! Si muere el hombre, un paciente menos, una cura menos, un montón de recetas menos, una pensión menos. Eso va a pasar de una manera fuerte. Los números nos dicen que la esperanza de vida ha cambiado la tónica habitual de los últimos años, que era al alza. Esperanza de vida a la baja. Este indicador está considerado como un reflejo de la salud y el bienestar de una población. Así vamos, deslizándonos por la pendiente. ¿Eso no es política? Con las atenciones y citas que se empiezan a barajar, habrá muchos enfermos que no las necesiten; cuando les toque, serán ya carne de esquela. Esperanza de vida y vidas sin esperanza. Hastío. Sonata de hastío. Esto es lo que los sapos y las ranas oímos por los humedales de provincias. Los sapos y las ranas no creemos en ninguna verdad, ni en la nuestra, pero esto es lo que nos llega con la brisa que mueve las hojas de los chopos. Arquitecturas de escarcha, que alguien llama gobernantes, vuelan como brujas en las noches sin luna con el saco lleno a lomos de su escoba de beleño. Hastío, Bradomín, hastío.

domingo, 17 de junio de 2012

Mensaje del silencio


En el silencio solo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba. El silencio. La armonía de las esferas. La música callada. El silencio también es el mensaje. No es impenetrable el silencio, como lo era el rostro de Marlon Brando. No es posible "no comunicar". La incomunicación no existe. El silencio es un signo, un conjunto de signos e incluso un sistema. Aún cuando no decimos nada, estamos comunicando. El silencio siempre significa algo. Pero, la actitud frente al silencio no es la misma en todas las culturas. En la ruidosa cultura española el silencio parece cosa de locos o de raros.
Parece que nosotros tendemos a creer que es preciso decir algo, aunque no se tenga nada para decir. Hablar es siempre mejor que quedarse callado. Simepre recordaré la anécdota de Rulfo y Sábato. De admiraban. Deseaban conocerse. Coincidieron en un viaje en autobús. Se sentaron el uno junto al otro y realizaron el viaje en silencio. No se diejron nada. En Japón las personas opinan que -como el silencio tiene un significado- hay que respetarlo y no exigir de él un mensaje inmediato. Estoy con los japoneses. Hay ocasiones en las que es mejor el silencio que las palabras. Si esto lo llevamos a la vida pública... ¡Hay que ver la de tonterías y sandeces y mentiras que se dicen en la vida pública! ¡Cuánto mejor el silencio!
Pensamos en general que algo (un mensaje) siempre es mejor que nada (un silencio). Hablar, hablar, hablar a veces tiene menos mensaje que el silencio. Esperar en silencio, no forma parte de nuestras comunicaciones frecuentes. Para un japonés, en cambio, esa "nada" puede convertirse en "algo"... si se espera ¡pacientemente! Esta sutileza determina una actitud completamente diferente hacia la comunicación. Cuando no tiene nada para decir, un oriental no habla sino que espera. Se queda callado, porque confía en que aquello que aún no percibe se manifestará más tarde. Cree que -si tiene paciencia- el mensaje que aún no escucha, aparecerá.
Esta visión diferente de la comunicación surge de una diferencia cultural más profunda: para un occidental, el mundo es controlable en tanto se perciba (en este caso, un mensaje que se escuche). Esta actitud nos lleva a ser más intolerantes frente el silencio y a creer que nuestras palabras nos permiten influir en los demás. Por su lado, un japonés piensa que gran parte de la realidad no puede ser controlada, se perciba o no. Para su cultura, hablar no garantiza el control de una situación. Esta creencia, hace que se valore mucho más el silencio.
La ansiedad por un mensaje no respeta los tiempos y silencios de nuestro interlocutor. Nuestro estilo de comunicación puede resultar demasiado exigente para un japonés... y para muchos de nosotros también. Permanecer en silencio -o hablar de cosas no relevantes- puede parecernos una pérdida de tiempo, pero permite identificar las reacciones emocionales de nuestro interlocutor, evitarlas y descubrir su verdad, su verdadero mensaje. Es decir, a través de una concesión en el diálogo, se obtiene un mensaje mucho más real e importante.   No debemos forzar ni un mensaje nuestro ni exigirlo a los demás. Pienso que es importante la actitud "a la japonesa" para comunicarnos mejor y con más verdad y autenticidad.
Paciencia y respeto. Paciencia y respeto ante el diálogo. Pero muy especialmente, tengamos paciencia y respeto hacia el silencio. Cuanto más tiempo concedamos a la otra persona, más profundo y valioso resultará su mensaje. Tener paciencia ante el silencio es una poderosa enseñanza que nos da la cultura japonesa. Esto nos puede servir de gran ayuda en esta sociedad de la palabrería hueca en la que nos estamos moviendo y la cultura o la ética del silencio bien la podemos aplicar en todas nuestras comunicaciones, con especial atención a las personales.

domingo, 3 de junio de 2012

LEER PENSAR LEER PENSAR

Leer. Enseñar a leer. Leer no es silabear, no es pasar la vista, no es solo divertirse. Leer es dominar una herramienta poderosa: el lenguaje, y un sistema de relaciones: el mensaje y la comunicación.

Este texto, compuesto de acarreo de experiencias y lecturas, bien vale para quien tenga en casa a alguien que se inicie en la lectura de libros. También para quien se acerca a un texto, solo a un texto, a cualquier texto. Para las gentes de aula este escrito supone una reflexión más que añadir a la cartera de su experiencia pedagógica.

Hablemos de lectura. Leamos, Aprendamos a leer, pero aprendamos bien. Por doquier encontramos técnicas, cursos y métodos para hacer más eficiente nuestra lectura. La principal limitación de la mayoría de estas herramientas es que se concentran en el "durante" de la lectura y olvidan dos momentos igualmente importantes: el antes (la preparación) y el después (la evaluación). Esto ocurre porque no comprenden que la lectura es un proceso, no un acto.

La lectura es un proceso que consta de cuatro etapas:

 1. Clarificación de objetivos.

Antes de comenzar a leer un texto, deberíamos preguntarnos: ¿Por qué leo este texto? ¿Por placer, o con un fin informativo determinado? ¿Qué deseo saber con esta lectura? ¿Para qué utilizaré la información que obtenga? Conocer el objetivo de nuestra lectura nos ayudará a orientar nuestra atención hacia los aspectos relevantes del texto. Tengamos presente que una cosa es aquello que el autor quiso señalar como más significativo y otra aquello que nosotros buscamos. Leer un texto sin los objetivos claros es desperdiciar esfuerzos, porque cuesta mucho más encontrar aquello que no se busca.

Después de clarificar aquello que deseamos saber, necesitamos determinar la cantidad de información que buscamos: ¿Cuánto quiero saber? ¿Cuánto sé de este tema? ¿Qué nivel de detalle busco? ¿Aspiro a un conocimiento superficial y general, o a uno profundo?

Posiblemente, hoy hemos leído materiales tan diversos como un diario, un informe, un anuncio publicitario, la correspondencia, mensajes de correo electrónico, etc... ¿Los leímos todos de igual manera? ¿A la misma velocidad? ¿Con el mismo nivel de detalle? Seguramente, no. Leemos las cosas de modo diferente, porque lo hacemos con propósitos diferentes. Sin embargo, muchas veces hacemos esto de forma inconsciente. Para mejorar nuestra lectura, tenemos que hacer consciente y sistematizar el proceso de búsqueda y clarificación de propósitos.

2. El mapa conceptual.

Tal como un mapa geográfico nos ayuda a movernos en un territorio, un mapa del texto nos ayuda a orientarnos mejor en el material y a reconocer sus señales. Para construir este mapa, debemos encontrar ciertas referencias. Podemos ayudarnos a descubrir estas referencias leyendo en el siguiente orden: el índice (si lo hubiera); los títulos y subtítulos; la introducción; la conclusión y el resumen; el primer y último párrafo; y la primera y última oración de cada párrafo. En estos lugares suele presentarse lo más relevante del material. En cada porción de texto, busquemos: palabras que se repitan a menudo, subrayadas o en cursiva, estadísticas, glosarios, tablas, cuadros e imágenes y términos cuyo significado desconozcamos.

Antes de terminar esta etapa, tomemos el índice, los títulos y subtítulos y transformémoslos en preguntas. Por ejemplo, transformemos el título "Cómo lograr que la economía prospere" en "¿Cómo lograr que la economía prospere?". Guardemos las preguntas resultantes para la etapa de revisión.

La etapa de formación del mapa conceptual nos ayuda a comprender la distribución del material en el espacio, a ver dónde está aquello que queremos saber y cómo se presenta.

 3. Lecto-escritura.

Escribamos mientras leemos. Para hacerlo con una mayor efectividad, procuremos "personalizar" las notas, marcando aquello que nos genere una reacción: que nos sorprenda, que nos maraville, que no comprendamos, con lo que no estemos de acuerdo, etc...

Construyamos una "nomenclatura" personal, donde cada subrayado, signo, abreviatura, etc... signifique algo específico para nosotros. También podemos ayudarnos con palabras indicadoras como: "ejemplo", "importante", "conclusión", "cuidado", "resumen", etc...

Al marcar el material de lectura, procuremos ser selectivos y específicos. Antes de escribir, hagamos siempre la pregunta clarificadora de la primera etapa: ¿Qué estoy buscando? ¿Qué deseo saber?

Escribir contribuye a afirmar la información en nuestra mente, a recordar los puntos más importantes y a realizar una segunda lectura más rápida y mejor orientada. Además, el acto físico de escribir nos mantiene alertas y concentrados. Por lo tanto, para sacar más provecho de la lectura, escribamos: marquemos el material con subrayados, resaltados y notas al margen. Si no deseamos arruinar un libro -o estamos frente a un original ajeno- podemos fotocopiar el material y marcar la copia.

4. Evaluación.

Después de leer, necesitamos confirmar si encontramos aquello que buscábamos. Para ello, retomemos el ejercicio de las preguntas e intentemos responderlas, sin buscar la información en el texto. Tomemos una hoja y anotemos todo aquello que recordamos que responda a cada pregunta. La información que logremos recuperar nos dará una estimación de la efectividad de nuestra lectura. Reflexionemos también sobre el impacto de aquello que leímos: ¿Qué me interesó más? ¿Hay algo que no entendí? ¿Hay algo que quisiera ampliar? ¿Me sorprendió algún fragmento?

Si bien esta evaluación normalmente se realiza al final de la lectura, es conveniente hacerla en períodos intermedios, por ejemplo al finalizar cada capítulo en el caso de un libro.

Pensar para leer. Una lectura pensada.

Realizar a conciencia las diferentes etapas del proceso de lectura, sin duda implica tiempo. Esto podría llevarnos a pensar que este tipo de lectura es muy "lenta" para ser efectiva. Sin embargo, no se trata de utilizar más -o menos- tiempo... sino de distribuirlo de modo diferente. Lo más efectivo es el empleo de la menor cantidad de tiempo en la lectura propiamente dicha y la mayor cantidad en la reflexión personal sobre la lectura.

Ver la lectura como un acto nos lleva a creer que -para leer un texto- es suficiente con sentarnos frente a él y comenzar a recorrerlo con la mirada. Pero leer es mucho más que "pasear" la vista por un texto.

Si deseamos sacar más provecho de nuestra lectura, debemos dejar de verla como un acto y comenzar a verla como un proceso. Al hacerlo, no nos concentraremos exclusivamente en el papel de nuestros ojos, sino que comenzaremos a preocuparnos por el de nuestra mente. Entonces, pasaremos de la lectura visual... a la lectura pensada.

Este ejercicio de lectura pensada es bueno para aprender y para hacer una lectura profunda y reflexiva. Una vez que nos hemos acostumbrado a leer reflexionando también adquirimos rapidez mental y de lectura y no necesitamos escribir mientras leemos. Espero que las personas que lean este blog y, especialmente, lo concerniente a lectura, además de deleitarse, saquen algún provecho.

No es poema es ¡gatillazo!


Equilibrada suavidad gobierna
la fragua en la que funde el dúctil hierro
y la mano no se quema.
La parusía es un verso sáfico
penetrando del bosque en la espesura
con la savia del poema.
El viaje: fabuloso. Inmóvil
en el vértigo. Canto de amapolas.
Suspiro. Vida suprema.
No quiero echar al vuelo la paloma
con tu nombre de fúlgidos volcanes
de mis dedos en la yema.
Náufragos de amor, en la miel de un hondo
abrazo trasmina un cálido aroma…
          ¡Ay! sáfica retórica…
Ni el gusto me viene a lomos de los ritmos.
Ni el verso surge refulgente de la pluma.
¡Por todos lo dioses! Sin medida
quede este aborto de poema,
que ni aborto es, pues es ¡gatillazo!...
¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajaja!

martes, 3 de abril de 2012

Semana Santa: La Pasión y la música en Talavera



Basílica de Nuestra Señora el Prado. Talavera de la Reina
Martes, día 3 de abril, 21 horas.

Nereydas Orquesta Barroca
Contratenor: Filippo Mineccia
Producción y dirección: Javier Ulisises Illán Ortiz

La música es el arte que mejor sabe profundizar en las emociones de las personas. El profundo sentimiento religioso de la Semana Santa es apreciado en todos los tiempos con composiciones musicales que ponen de manifiesto los muy diversos matices que orlan la realidad y la fe del mundo creyente. Especialmente intensa es la presencia de la Virgen María, cuyo figura queda resaltada en las diferentes versiones musicales realizadas sobre el “Stabat Mater”. Esto lo ha estudiado muy bien Javier Ulises Illán Ortiz y lo ha llevado a la práctica con Nereydas Orquesta Barroca, agrupando una unidad de emociones en una serie de piezas que conforman un concierto de música sacra sobre una idea argumental que desarrolla y perfila escenas vinculadas a la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo a través de la música del siglo XVIII.
El repertorio, en el que se alterna la música instrumental y la música vocal, es interpretado por la Nereydas Orquesta Barroca. Muy especial será la intervención del gran contratenor italiano Filippo Mineccia, flamante ganador del premio “F.M.Ruspoli”, quizá el más prestigioso concurso de canto barroco, junto con el “P.A.Cesti” de Insbruck, del que también ha sido finalista en 2011. El Stabat Mater, una de las obras sacras por excelencia, cobra en la voz de Mineccia un protagonismo especial en un programa que se completa con obras conocidas de otros autores sacros como Vivaldi, Haendel o Bach.

Nereydas Orquesta Barroca
Nereydas Orquesta Barroca es una formación, fundada y dirigida por Javier Ulises Illán Ortiz, para investigar, interpretar y difundir el patrimonio musical, con especial atención a los periodos barroco y clásico. Se caracteriza por la utilización de instrumentos originales de época o copias fidedignas de los mismos y por la interpretación con criterios historicistas. En su afán divulgador, Nereydas desarrolla sus conciertos de manera didáctica, ilustrativa y comentada, con el fin de favorecer la extensión de la cultura musical y acercar a todas las personas la emoción que la música transmite.
 Javier Ulises Illán Ortiz
Violinista y director.  Licenciado en Violín por el Centro Superior de Música del País Vasco (Musikene). Experto universitario en Análisis e Interpretación Musical  por la Universidad de Oviedo. Posee el diploma del “Centre Européen de Recherche et de Pratique Musicales”, en la especialidad de interpretación historicista del Clasicismo y Romanticismo.
Trabaja habitualmente con Sphera AntiQva y con Nereydas Orquesta Barroca.
Ha trabajado como violinista en la Orquesta Sinfónica de Euskadi, en la Orquesta Sinfónica de Principado de Asturias y en la Orquesta de Cámara de España.
Se ha formado en dirección de orquesta con grandes maestros como Jörg Bierhance o Salvador Mas.
Ha estudiado dirección de ópera con Julius Kalmar y una especialización en dirección de orquesta histórica con Manfred Huss en Viena, dirigiendo la Haydn Sinfonietta Wien.
En 2011 ha dirigido en París el estreno de la ópera “Casparo”, de Luc Steels, y durante la temporada 2012-13 la estrenará en EE.UU., Japón, Inglaterra e Italia.
En el mes de marzo de 2012 ha colaborado la Haydn Sinfonietta de Viena en la producción de la ópera  “Ariodonte”, de Haendel, tanto en su representación en el Schönbrunner Schlosstheater de Viena,  como en la grabación de un CD.

sábado, 24 de marzo de 2012

GROOMING

 
(Artículo que aparece en El Día de Toledo, el 25 de marzo).
El teatro contemporáneo, en fondo y forma, ha tomado cuerpo en el Rojas. La fuerza del texto de Paco Bezerra, la dirección de uno de los grandes, José Luis Gómez, la producción funcional, simbólica y precisa de La Abadía, y la interpretación equilibrada y magistral de Nausicaa Bonnín y Antonio de la Torre, han señalado hechos que pasan en el sistema de relaciones de la sociedad en que vivimos: los fenómenos del “grooming” y las parafilias. El hiperrealismo (presentación de la realidad con absoluta fidelidad y objetividad) de palabras y de actos de esta obra nos ofrece una historia que nos conduce a la reflexión, sobre el acoso cibernético (por Internet) a menores (grooming) y sobre  ese patrón de comportamiento sexual (parafilia) que no encuentra el placer en la cópula, sino en alguna otra cosa o actividad que lo acompaña.
            Los temas candentes que afectan a los hombres y mujeres de hoy, especialmente a los jóvenes, retratan teatralmente, con algún matiz expresionista de más, la parte enferma de una sociedad decadente que subvierte los valores, que genera frustración y dependencia y propicia relaciones de poder y sumisión, basadas en el uso adictivo, manipulador y fraudulento –y más extendido de lo que podemos creer- de las tecnologías de la información y la comunicación y, más en concreto, de las redes sociales.
Paco Bezerra, autor muy joven pero suficientemente reconocido ya con acreditados premios, no se queda en la simple descripción de un hecho, que pudiera ser una noticia de sucesos de un periódico de un día cualquiera, sino que va más allá –eso es el teatro- y da una “vuelta de tuerca” a este garrote vil de la vida y el acosador recibe de su misma medicina y es acosado, es como el “alguacil alguacilado” de los clásicos llevado al mundo de hoy. Convertir a la víctima en verdugo es la lección de esta puesta en escena, en la que sobre el texto se desliza con toda naturalidad la maestría teatral de José Luis Gómez. El autor conoce muy bien el lenguaje, las costumbres y los rituales de estos nuevos medios de comunicación y pertenece a la generación que habla de la sexualidad por ordenador y escribe de sexo en un teclado.
Grooming quizá no sea teatro para enseñar deleitando, pero sí para enseñar reflexionando, algo que no es menos importante. En realidad, la historia que se representa adquiere un valor metafórico sobre la perversión de la comunicación, los perfiles falsos y el acoso psicológico, sobre el chantaje real y sobre las relaciones de poder, aplicable a cualquier contexto, aunque el dramaturgo –que no es un autor “rural”, como lo definieron algunos críticos por sus obras primerizas- haya elegido aquí el muy actual tema de las redes sociales y su influencia en las personas más vulnerables, los menores.
El espectáculo, con un diálogo sostenido de poco más de una hora, es redondo y equilibrado; no sobra ni falta nada. El simbólico conejo de Alicia en el país de las maravillas o la propia Alicia cayendo en el pozo son símbolos que ayudan a extrapolar la realidad que se representa. Los actores saben muy bien lo que hacen con un texto traicionero y nada fácil, en el que hay que pasar de lobo a cordero y viceversa sin solución de continuidad. Y los espectadores nos mantenemos a la expectativa esperando qué va a pasar ante las sorpresas que nos depara el hilo de la peripecia. En suma, teatro necesario, y un acierto más en la programación del Rojas.

domingo, 11 de marzo de 2012

Don Quijote y la lectura

 
Pocos libros nos incitan tanto a leer como el Quijote. La lectura es la principal ocupación del caballero, que, por cierto, no está tan loco, pues razona con extraordinaria cordura. Alonso Quijano antes de convertirse en don Quijote no ha hecho otra cosa que andar de caza con su fiel galgo corredor y leer, durante las tardes y las noches, libros y libros. En el silencio, la quietud y la soledad de su casa, “él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio”.
    En ese aliento vital –sístole y diástole- que ve alternarse lo cerrado y lo abierto, la casa en la aldea y el campo, la noche y el día, la imaginación y la realidad, se cifra la existencia de don Quijote, de Alonso Quijano, al inicio de la novela. Luego vendrán las salidas, las andanzas, los amores utópicos, los gigantes y los molinos, la derrota en la playa de Barcelona y la razón. Pero siempre, a lo largo de toda la obra se habla de leer, de la importancia de la lectura como vía de conocimiento, junto con el viaje, porque “el que lee mucho y anda mucho ve mucho y sabe mucho”.
    La lectura tiene su tiempo, esa es la lección que nos enseña y que debemos tener en cuenta, la lectura no es algo añadido que se sobrepone a otras acciones, no, la lectura tiene que tener su tiempo determinado, como lo tienen las otras ocupaciones, y, si no es así, las palabras son zarandajas y estupideces. Hermosa y actual lección la de Cervantes. A leer se aprende leyendo. El amor a la lectura se siente leyendo. El hábito de la lectura se logra leyendo. Y leer requiere un tiempo específico, continuado y bien dirigido por personas expertas y responsables.
    Para Alonso Quijano las horas transcurridas entre libros y libros son un viaje de la mente, de la imaginación que recorre sobre las alas de la lectura empática espacios y tiempos infinitamente más vastos, más variados y más grandes de los que sus ojos abarcan en el horizonte de su aldea. La lectura en sí es ya una aventura. Leer o no leer, saber leer o no saber leer, esa es la cuestión.

LECTURA EN VOZ ALTA

Reconozco que soy deudor de Antonio Battro y que sus ideas y sus artículos me llaman la atención. Él piensa lo que sigue en estos párrafos y yo me sumo a ello con la convicción del converso.
    Durante siglos la práctica de la lectura se hacía en voz alta y se desaconsejaba -o se prohibía- la lectura silenciosa. Esta ejercitación, felizmente, se mantiene en las escuelas de teatro y en algunas instituciones monásticas de Occidente y de Oriente, donde la función del "lector" sigue siendo muy importante. Mientras tanto, en nuestras escuelas ese tipo de lectura ha ido disminuyendo en la práctica corriente.
    Seguramente asistiremos en poco tiempo a una vuelta a la lectura en voz alta en las aulas. Esto se debe a los hallazgos recientes sobre su efecto beneficioso sobre el cerebro. Se ha descubierto en la Universidad Tohoku, de Japón (Learning Therapy, Kawashima y otros, 2003), que existen diferencias significativas en la corteza cerebral entre la lectura silenciosa y la lectura en voz alta, que produce mayor activación en ambos hemisferios cerebrales. Las nuevas tecnologías portátiles de imágenes cerebrales, como la topografía óptica, permiten realizar observaciones en la propia escuela. Ello puede tener aplicaciones en la educación de niños con problemas de lectoescritura.
    Cada día comprendemos mejor la organización de los circuitos de neuronas que se ponen en funcionamiento durante la lectura. Las letras se reconocen esencialmente en la corteza visual, independientemente de su tamaño y tipografía; luego, las palabras se van recorriendo gracias a movimientos de los ojos muy precisos, controlados por una zona restringida de la corteza motora. Al mismo tiempo intervienen varias áreas en ambos hemisferios dedicadas a procesar el significado, a memorizar lo que se ha leído, a asociar los contenidos de esta lectura con otras. Y todo en centésimas de segundos. Cuando leemos en una segunda lengua, en general utilizamos mayor cantidad de neuronas y de conexiones. También es interesante comparar la lectura de textos con la de una partitura musical. En este caso el equivalente de leer en alta voz, es simplemente usar el teclado del piano. Con la ejercitación en la lectura musical se produce una "traducción" automática de las notas distribuidas en el pentagrama al control motor de los dedos. En ambos casos asistimos al mismo prodigio de la cultura "encarnada" en nuestro cerebro.
    Leer en voz alta nos ayuda a comprender la frase en su totalidad y nos facilita la labor de expresión de un pensamiento completo, no fragmentado. Por todo ello, quizá fuera conveniente, especialmente con las personas que estás aprendiendo a leer, volver con fuerza a este ejercicio de leer para que otros nos escuchen.

La Familia de Pascual Duarte en teatro

Subo al blog el texto que he enviado a El Día de Toledo tras la representación que ha tenido lugar el 9/03/2012.

La Familia de Pascual Duarte dista mucho de ser la mejor novela de Camilo José Cela. Presenta una fachada aparatosa de violencias estructurales, sociales y familiares, comprimidas en un espacio rural, pero este “picadillo” de violencias se sirve como si fueran tajadas trascendentales de la realidad. Creo que la versión teatral de la novela, llevada a cabo por Tomás Gayo, logra trascender el tiempo de un texto que tiene ya setenta años, que no es en sí teatro, y que está escrito en unas circunstancias específicas (la postguerra civil) y para unos lectores muy diferentes a los de hoy. Salvar tantas simas tiene riesgo, pero puedo afirmar, si la opinión del público es autoridad suficiente, que a la salida del Rojas mucha gente me dijo que la obra le había gustado.
Escribió Gregorio Marañón en el prólogo de la novela sobre la dimensión psicopatológica del protagonista que “Pascual Duarte es una buena persona y que su tragedia es –y por eso es tragedia sobrehumana- la de un infeliz que casi no tiene más remedio que ser, una y otra vez, criminal”.  El personaje que lleva el peso de la novela y que monologa constantemente en la adaptación teatral –aunque se haya pretendido huir de este monologuismo para dar entrada a los otros personajes y equilibrar lo teatral con lo narrativo- se presenta como un modelo de conductas; un modelo para no imitarlo, sino para huirlo. Y, aunque Miguel Hermoso logra humanizar a Pascual y hacernos creer que es el “fatum” lo que guía al desastre la vida del personaje, sin embargo yo sigo apreciando en él la violencia primitiva e instintiva, la criatura angustiada y la esencia de un personaje literario compuesto tras una guerra civil que ha dejado muchas familias rotas, sumidas en desgracias y discordias y en la ruina moral, económica y social. Creo que es perfectamente asumible que la historia se nos muestre en su versión teatral como un tratamiento ontológico y no ético de la vida, donde hay más preocupación por profundizar en la enjundia de las cosas que en la búsqueda de sus causas.
Tomás Gayo en la adaptación y Gerardo Malla en la dirección han atenuado en esta versión para el teatro el rusticismo primitivo, la tendencia a la fealdad y la deformidad (muy claras en los personajes de la madre y “El estirao”) y la violencia trágica que desprende la novela, salvo algunos detalle escenográficos, como la presencia del garrote vil en la última escena. Es como si tuviera en el espejo la imagen lorquina de “Bodas de sangre”, pero sin esa pasión teatral, sin ese ritmo, que Lorca imprime, y sin esos sentimientos universales que trascienden en el teatro lorquiano el espacio, el tiempo y el contexto.
La historia que cuenta Gayo es más poderosa que las emociones que transmite. La buena dirección de Malla se asienta en el excelente elenco de actores y actrices que llevan a buen puerto un trabajo nada fácil, bien asentado en el protagonista, Miguel Hermoso, y bien equilibrado en los personajes secundarios, sirva como ejemplo sobresaliente de la madre, que interpreta Lola Casamayor. Si bien el peso narrativo sigue siendo muy fuerte en comparación con el dramático, la función salva con creces los parámetros del buen teatro que mantiene en vilo al público.
Valoro como positiva esta apuesta teatral arriesgada que nos acerca al oído las palabras de un texto que fue muy leído, obligatoriamente, en los centros de enseñanza media hace ya unos años. Es un verdadero contraste con lo que ofrece la cartelera teatral de España, incluso con el conjunto de obras programadas en el “Ciclo de Teatro Contemporáneo” del Rojas.
El teatro, nos guste o no la obra, siempre nos aporta algo: reflexión y cultura. También diversión y entretenimiento. El Rojas es un ejemplo vivo de esa lucha por preservar la cultura siempre y muy especialmente en momentos de crisis. Desde aquí, en nombre de la buena gente, que es la mayoría, aplaudo y se lo agradezco.

viernes, 2 de marzo de 2012

El tiempo


Ocupamos el tiempo y el tiempo nos ocupa. El uso del tiempo a veces hasta nos preocupa. Hay razones para ocuparse y preocuparse del tiempo. Para nuestra sociedad el tiempo es dinero. ¡Ah!, si el tiempo fuera emociones o sentimientos... Vil metal; por eso solemos organizar nuestro tiempo de la misma forma que administramos el dinero: lo medimos, lo contamos, lo calculamos, lo sumamos, lo restamos, lo dividimos, lo invertimos... Hay quienes, incluso, hacen un balance de su pasado, quienes ahorrar tiempo en el presente y quienes buscan una fórmula para capitalizar tiempo en el futuro. Pero, my God, el tiempo... no es dinero. 

Decimos que la hora de un psicólogo vale cincuenta euros, la de un empleado de banca vale treinta, la de un profesor vale cinco, o la de un abogado mil. Pero... ¿cuánto vale la hora de un amigo? ¿Cuánto la de un padre junto a su hijo? ¿Cuál es el valor de la hora para un enfermo ? ¿Y para dos amantes? En realidad, no podemos medir ni calcular numéricamente cuánto vale el tiempo. Porque es cada persona, cada circunstancia la que da su valor a los instantes. Demos sentido al tiempo.