3 de febrero de 2010

SAN BLAS. LA TORTILLA

Miércoles. 3 de febrero. San Blas. He comido tortilla, como cuando era chico. El día de San Blas no íbamos a la escuela. Una de nuestras madres nos hacía una tortilla y nos íbamos al campo a comerla; también llevábamos escabeche y naranjas. Éramos chicos y no hacía falta que nos acompañara nadie; entonces no había los miedos que ahora existen. No teníamos móviles. Había confianza. Salíamos de nuestras casas a media mañana y volvíamos a media tarde. Nunca pasaba nada. Todo era normal. Algunos años subíamos al Risco del Tambor y otros nos alargábamos hasta la Peña Hueca. Añoro la sencillez de aquel tiempo, la naturalidad de las relaciones, la amistad y la comunicación. San Blas también traía la cigüeña a la torre. Por san Blas la cigüeña verás. No recuerdo ningún "samblás" lluvioso. Sí guardo en la mente una postal del campo verde, el amarillo de la tortilla bien cuajada con huevos de las gallinas del corral, el escabeche del tío Pepe "lamaprillas" -creo que era jurel o caballa, pero no bonito-, las naranjas gordas de "guasi" y el tiempo sin reloj. No había órdenes, ni prohibiciones, ni castigos, ni premios, y crecimos listos, naturalemente listos; aprendimos a vivir sin miramientos y valorar que las cosas costaban esfuerzo. Eso nos dio alas. Es San Blas. Los amigos de entonces están por ahí, cada uno en algún sitio. El ayer es presente en mi tortilla.

29 de enero de 2010

DESEO 4

Estar. Ser. Vivir.
Emoción, sentimiento, deseo.
¿Quién dijo miedo?
Palabra, al fin.
Acaso todo
cabe
en la mirada.

25 de enero de 2010

Toledo Olvidado: En busca de los modelos de El Greco (Homenaje a Gregorio Marañón)

Toledo Olvidado: En busca de los modelos de El Greco (Homenaje a Gregorio Marañón)

8 de enero de 2010

¡OPTIMISTAS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!


¡Optimistas de todos los países, uníos!

Muchas veces ¡ay! los avatares de la vida- estamos tentados de pensar, o pensamos, que todo se acabó, que todos los horizontes se cerraron, que ya no existe ninguna salida y que todas las esperanzas son inútiles. Tenemos la impresión de estar atrapados en una ratonera de la que es imposible escapar. A veces, nuestro coraje puede fallar y hay quien llega a tomar lamentables decisiones.
El comportamiento pesimista se manifiesta a menudo en la queja constante y cotidiana y sobre todo en la oscuridad de los pensamientos, lo que se deja traslucir en el gesto, en el lenguaje y las relaciones con las personas.
Con ese pesimismo morboso e irracional a veces pareciera que nuestra vida nunca es la que nos gustaría vivir y sentimos que "no tenemos la culpa" de ello. Responsabilizamos de todo lo que nos pasa a las circunstancias, a la época que nos toca vivir, a los otros, a la mala suerte, etc...
El optimismo, en cambio, vence al desaliento y al abandono que traban la personalidad, entorpecen las relaciones y enturbian la vida. Podemos estar emocionalmente tristes ante algo, pero no irracionalmente desesperados.
Por eso ante la realidad, tenemos que ser capaces de “accionar” (no de reaccionar).
Ante una situación de crisis, que también en casa del optimista hay situaciones que no son positivas, debemos pensar y decirnos:
- La situación no es tan terrible como la presentan nuestros pensamientos pesimistas. Hasta las más sombrías nubes tiene sus zonas de luz.
- Quedan aún en nosotros energías inexploradas. “Mientras hay vida, hay esperanza”, dice con sano juicio el proverbio.
- Los acontecimientos y personas cambian muchas veces de manera imprevisible.
Por tanto, el optimismo es el estímulo positivo para la vida y para el trabajo, da vigor para la lucha y ofrece luz para las densas tinieblas que se demoran en una "victoria momentánea".
Hay que vivir para reír, de veras. A veces nos cuesta reír o consideramos que la risa no es un factor importante. En nuestra vida... ¿qué espacio hay para la risa? ¿Y para la diversión? No me refiero a la diversión de los fines de semana sino a la buena actitud que, por ejemplo, podemos tener en nuestro lugar de trabajo, o en nuestra casa, mientras realizamos las tareas cotidianas.
En la vida hay:
- Personas que hacen que las cosas "sucedan".
- Otras que ven cómo suceden las cosas.
- Hay quienes se preguntan ¿qué pasó?
- Y muchas que ni se enteraron que algo sucedió...
Está demostrado que el optimismo en el lugar de trabajo:
- Fortalece las relaciones y diluye las barreras de la comunicación.
- Crea un espacio de colaboración.
- Aumenta la productividad, permitiéndole a la gente disfrutar más con lo que hace.
- Favorece la creatividad.
- Disminuye el estrés ocasionado por el trabajo.
- Y permite aprender del error.
¡Ah! pero el optimismo no tiene que ver con la ausencia de problemas, sino con la habilidad para encararlos positivamente y salir adelante con ellos, sin olvidarnos lo que realmente es importante.
En ningún momento se puede deducir que el pensamiento optimista lleva a la pasividad, a la inercia, a que nada nos mueva para mejorar la situación. Una actitud optimista es la que nos permite percibir que las cosas no están bien, pero saber que podrán mejorar y hacer algo al respecto.
(El comportamiento pesimista, en cambio, nos lleva esperar lo peor, a ver delante de nosotros sólo abismos y tinieblas. Todo parece estar mal y no hay nada que se pueda hacer para que mejore).
El comportamiento optimista, si nota que hay tormenta, que el mar está agitado y que el barco puede zozobrar (valgan las metáforas), encuentra siempre motivos para continuar luchando, y, generalmente, nos lleva a lograr el éxito.
Por eso, deduzco que si hay alguien que desee modificar el mundo para que éste sea mejor (y esto va para los líderes, además de para la vida de cada uno de nosotros), debe primero ¡CREER! que el mundo puede ser mejorado. Y esto... es una cuestión de optimismo! Así que: ¡OPTIMISTAS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

29 de diciembre de 2009

FELIZ AÑO NUEVO


Los buenos deseos me embargan. Los deseos están por encima de las realidades y se alimentan de esperanza. El 2010 tiene que ser el año de las personas que hacen cosas. Yo quiero que haya mucha gente de buena voluntad y estoy con Bertolt Brecht cuando dijo: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Imprescindibles son los necesarios para que los ríso de las ideas fluyan, y los ríos que no son ríos y son otra cosa. Un sabio, Einstein, afirmaba que “en tiempo de crisis, la creatividad es más importante que el conocimiento”. Pues este también puede ser un buen deseo para 2010, que seamos todos un poco más creativos. Sé que el infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de vete tú a saber qué. Pero miremos con alegría esperanzada este año que entra. Vamos a darle alas a los deseos pero no vamos a permitir que el viento cambie nuestro destino. Es bueno que seamos buenos deseando lo mejor para todos. Para nuestra tierra y para nuestra gente, para nuestros ríos del alma y para todos los ríos del mundo. Me gustaría tener alas, pero meconformo con tener la palabra para cantar canciones a la luz de la luna. Os deseo que transitéis el camino de la felicidad. ¡Buen 2010!

24 de diciembre de 2009

Feliz Navidad


A todas las personas que comparten alguna emoción y algo de su tiempo en la lectura de este blog las deseo una Nochebuena Feliz.
Un abrazo de palabras positivas.

22 de diciembre de 2009

ES NAVIDAD


Es Navidad. Tenemos belén o árbol. Nos reunimos con la familia. Compramos regalos a los niños. ¿Por qué? ¿De dónde vienen estas tradiciones?
La conmemoración del nacimiento de Jesús, la fiesta más universal de occidente durante mucho tiempo, antes de "paganizarse con puro espíritu comercial", se celebró por primera vez el 25 de diciembre de 336 en Roma. Hasta el siglo V, la Iglesia de Oriente siguió conmemorando el nacimiento y el bautismo del niño Dios de los cristianos el 6 de enero. El nombre "Navidad", proviene del latín nativitas, "nacimiento", "generación".
En siglos posteriores, las diócesis orientales fueron adoptando el 25 de diciembre para la Navidad y reservando el 6 de enero para recordar el bautismo de Cristo, con excepción de la Iglesia armenia, que hasta hoy conmemora la Navidad en esa fecha de enero.
¿Por qué se eligió el 25 de diciembre para celebrar la fiesta navideña? Lo más probable es que los cristianos de aquella época se propusieron reemplazar con la Navidad la fiesta pagana conocida como "natalis solis invicti" (festival del nacimiento del sol invicto), que correspondía al solsticio de invierno en el hemisferio norte.
Una vez que la Iglesia oriental instituyó el 25 de diciembre para la Navidad, el bautismo de Jesús empezó a festejarse en Oriente el 6 de enero, pero en Roma esa fecha fue escogida para celebrar la llegada a Belén de los Reyes Magos, con sus ofrendas de oro, incienso y mirra.
A lo largo de los siglos, las costumbres tradicionales vinculadas a la Navidad se desarrollaron a partir de múltiples fuentes. En esas tradiciones, tuvo considerable influencia el hecho de que la celebración coincidiera con las fechas de antiquísimos ritos paganos de origen agrícola que tenían lugar al comienzo del invierno.
Así, la Navidad acogió elementos de la tradición latina de la Saturnalia, una fiesta de regocijo e intercambio de regalos, que los romanos celebraban el 17 de diciembre en homenaje a Saturno.
No olvidemos que el 25 de diciembre era también la fiesta del dios persa de la luz, Mitra, respetado por Diocleciano, y que había inspirado a griegos y romanos a adorar a Febo y a Apolo.
En el Año Nuevo, los romanos decoraban sus casas con luces y hojas de vegetales, y daban regalos a los niños y a los pobres en un clima que hoy llamaríamos "navideño" y, a pesar de que el año romano comenzaba en marzo, estas costumbres también fueron incorporadas a la festividad cristiana.
Por otra parte, con la llegada de los invasores germánicos a la Galia, a Inglaterra y a Europa Central, ritos germánicos se mezclaron con las costumbres celtas y fueron adoptados en parte por los cristianos, con lo que la Navidad se tornó desde muy temprano en una fiesta de comida y bebida abundante, con fuegos, luces y árboles decorados. Añadamos laos Sata Claus, los Papá Noel, los renos... y estaremos en la actualidad.
La Navidad que celebramos hoy es, pues, el producto de un milenario crisol en el que antiguas tradiciones griegas y romanas se conjugaron con rituales célticos, germánicos y con liturgias ignotas de misteriosas religiones orientales.