martes, 25 de diciembre de 2007

Concierto de Sphera AntiQva

El sábado día 29 de diciembre tendrá lugar en el Monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo un concierto de la Orquesta Barroca Sphera AntiQva.
Este proyecto musical responde a la sensibilidad, la investigación, la profesionalidad y la constancia de un grupo de músicos jóvenes, pero sobradamente preparados, que trabajan con criterios historicistas (algo que se ve poco por estas tierras), son fieles a la tradición, rescatan música y la ofrecen para goce y satisfacción de quien no conoce un patrimonio que teníamos ahí como dormido. También tocan lo consabido, pero eso es lo normal en cualquiera. Lo extraordinario es lo que van a hacer en el concierto de Toledo: ¡extrenar obras en Europa del "Barroco Misional", que se han conservado en la selva boliviana desde la época de las reducciones jesuíticas.
Si algún lector tiene ocasión, que no la pierda y vaya a San Juan de los Reyes el día 29 de diciembre.

martes, 11 de diciembre de 2007

CONSEJOS PARA ESTUDIAR BIEN Y EXAMINARSE MEJOR

Ahora que tan honda preocupación se ha creado con el informe PISA, yo recomiendo, para estudiar mejor, estas líneas de actuación. No son geniales, pero son prácticas y dan resultado.
(Sirvan estas ideas para recordar a dos sabios como los de la fotografía con la que acompaño este artículo).

1. ESTABLECER TUS PRIORIDADES. Los estudiantes sobresalientes no admiten intromisiones mientras estudian. Una vez que abren los libros o encienden el ordenador, ya no contestan llamadas telefónicas, ni se distraen con la televisión, ni van a buscar algo para comer.
2. ESTUDIAR EN CUALQUIER SITIO...O EN TODOS. A pesar de que se aconseja vivamente la regularidad en los horarios y lugares para estudiar, también es importante formarse el hábito de estudiar ‘en cuentagotas’. Mientras se hace cualquier otra cosa, se puede aprovechar unos minutos para leer fragmentos de material que se necesitas asimilar, o, sobre todo, para hacer breves pero frecuentes repasos.
3. ORGANIZARSE. Procurar no perder ningún minuto en buscar elementos que se dejaron en algún lugar sin prestar atención. Un estudiante de enseñanza media sigue, por ejemplo, este sistema: archiva de inmediato los trabajos escolares del día en carpetas de distintos colores, según la materia, para poder encontrarlos fácilmente en tiempo de exámenes y repasarlos sin dilaciones.
4. APRENDER A LEER. ‘La mejor clase que he tomado fue la de lectura veloz’, dice el estudiante Christopher Campbell. ‘No sólo llegué a leer más palabras por minuto, sino que aprendí también a mirar primero el índice de los libros, así como sus gráficas y sus ilustraciones. Entonces, cuando comenzaba a leer ya me había formado una idea general de su contenido y retenía mucho más’. El secreto de la buena lectura, explica un experto, estriba en ser ‘un lector activo, una persona que continuamente formula preguntas conducentes a la plena comprensión del mensaje del autor’.
5. PROGRAMAR EL TIEMPO. Cuando un profesor les asigna un trabajo largo, los buenos estudiantes elaboran un programa, dividiendo la tarea en partes pequeñas, para que no les resulte tan abrumadora. En este sentido, hay que recordar la frase que dice: ‘No es posible comerse un elefante... Salvo que se lo haga progresivamente, pedazo a pedazo...’
6. TOMAR BUENOS APUNTES... y usarlos. Leer el libro de texto es importante, pero también es cierto que un profesor propondrá su examen sobre la base de aquello en lo que hizo hincapié, y eso se encuentra en sus apuntes. Los estudiantes sobresalientes también toman notas mientras leen el libro de texto. El universitario David Cieri, por ejemplo, utiliza su propio sistema: traza una línea vertical en el centro de la hoja de su cuaderno y escribe, en un lado, las notas sobre el texto, y en el otro, las de la lección impartida por el maestro. Así puede revisar ambas facetas de la asignatura simultáneamente.
7. ENTREGAR TRABAJO PROLIJOS. Los trabajos limpios pueden ayudarte a obtener calificaciones más altas. ‘El alumno que entrega un trabajo pulcro tiene más posibilidades de conseguir una buena calificación’, asegura uno de los profesores consultados. ‘Es como si a uno le sirvieran una comida deliciosa. Por suculento que sea el manjar, no resulta apetecible si viene en un plato sucio’.
8. EXPRESARSE Y CONOCER EL ESTILO DEL PROFESOR. ‘Si no entiendo el concepto que el profesor está explicando, le pido que lo repita. Sin embargo, la participación en clase consiste en algo más que en hacer preguntas; se trata de mostrar curiosidad intelectual. ¿Por qué es tan importante conocer el estilo que tiene el profesor para diseñar las pruebas? Algunos suelen repetir los temas y hasta las preguntas. Por eso será una ventaja si considera ciertas preguntas con anticipación para tener las respuestas prontas cuando el tiempo apremia durante el examen.
9. ESTUDIAR EN GRUPO. La importancia de estudiar en grupo se puso de manifiesto en un experimento llevado a cabo en la Universidad de California. Cuando era estudiante de post-grado en esa institución, Uri Treisman observó una clase de cálculo para alumnos de primer año en la que los estadounidenses de origen asiático obtuvieron, en promedio, mejores calificaciones que otros alumnos de grupos étnicos minoritarios e historiales académicos similares. Treisman descubrió que los primeros analizaban juntos las dificultades que planteaban sus tareas escolares, aplicaban enfoques diferentes y compartían las soluciones. Los otros, por el contrario, estudiaban solos, pasaban la mayor parte del tiempo leyendo y releyendo el texto, e intentaban el mismo enfoque una y otra vez, aun cuando no les diera resultado. Apoyándose en sus hallazgos, Treisman propuso que en ese curso se enseñaran métodos de estudio en grupo. Cuando esto se hizo, los grupos alcanzaron los mismos buenos resultados.
10. EXAMINARSE. Cuando toma apuntes, la estudiante Domenica Roman subraya los puntos que, en su opinión, podrían incluirse en los exámenes. Después formula preguntas tentativas basadas en esos puntos y se examina sola por escrito antes del día de la prueba. ‘Si no puedo responder la pregunta satisfactoriamente, vuelvo a repasar mis apuntes’, explica.
11. HACER MÁS DE LO QUE TE PIDEN. Si el profesor de matemáticas le plantea cinco problemas, la estudiante Christi Anderson resuelve diez. Si el profesor de historia le encomienda leer ocho páginas, ella lee 12. ‘Parte del aprendizaje es la práctica’, asegura Christi. ‘Y cuanto más se practica, más se aprende’.

domingo, 25 de noviembre de 2007

PALABRAS PARA ELENA


Quisiera yo tener la voz serena y sencillamente apacible el gesto, para agradecer el laberinto azul sobredorado que tus manos tejen y dejan a Klimt con su beso en mi presencia.
Siempre admiré la paciencia de quien construye cosas con sus manos, porque están ahí; y en el silencio te miran y las ves, se tocan, se sienten y evocan a la persona que imaginas.
Elena, sin conocerte, ya te admiro, y te sé por lo que veo y lo que me cuentan.
Dijo un poeta amigo: “El árbol tiene un tiempo para flores; mi corazón da frutos todo el año”.
Mi agradecimiento es uno de esos frutos. Klimt bajo el cristal me recuerda con su beso que él también es fruto de tu corazón y de tus manos.

Con afecto.

jueves, 15 de noviembre de 2007

¡BESTIONTES!

Se me ha ocurrido un juego. Vamos a averiguar el acertijo de quién es quién en la sociedad toledana. El juego también vale para practicarlo en el ambiente de trabajo, para ver que personajes pueden estar representados en el bestiario.
Es preciso saber que la palabra “bestiario” se viene utilizando en la literatura y en la iconografía desde hace cientos de años. Con ella se define una colección de fábulas en las que aparecen animales fantásticos. No hay por qué considerarla despectiva, sino simplemente descriptiva, aunque conlleve un punto de crítica de la realidad, que tan necesaria es y que tan poco se hace y menos se dice. Se puede emplear cariñosamente, pues entre nosotros abundan los personajes quiméricos, como en todas las tribus.
Así pues podemos ver quién es el dragón, quien puede ser el unicornio, a quien podemos llamar grifo, quien se corresponde con el ave fénix, qué personas parecen las sirenas y quien encarna el basilisco.
Todos son animales imaginarios a los que el hombre ha atribuido poderes fantásticos. El dragón, que es ese ser con forma de reptil al que se le representaba en Mesopotamia con alas, garras grandes, cola de serpiente y aliento de fuego. El unicornio siempre fue el símbolo de la castidad y en la Edad Media lo pintaban totalmente blanco, con cabeza y patas de caballo y un largo cuerno recto situado en medio de su frente, como si fuera el cuerno de los narvales. El grifo, según una leyenda babilónica, estaba provisto de cabeza, pico y alas de águila, cuerpo y patas de león y cola de reptil. El fénix, quizá el más conocido, era un ave legendaria que vivía en Arabia, se consumía por acción del fuego cada quinientos años y siempre resurgía de sus cenizas. Las sirenas eran unas ninfas del mar que, según la mitología griega, mostraban cuerpo de ave o pez, cabeza de mujer, y cantaban con una voz tan dulce que los marinos eran atraídos hacia las rocas y naufragaban. El basilisco es hoy el nombre de un saurio parecido a la iguana, pero en la Antigüedad era un monstruo mítico cuyo aliento y mirada colérica eran mortales.Planteado el juego, cada uno puede buscar su solución y sus comparaciones. Si algún lector conspicuo quiere mandar sus apreciaciones “bestiarias”, haré lo que pueda para publicarlas en este blog.

martes, 6 de noviembre de 2007

LA GASTRITIS DE PLATÓN

El primer deber de los intelectuales: permanecer callados cuando no sirven para nada”. ¡Hostias! ¿Qué es esto? Pues ni más ni menos que el título de un artículo del intelectual Umberto Eco que enfureció, entre otros, a Antonio Tabucchi, quien escribió un panfleto en forma de carta donde reivindicaba la capacidad de los intelectuales de actuar sobre la realidad. Yo admiro al autor de “El nombre de la rosa” pero, si he de aliarme con alguien, lo hago en las filas del “panfletario” autor de “Sostiene Pereira”. O quizá, ¡ay con los dilemas! haya que alinearse con Eco cuando afirma que “Si se les toma por lo que saben decir (cuando son capaces de ello), los intelectuales son útiles par la sociedad, pero sólo a largo plazo. A corto plazo únicamente pueden ser profesionales de la palabra y de la investigación que pueden administrar una escuela, ser los encargados de prensa de un partido o una empresa, tocar el pífano en la revolución, pero carecen de función específica propia. Afirmar que trabajan a largo plazo significa que desempeñan su tarea antes y después de los acontecimientos, pero nunca en el curso de los mismos”.
Sostener la síntesis quizá parezca un recurso fácil de intelectual de provincias, pero resulta interesante constatar que ambos –Eco y Tabucchi- tienen un poco de razón, que los dos forman la figura de un solo intelectual, deformados por las contradicciones de tiempos oscuros. Una parte se inclina hacia el silencio; la otra, hacia la palabra. Pero la palabra no alcanza la contundencia de una denuncia y el silencio tampoco adquiere la solidez de una respuesta. Ambos se encuentran atrapados en el mismo laberinto. Los minotauros han muerto. También se han desvanecido los misterios, los mitos, las certezas.
Los debates entre intelectuales parece que sólo son alimento para livianas mariposas, visto como está el patio. Todo parece reducirse a escaramuzas mediáticas. Sin embargo de vez en cuando nos seduce una tangible nostalgia por esos tiempos en que la gente se peleaba por sus ideas y esas ideas eran parte de un modo de entender el mundo, la política, el arte. Esa época en la que los intelectuales eran escuchados, porque eran portavoces de momentos de cambio.
Puestos a seducirnos con una suerte de humorada y de amarga risa sobre el asunto hagámoslo con el libro “La gastritis de Platón”, del propio Antonio Tabucchi. No sé si después de la lectura o del análisis de la realidad política y social seremos un número más en el ejército de los pensantes escépticos conformistas –Eco- o nos convertiremos en ... vete tú a saber qué.

lunes, 29 de octubre de 2007

VINO Y CULTURA

El vino ha sido un ingrediente natural a lo largo y ancho de la cultura de la humanidad y de la Historia de la Literatura Española en especial. Ya en Gonzalo de Berceo, nuestro primer poeta conocido, podemos leer que “Quiere fer una prosa en román paladino, en qual suele el pueblo fablar a su vecino, ca no son tan letrado por fer otro latino: bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino”.
Luego más tarde Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, en El Libro de Buen Amor nos alecciona sobre que “Es el vino muy bueno en su misma natura; muchas bondades tiene, tomado con mesura; al que más lo bebe quítale la cordura; toda maldad del mundo hace y toda locura”.
La literatura medieval está llena de referencias a esta bebida de antiquísimo linaje. Lo encontramos en La Celestina y es larga la referencia de autores del Siglo de Oro de Tirso de Molina a Lope de Vega o de Góngora a Quevedo donde encontramos indicaciones sobre este “néctar divino, al que algunos llaman vino, porque nos vino del cielo”. Pero quizá sea en el El Lazarillo y El Quijote donde encontremos dos puntos culminantes. En la primera de la novelas, Lázaro cura sus heridas con vino, después de que el ciego le rompa el jarro en los morros, y más tarde, llegará en su edad adulta a tener oficio como pregonero de vinos en Toledo. En El Quijote son innumerables las citas que encontramos, y no sólo del protagonista acuchillando zaques, sino de unos y otros dando sorbos sin ningún motivo de encantamiento, alabándose siempre como de muy buena calidad el vino de Ciudad Real.
Los escritores del siglo XVIII, aunque parcos y moderados, también se acercaron a esta fiesta del beber y de los románticos no hay nada más que recordar a don Juan Tenorio. El realista Benito Pérez Galdós no pierde comba en muchas de sus novelas para hacer referencia a la costumbre popular de la ingesta de tan espirituosa bebida, podemos recordar en algunos textos de su Ángel Guerra cómo se vivía y cómo se bebía en los mesones castellanos. En el siglo XX elaborar una hermosa antología con los textos sobre el vino, de poetas, narradores y dramaturgos, y no sólo de manchegos de renombre como García Pavón, Francisco Nieva, Buero Vallejo o Rafael Morales, o universales, como Jorge Luis Borges y su “Soneto al vino”, sería cuestión de que alguien subvencionara el trabajo a algún investigador hedonista.
El vino ha tenido importancia en la historia no sólo como halago de paladares o como objeto de buena literatura, sino como símbolo popular en muchas culturas. Ha sido y sigue siendo elemento fundamental en sacrificios y oblaciones y muchos rituales de iniciación, ya sean sagrados o profanos, casi siempre de una forma u otra relacionados con el amor, como el amor a la humanidad que transmitía uno de estos singulares personajes mitológicos, Dionisos. Este atributo amoroso del vino lo convierte en una bebida de comunión, ya sea por el trance compartido o por la paz encontrada que proporciona.
Bebamos entrecruzando los brazos y mirándonos fijamente a los ojos, como hacían los antiguos escandinavos, brindemos presentado la copas la altura de la cabeza o choquemos los vasos, como es costumbre que ya tiene quinientos años, pero sobre todo gocemos con este caldo que invita a ser saboreado con gusto, medida y moderación para poder mantener un saludable espíritu libertario con ese don del cielo que “alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre”.

UNA DE HEDONISMO


Siempre me gustó la filosofía antigua. Era muy libre. Epicuro me fascinó desde el principio. Las líneas que siguen son un "revuelto" de epicureísmo para goce de quien tenga un rato de vagar.

Epicuro nació en el año 341 A.C., en la verde isla de Samos, distante unas cuantas millas de la costa occidental de Asia Menor. Su afición a la filosofía fue temprana y desde los catorce años viajó para escuchar las lecciones del platónico Pánfilo y del filósofo atomista Nausífanes. Pero descubrió que no podía estar de acuerdo con buena parte de lo que estos enseñaban y, avanzada la veintena, decidió organizar sus pensamientos en su propia filosofía de vida.Se dice que escribió trescientos libros sobre casi todo, entre los que figuraban Sobre el amor, Sobre la música, Sobre las obras justas, Sobre las formas de vida y Sobre la naturaleza, aunque debido a una catastrófica sucesión de contratiempos, casi todos ellos se perdieron a lo largo de los siglos, con lo que su filosofía hubo de reconstruirse a partir de unos pocos fragmentos supervivientes, junto con el testimonio de los epicúreos posteriores.Lo que distinguía de inmediato su filosofía era el énfasis en la importancia del placer sensual. "El gozo es el principio y el fin de una vida dichosa", afirmaba Epicuro, confirmando lo que muchos habían pensado desde antaño (pero rara vez había sido aceptado por la filosofía). El filósofo confesaba su amor por los manjares exquisitos: "Principio y fin de todo bien es el placer del vientre. Pues todo lo cabal y todo lo desmedido tienen su referencia en éste". Practicada de manera adecuada, la filosofía estaba llamada a ser nada menos que una guía de los placeres:
"Quien asegura que todavía no le ha llegado -o que ya se le ha pasado- el momento de interesarse por la verdad, es igual que quien asegura que todavía no le ha llegado -o que ya se le ha pasado- el momento de la felicidad".
Pocos filósofos han reconocido jamás -con tanta franqueza- su interés por un estilo de vida placentero. A muchos les sorprendió cuando oyeron que Epicuro se había granjeado el respaldo de ciertas personas adineradas y que había invertido el dinero de éstas en la fundación de una institución filosófica cuyo objetivo era promover la felicidad. La escuela admitía tanto a hombres como a mujeres y les animaba a vivir y estudiar el placer en comunidad. La idea generalizada de lo que acontecía en el interior de la escuela, resultaba a la vez excitante y moralmente censurable. Eran frecuentes las filtraciones de "epicúreos renegados" que, para sabotear el proyecto, detallaban las actividades entre lección y lección. Timócrates, hermano de Metrodoro (el socio de Epicuro) propagó el rumor de que el filósofo tenía que vomitar dos veces al día por lo mucho que tragaba. Y Diótimo Estoico tomó la cruel iniciativa de publicar cincuenta cartas obscenas que, según decía, había escrito Epicuro cuando estaba borracho y en pleno frenesí sexual.A pesar de estos ataques, las enseñanzas de Epicuro siguieron ganando adhesiones. Se propagaron a lo largo y ancho del mundo mediterráneo. Se fundaron escuelas del placer en Siria, Judea, Egipto, Italia y Galia. Su filosofía siguió ejerciendo influencia durante los quinientos años siguientes y sólo habría de extinguirse de forma gradual (a causa de la hostilidad de los terribles bárbaros y de los cristianos) durante la decadencia del Imperio Romano en Occidente. Incluso entonces, el nombre de Epicuro se incorporó a muchas lenguas en forma de adjetivo, a modo de homenaje a sus intereses (epicúreo: sensual, voluptuoso, entregado a los placeres - Diccionario de la Lengua Castellana). Hoy, a más de 2300 años del nacimiento del filósofo, una revista trimestral londinense llamada "Epicurean Life (Vida epicúrea)", impresa en papel brillante cual manzana bien lustrosa, publica artículos sobre hoteles, yates y restaurantes de lujo. Quienes oyeron en aquella época los rumores de "placer desmedido" que ejercitaba el filósofo, debieron quedarse perplejos al descubrir los auténticos gustos de aquél y sus seguidores: no había ninguna grandiosa mansión y la comida era sencilla, Epicuro prefería el agua al vino y se contentaba con una comida a base de pan, verduras y olivas. "Mándame un queso envasado para que, cuando lo guste, pueda darme un lujo", pidió a un amigo. Tales eran los gustos de un hombre que había señalado al "placer" como objetivo vital. No pretendía engañar. Su devoción por el placer era harto mayor de lo que hubiesen acertado a imaginar quienes lo acusaban de celebrar orgías. Lo único que sucedía era que, luego de un examen racional, había llegado a conclusiones sorprendentes sobre las auténticas fuentes de la vida placentera y, por fortuna para quienes careciesen de cuantiosos ingresos, todo apuntaba a que los ingredientes esenciales del placer -por muy escurridizos que fueran- no eran en absoluto caros...

martes, 16 de octubre de 2007

COMO UNA JIRAFA AL NACER


Creo que en mi nuevo trabajo me está ocurriendo lo que a las jirafas cuando nacen. Voy a contar la metáfora y que cada lector saque las conclusiones.

Cuando una jirafa nace, cae cerca de dos metros -desde el vientre de su madre hasta el suelo- y por lo general de espaldas. Aturdida y temblorosa, rueda hasta poner sus patas bajo su cuerpo e intenta levantarse. Pero, en cuanto logra incorporarse, su madre la empuja con su cuello y la tira nuevamente al suelo. Lo intenta una y otra vez... pero encuentra siempre el mismo proceso que se repite. Cuando -finalmente- logra ponerse de pie sin que sus patas tiemblen, la madre la empuja una vez más... e intenta hacerla caer. Si cae, deberá levantarse de nuevo hasta poder resistir el embate de su madre.

Las jirafas jóvenes deben aprender a pararse rápido y caminar, para poder moverse con la manada: esa es su única posibilidad de supervivencia. El aprendizaje provocado por la madre fortalece a la recién nacida y, sin duda, le salva la vida.

Me metaforizo en el nacimiento de las jirafas, esa es mi esperanza. Sin duda este aprendizaje en un tren en marcha, al que solo caen sacos de situaciones sobre las que actuar sin saber cómo, me fortalecerá la voluntad y me salvará la vida.

jueves, 11 de octubre de 2007

INTERIOR


El corazón me avisa
y la experiencia me confirma
que el cristal no siempre es opaco,
que los niños no rompen en lo oscuro las palabras,
que el peligro no tiene por qué ocultarse
en los rincones.

El corazón me avisa
y la experiencia me confirma
que el otoño desnuda la inocencia de los chopos,
que los gatos se pasean libremente por las noches,
que el hombre oculta la conciencia
en el bolsillo.

El corazón me avisa
y la experiencia me confirma
que soñar es el recurso de los pobres,
que no morir es el sueño de las piedras,
que gritar, ¡ay!, gritar, es perdonar, a veces,
el silencio.

El corazón me avisa
y la experiencia me confirma
que debo callar
...pero no puedo.

NIÑOS RESPETADOS, ADULTOS RESPETABLES

El respeto, como tantos otros valores, se aprende observando y siguiendo el ejemplo de los demás. Este modelo, para los más pequeños, proviene principalmente de sus padres y de quienes se ocupan de cuidarles. Para aprender respeto, los niños necesitan, previamente, ser respetados. El mejor trabajo que un padre puede hacer, para enseñar respeto a sus hijos, es mostrarse respetuoso hacia ellos y hacia sí mismo. La empatía y la autoestima son dos aspectos fundamentales para formar niños respetuosos, respetados... y respetables.
Podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar la empatía (la habilidad de comprender cómo sienten los demás), haciéndoles estar atentos y enseñándoles a buscar los motivos por los cuales los otros sienten como sienten. Es especialmente importante mostrarles abiertamente nuestros sentimientos -buenos y malos- por las cosas que ellos hacen. Ellos deben saber que queremos que consideren nuestros sentimientos, que nos cuiden y que muestren sensibilidad. El ejemplo de los padres es la influencia más poderosa que un niño pueda tener. Mostrar real interés en los sentimientos de los demás y compartir nuestro tiempo y energía con otros, son claros ejemplos de compasión y generosidad. Algo tan simple y cotidiano como nuestra manera de comunicarnos, como el decir "discúlpeme", "perdón" o "por favor", muestran que estamos atentos a las necesidades y sentimientos de quienes nos rodean y que los respetamos. Una buena práctica de la empatía es la tolerancia con los errores. Los padres somos seres humanos y, como tales, cometemos errores y tenemos malos días. Olvidemos nuestro orgullo cuando tratamos mal una situación y herimos los sentimientos de nuestros hijos. Es realmente importante decir al niño que lo sentimos. Pedir sinceras disculpas, en forma clara y simple, es una señal que indica a nuestros hijos que respetamos sus sentimientos y que estamos arrepentidos por nuestro comportamiento. Ser capaces de aceptar nuestros propios errores y los de nuestros hijos es una buena manera de enseñar que no es malo cometer errores y de verlos como parte de un proceso de mutuo aprendizaje. Lo importante es admitirlos y pedir disculpas por ellos. Esto nos acerca más a los niños y hace que nos comprendan y crean en nosotros. Seamos conscientes de las necesidades de nuestros hijos y de la forma en que ellos prefieren recibir los mensajes. Si es mediante nuestros actos (haciendo cosas), nuestras palabras (... me gustaría ver que hiciste...) o nuestros gestos (un abrazo o una caricia). Una muestra directa de respeto es el uso de modales gentiles y tonos de voz suaves para orientarlos, sin sacudirlos por el brazo, gritarles o amenazarles. Cuando nos veamos en la obligación de marcar un comportamiento negativo, evitemos el uso de voces autoritarias y reemplacémoslas por mensajes directos y firmes, siempre con un tono de voz respetuoso.
Ayudar a nuestros hijos a sentirse bien con ellos mismos es una buena forma de generar en ellos un sentido del respeto. Reconocer abiertamente cuando hacen las cosas bien es una forma de demostrarles nuestra aprobación. Por ejemplo, cuando nuestros hijos demuestran ser empáticos y atentos con los demás, cuando hacen cosas por otras personas, digámosles lo orgullosos que nos sentimos o dejemos que nos escuchen decir a alguien lo orgullosos que estamos de ellos. Si deseamos que nuestros hijos sientan y muestren respeto por los demás, es importante que nos respetemos y que les enseñemos a hacer lo mismo con ellos. Desarrollar los propios intereses, valorar los éxitos y fortalezas, reconocer los esfuerzos, ser positivos, usar el sentido del humor para darle perspectiva a la vida, son algunas acciones que contribuyen a reforzar la auto-estima y el auto-respeto en la infancia. Haciéndose respetar, un niño desarrolla la confianza en sí mismo sin disminuir a los demás. Los niños que se hacen respetar, desarrollando comportamientos afirmativos de su persona, son capaces de luchar por sus derechos, de manejar situaciones de conflicto y pueden convencer a los demás de que ellos no serán intimidados. Algunos padres temen que un niño compasivo pueda ser considerado "débil". Por el contrario, investigaciones en el campo de la psicología infantil demuestran que los niños y adolescentes que son valorados por sus compañeros en su carácter, su capacidad de ayuda, su cooperación y su sensibilidad hacia los sentimientos de los demás, están entre los más populares y exitosos en sus colegios y comunidades.
"Si confiamos en nuestra fuerza, sin alardear de ella, respetaremos la de otros, sin temerle"-decía Thomas Jefferson.
Los niños que son respetados por sus padres suelen exigir respeto hacia ellos mismos. Cuando es intimidado, un chico respetuoso y con auto-respeto puede fijar sus posiciones y opiniones claramente, sin necesidad de utilizar agresiones u otras actitudes antisociales. Los padres pueden orientar a sus hijos a defender sus derechos y aún así respetar los sentimientos de los demás. El niño que puede oponerse al reto en una manera respetuosa pero firme, normalmente incrementa su auto-estima y su posición ante los demás.
Si deseamos un futuro de adultos respetables, comencemos por respetar más a nuestros niños...

jueves, 4 de octubre de 2007

VIVIR, VIVIR ES LO QUE IMPORTA


Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no se atreve a cambiar el color de su vestimenta o bien no conversa con quien no conoce.

Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones, justamente estas que regresan el brillo a los ojos y restauran los corazones destrozados.

Muere lentamente quien no gira el volante cuando esta infeliz con su trabajo, o su amor, quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida, huir de los consejos sensatos...

¡Vive hoy! ¡Arriesga hoy! ¡Hazlo hoy!

¡No te dejes morir lentamente!

¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!

miércoles, 3 de octubre de 2007

APRENDE A SER FELIZ


Debo a las lecturas casi todo lo que soy, menos la parte química –que desconozco- y que desencadena todas las fuerzas que equilibran o desequilibran nuestro cuerpo y, por tanto también, nuestras emociones. Este texto es una síntesis organizada de algunas lecturas con las que me encuentro de acuerdo.
La persona posee una tendencia fundamental a la felicidad. Esta tendencia supone un optimismo radical y realista, fundado en la idea de que en el mundo hay algo bueno, valioso y que es posible y conveniente de alcanzar. Sólo hay verdadera felicidad si aceptamos sinceramente la realidad. Abraham Lincoln decía que "Toda persona es tan feliz como se propone serlo".
Las personas no nacemos felices o infelices, sino que aprendemos a ser lo uno o lo otro. Cada una crece con una cierta disposición a la alegría, con distinto humor. Junto a este hecho, para llegar al optimismo es preciso luchar por alcanzarlo e incorporarlo a nuestra personalidad, sobre todo, cuando aparezcan las preocupaciones.
Nuestros pensamientos tienen la habilidad de provocar emociones y estados mentales específicos. Pensamientos positivos provocan emociones, sentimientos y acciones positivas. Pensamientos optimistas como la alegría; el amor; la autoestima; o un sentido de saber hacia dónde vamos, traen como resultado entusiasmo, energía, dinamismo y paz interior. Por otra parte, los pensamientos negativos como el resentimiento o el miedo, producen resultados negativos como la tensión, la ansiedad, la fatiga y otra serie de sentimientos y emociones que no nos permiten avanzar.
La tarea de "aprender a ser feliz" ha de ser un objetivo constante de los individuos, y debiera ser verdadero objetivo educativo dentro de las familias. Nadie "se topa" con la alegría a la vuelta de una esquina, sino que hay que fomentarla día a día. Si todos los miembros de una familia, por ejemplo, -o de un equipo, segundo ejemplo- intentaran sonreír siempre y evitaran poner "caras largas", se podría conseguir mucho.
¿Cuál es la actitud necesaria para aprender a ser feliz?
1. Disfrutar de las cosas sencillas y cotidianas que están presentes en nuestra vida: La conversación, el descanso, el trabajo, la naturaleza, la amistad... Siendo conscientes de que la búsqueda ansiosa y descontrolada de satisfacciones (por lo general materiales) conduce a la pérdida del equilibrio interior.
2. Mostrar un sentido positivo ante las personas y los acontecimientos: Es lo opuesto a los derrotismos y a las actitudes deprimentes y desesperanzadas, a la visión negativa de la vida, que conduce a la inquietud y el desasosiego. Encontramos alegría, cuando nos esforzamos por descubrir lo positivo que siempre (y en mayor medida que lo negativo) hay en las personas y situaciones. Aprovechar los errores para aprender.
3. Aceptar las propias posibilidades y limitaciones: Vivir con alegría lo que tenemos, sin renunciar a mejorar, pero sin tener nuestra atención centrada casi exclusivamente en lo que nos falta. No perder el tiempo en lamentaciones o quejas inútiles sobre lo que ya ha ocurrido o es irremediable. Aceptar a cada hijo –o a cada compañero o compañera de trabajo- como es y por lo que es.
4. Hacer de nuestras ocupaciones habituales una fuente de energía: Nuestro trabajo, sea el que sea, es la expresión de nuestra capacidad y nuestra contribución a la sociedad en la que vivimos. Es uno de los ámbitos, junto con el entretenimiento y el amor, principales de la vida humana y, por lo tanto, una de las fuentes de satisfacción y alegría más importantes. ¿O no?
5. Pasarlo bien, en familia –y también con la “familia” del trabajo-: Reír en familia con frecuencia y contagiar la alegría. Crear oportunidades de "pasarlo bien" todos juntos: comidas especiales, fiestas, excursiones, incluso ratos de silencio. No se trata de hacer cosas muy especiales, sino de hacer "especial" el estar juntos.
El optimismo está ligado al control de nuestras emociones, facilitando la expresión de nuestra "inteligencia emocional". Ante un hecho cualquiera, una predisposición pesimista puede hacer más probable que nos sintamos ansiosos, mientras que una actitud optimista puede hacernos sentir más tranquilos y confiados.
El optimismo forma parte de la estructura individual de cada personalidad y, desde ella, da vida y sentido a todos los conocimientos que se puedan aprender. Es como el arco iris, que da color a todos los acontecimientos de cada día. Da energía, por eso sólo los optimistas mejorarán la sociedad y dejarán su rastro.
El optimismo y la alegría conducen a la paz interior. Hay que vivirlos para saber lo que son, pero el optimismo es mucho más que ver la botella medio llena en lugar de medio vacía. Tenemos que centrarnos en las posibilidades de la situación, no en sus deficiencias.
Y para terminar, decía mi admirado Pablo Neruda lo siguiente: "Decídete y triunfarás en la vida. Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados."

viernes, 29 de junio de 2007

Educación para la ciudadanía y "el mal"

Puedo estar de acuerdo con algo o no estarlo hasta donde la razón me asista. Lo que me parece muy fuerte, por irracional y dogmático, es la afirmación anatemática que ha formulado el señor Cañizares, arzobispo de Toledo, de que quien sostenga opinión favorable sobre la muy terrenal asignatura de Educación para la ciudadanía está inmerso en el colaboracionismo con “el mal”, ni más ni menos. Así que educar ciudadanos en el contexto de su tiempo y crear una sociedad en la que el respeto impere es tener relación con el maligno. ¡Apañados vamos con estos pastores que confunden ciudadanos con fieles!
Creo que vivimos en un estado aconfesional en el que ninguna Iglesia debería tener derecho a manipular o chantajear a un Gobierno según le convenga. Es más, soy, por racionalista y respetuoso con todas las creencias, un poco afrancesado, y considero que no se debiera mostrar trato de favor con ninguna institución cuya labor no esté relacionada con la existencia en la tierra de los humanos.

El campo conceptual de las iglesias es el de la trascendencia y eso no es ni regulable ni subvencionable, y, desde luego, lo que me parece extravagante es una iglesia metida en política, aunque en España la tradición de acompañar dictadores bajo palio parece que ha echado raíces en algunos corazones.

Cualquier iglesia está por encima del Estado en lo que se refiere a sus dogmas, eso no es discutible, pero ahí no entra el Estado; sin embargo éstas como instituciones sociales y con bienes terrenales nunca se deben imponer sobre la sociedad y menos exacerbando sentimientos irracionales y sacando a pasear al diablo. Nada tiene que ver “educar ciudadanos” –obligación del conjunto de la sociedad- con educar en una determinada religión a personas específicas que viven en esa creencia –responsabilidad de la institución religiosa-.
Las personas que militamos en la razón, si queremos distinguirnos de los fanáticos, no podemos comportarnos como ellos. Si queremos distinguirnos de los intolerantes, no podemos ser intolerantes con ellos. No creo que para ser buena persona haya que llevar al diablo sobre la chepa.
En esto de la Educación para la ciudadanía creo que hay que actuar desde la razón, sin que sea la pasión la que nos ciegue. Lo que echo en falta es que las instancias del Estado, en todos sus ámbitos: el central y el autonómico, no expliquen convenientemente esta asignatura y dejen el mensaje en la parte más intolerante y dogmática. Solo así se entiende que los demagogos, subidos en el pedestal, anden frotándose las manos.

viernes, 15 de junio de 2007

¡AY! DE LOS MENTIROSOS


La maledicencia en política –y en otros aspectos de la vida- sólo se contrarresta con la verdad o, siendo malo, con una maledicencia superior. En época de cambios suelen crecer como setas quienes llevan a su vida pragmática la teoría de que es más fácil destruir que crear. La fauna de mentirosos y de vendeburras se postula por las esquinas de los incautos y los ingenuos. De estos que, para vender algo, necesitan echar mano del hablar mal de personas nunca presentes, lo único que se puede decir es que o tienen mal producto que vender, o no creen en él o sólo buscan su medro, importándoles un bledo el bien común de los ciudadanos. Quienes mandan, si tienen el día estresado y andan distraídos, a veces se tragan estos envoltorios de celofán muy bien adobados por los profesionales de la embaucación. Si embargo no hay que pensar mal del poder y de la mucha gente de criterio que lo ostenta, pues en los más de los casos tienen –o deben tener- el ojo abierto ante estos “ángeles” portadores de la “mala nueva” sobre terceros y no se dejan vender la manta. No obstante, como en el fútbol, no estaría de más que se sacase tarjeta amarilla o roja a quienes no vegetan a luz de ninguna ética ni personal ni social. Si viviéramos en el siglo XIX, estas cosas las combatiríamos con un buen libelo o con unas octavillas volanderas en las que airear nombres y pecados. Quizá algún día a mi amigo el de la ventana y a mi se nos hincha la cachimba y reinventamos el género. Nos íbamos a divertir, ¿te acuerdas, Jesús, del “libelo de las flores”? Si queremos de verdad una sociedad libre, tenemos que crear una sociedad veraz y creer en ella. Quizá por esto habría que exponer en la plaza pública las mentiras y a los mentirosos hasta que se sequen como cecinas. Hago extensivas las conclusiones de estos argumentos también a quienes han puesto el ventilador de la ponzoña a propósito de la asignatura que debiera ser más troncal de todas las que componen la ley de educación, la “Educación par la ciudadanía”, ¡vaya tropa! ¿¡Qué querrán, que nos volvamos trogloditas a los que infundir temor con los mitos de la creencia!?

viernes, 8 de junio de 2007

FESTIVAL DE MÚSICA ANTIGUA DE TOLEDO

Toledo es una ciudad con marca que tiene el marco más adecuado para convertirse en una referencia mundial de la música antigua. Tiene también un tesoro escondido de estas músicas en el archivo de la catedral, que espera su catalogación definitiva, pues hay en él tanto patrimonio o más que sacar a la luz que el que duerme bajo las hierbas y la tierra de la Vega Baja.
En el mundo, y en Europa especialmente, existe verdadera pasión por dar a conocer la cultura musical que hunde sus raíces en la historia y que culmina en el barroco. En España, como casi siempre, salvo honrosas excepciones (Barcelona, Sevilla, Aranjuez, Zamora, Sajazarra, Salas de los Infantes o Estella), se va un paso por detrás.
En Toledo, el Corpus de Música Antigua sobrevive gracias a la férrea voluntad del musicólogo Carlos Martínez Gil y con la permanente incertidumbre de si será posible poder levantarlo un año tras otro, porque aquí a algunos les importa más el “figureo” que el facilitar las gestiones y la financiación con el tiempo que requiere una planificación razonable. Hay incluso instituciones bisojas, si no ciegas, que parecen no considerar progresista la cultura que no se adoba con parafernalia y espectáculo, ¡el diablo las lleve!, y no toman en consideración esta parcela de la civilización. Algo habrá que hacer para llamar la atención, quizá quemarse a lo bonzo en la plaza de Zocodover. Me presto a ello.
En la reciente edición, durante los días 2, 3 y 4 de junio, han tenido lugar tres conciertos memorables, uno en la iglesia de Santo Tomé y dos en el patio geminado del Hospital Tavera. Excelentes la música y los músicos. En el primero, los motetes de Casellas, de la catedral de Toledo, y la música de las misiones jesuíticas de Moxos y Chiquitos, interpretados por el grupo toledanoMemoria de los Sentidos”, sólo recibió alabanzas del público y del prestigioso crítico Andrés Ruiz Tarazona. En el segundo, Los Músicos de su Alteza nos hicieron gozar casi hasta el éxtasis con las óperas de Monteverdi. En el tercero y último, La Grande Chapelle/Schola Antiqua nos dejó con hambre de más música tras su canto de “Vísperas de Confesores” de José de Nebra.
Sin apenas publicidad, a los conciertos ha asistido una media de cuatrocientas personas, ¡todo un éxito! Que tome nota quien tenga que hacerlo para el futuro.

viernes, 1 de junio de 2007

CULTURA PROGRESISTA Y CREATIVIDAD

Hace algún tiempo, no mucho, hablaba con un amigo, político, por cierto, en ejercicio, sobre las características que debería tener la persona que andaban buscando en su ciudad –no Toledo, ¡líbreme Dios del diablo!- para liderar los programas de cultura. Quienes sigan esta columna saben lo que pienso a estos efectos: que la cultura es innovación y creatividad, que hay que ir un paso por delante, que no es quietismo ni pasado, QUE HAY QUE TENER ATREVIMIENTO, etc… En cambio mi nada progresista amigo me decía que no quería para el puesto un hombre de ideas, un "creativo". Lo que buscaba era –según sus palabras- alguien “sólido y más tradicional”, lo que en román paladino significa: "alguien que no "cruce la línea”, alguien con sentido “del común”, alguien "que no invenvente la rueda", que deje las cosas a su aire, que más vale que no haga ruido. ¡Lagarto, lagarto! No nos pusimos de acuerdo, pero comimos opíparamente en un restaurante que me alabó por lo moderno en la decostrucción de los platos. Asombroso, pensaba yo, qué diferencia entre las ideas sobre la cultura y sobre la comida. Mi amigo consumía creatividad pero, en cambio, no estaba porque ésta se fomentase en las ideas culturales que buscaba para su ciudad. No quería despertar el rebaño, sino que éste se amodorrase más, pues no hay nada más propicio para el poder que pastorear ovejas modorras. Asombroso de nuevo. No importa que no se avance, cuantos menos puntos de referencia cambies, menos se van a meter contigo. Perfecto, le dije. Si por ti fuera no se hubiera inventado la rueda, porque nadie necesitaba ruedas antes de que éstas fueran inventadas.
La cultura debe servir no para aborregar, sino para desarrollar el sentido crítico de las personas, y sólo hay avance si hay innovación, cambio de referencias y sentido crítico.
Uno de los mayores escollos contra la creatividad es el conformismo. Una sociedad conformista quizá es feliz en su quietud, pero sería terrible que un dirigente que busca el avance estableciese sus parámetros de pensamiento en el conformismo. Al menos seis recursos personales debiera tener, en mi opinión, esa persona que nunca contrataría mi amigo, para combatir la conformidad: Inteligencia, conocimiento, estilo de pensamiento (cómo usar la inteligencia y el conocimiento), personalidad (fundamental para defender nuevas ideas en un entorno refractario), motivación y contexto. A lo dicho habría que añadir la influencia de la perseverancia, la voluntad, la tolerancia, la apertura y el coraje en la búsqueda de creatividad en una cultura conformista (como la nuestra). ¡Ah! y la creatividad ni es de izquierdas ni de derechas. Por ejemplo: Gallardón favorece la creatividad, Jacques Lang también.

jueves, 24 de mayo de 2007

LA CARPINTERÍA TOLEDANA

Quiero relatar un cuento fantástico con el que me sirvo de metáfora para decir lo que pienso de cómo debe funcionar un alcalde y sus concejales en las nuevas corporaciones que se constituyan. El relato dice lo siguiente:
“Cuentan que en una carpintería toledana hubo una extraña asamblea... Fue una reunión de herramientas, que eran conscientes de sus diferencias, pero sin haber hablado nunca de ellas, y pretendían arreglarlas.
El martillo pretendió en principio ejercer la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar, ya que se pasaba todo el tiempo haciendo ruidos.
El martillo aceptó “su” la culpa, pero pidió que fuera expulsado el tornillo, argumentando que había que darle demasiadas vueltas para que sirviera.
El tornillo aceptó a regañadientes el ataque, pero exigió la expulsión de la lija. Señaló que era áspera en su trato y tenía fricciones con los demás.
La lija, aunque no tenía mal concepto de sí misma, estuvo de acuerdo en lo de las fricciones, pero exigió que fuera expulsado el metro, que se pasaba el tiempo midiendo (evaluando los quehaceres) a sus compañeros, como si él fuera perfecto.
En estas andaban, cuando entró el carpintero y se puso a trabajar. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. En poco tiempo logró que la tosca de madera se convirtiera en un hermoso mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Al conjunto de herramientas que habían hablado se incorporó el serrucho, al que todas consideraban el más agresivo. Y fue entonces cuando el serrucho dijo:
- Compañeras y compañeros de faena, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero, que es sabio, ha trabajado con nuestras mejores cualidades. Y eso nos hace valiosos. Así que vamos a dejar de mirarnos el ombligo, vamos a dejar de ver la paja en el ojo ajeno y no pensemos en nuestras fallas…, concentrémosnos mejor en la utilidad de nuestros méritos.
La asamblea, despojada de egoísmos y de egocentrismos, pudo ver entonces que el martillo es fuerte, el tornillo une, la lija pule asperezas y el metro es preciso. Las herramientas se vieron como un equipo capaz de producir muebles de calidad. Esta nueva mirada de las herramientas sobre sí mismas las hizo sentirse orgullosas de sus fortalezas y las capacitó para trabajar juntas. No fue necesario echar a nadie”.

Algo así, como en el cuento, es lo que yo quiero para el equipo que lleve mi ciudad hacia el progreso.

martes, 8 de mayo de 2007

TOLEDO. CULTURA Y PROGRESO

La UNESCO, en la “Declaración de México” de1982, declaró que …la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden.

Por eso, es necesario que todas las políticas, y especialmente aquellas que más en contacto están con los ciudadanos, tengan claro que la cultura es un índice de progreso y de desarrollo y nunca se debe dejar al albur de la ocurrencia circunstancial, de la pasividad absoluta o de la permanente quietud de quien sólo es capaz de mirar hacia atrás para contemplar lo mucho que se progresó en los siglos pasados.

Toledo, desde una perspectiva de concepto cultural institucional, frente a muchas ciudades de su entorno, quizá ha adolecido de este mal, el de mirar tanto su propia excelencia que ha olvidado el dinamismo de la innovación y del avance. Ha faltado reflexión, aunque no sea más que para tener conciencia de lo que afirmaba la UNESCO en 1982 sobre la “búsqueda incansable de nuevas significaciones y la creación de obras que trasciendan”. Si esto ha ocurrido así no es por mala intención, sino por la torpeza y la falta de concepto de quienes debieran ir un paso por delante.

No concibo, como Althusser, que el ámbito de la ideología sea el principal componente de la cultura, ni que ésta sea un reflejo de los intereses de la élite, ni que sea a través de los aparatos ideológicos institucionales como se reproduce en el tiempo. No, la cultura la pienso como el máximo exponente del dinamismo social, al que la institución (pública o privada, ideológica o no) tiene que ayudar a hacer camino, pues, parafraseando a Machado, sólo “se hace camino al andar” y sólo es posible avanzar si rompemos el estado de quietud.

En este sentido, un ayuntamiento que se precie de buscar lo más adecuado para sus ciudadanos debe tener un concepto cultural progresista y no “quietista”, y considerar el valor de la cultura como componente estratégico para el logro de un desarrollo integral en el que las diferencias culturales dejan de ser consideradas como obstáculos para ser apreciadas como oportunidades.

jueves, 3 de mayo de 2007

TOLEDO SIGLO XXI


Toledo es una ciudad antigua que no debe renunciar a ser moderna. Conservar vivo el pasado no es estar encadenado a él. Una ciudad conscientes de sus valores, de su historia, de su posición en el mundo y de su progreso debe apostar por la innovación y apertura; debe vivir un compromiso con lo local y con lo global y mantener el equilibrio entre un escenario antiguo y uno moderno, con la conservación y con el desarrollo.

Las personas que viven Toledo, ya sean quienes la habitan o quienes la visitan, deben tener garantizado el “derecho a la ciudad”: un marco de bienestar saludable, el disfrute de un paisaje urbano de calidad, capaz de generar experiencias enriquecedoras y no la situación estrecha y oscura donde sólo habita el olvido o la nostalgia del pasado.

Es preciso la revisión de los espacios públicos para dotarlos de un paisaje escultórico-cultural que ponga de manifiesto valores ciudadanos, como han hecho otras ciudades: León, Oviedo, Palencia, Cáceres, Granada, Santander, Y no digamos Valencia, Madrid o Barcelona. (Por ejemplo, si en Zocodover hubiera una escultura de una persona leyendo un libro, estaríamos haciendo un homenaje a la lectura y creando la posibilidad de que muchas gentes que nos visitan se hicieran la foto con una persona con un libro abierto, lo mismo que se hacen la foto con el Cervantes orgulloso del Arco de la Sangre).
Una ciudad educa desde la cultura que se ve a diario y la que se ofrece en sus museos y sus instituciones. ¿Donde está la modernidad en Toledo? Valdepeñas, que es una excelente localidad manchega, tiene más propuestas de arte moderno públicas y permanentes que esta ciudad con dos mil años de historia, pero que parece omitir la creatividad de los siglos XX y XXI.
Toledo necesita el milagro democrático y laico de un liderazgo cultural y ciudadano que abandone los bandazos bondadosos de las ocurrencias. Necesita sistema y sostenibilidad cultural con planes que impliquen activamente a las personas durante largo tiempo.
Hay que valorar a El Greco y su arte, a Garcilaso y su literatura, pero también todas aquellas manifestaciones culturales estructurales y circunstanciales que hacen una ciudad –y a sus ciudadanos- hija de su tiempo, producto de su desarrollo y comprometida con su futuro.

jueves, 26 de abril de 2007

EL 13


El 13 me cae bien. También le parecía estupendo a Julio César, que solía afirmar que el 13 era su número de la suerte ya que gracias a la Legión Decimotercera alcanzó el poder y la gloria; claro que, para los romanos, este número era armónico y lo tenían en gran estima. En las culturas orientales, el 13 era un número divino.
Es la cultura judeo-cristiana la que comienza a no ver bien el 13. ¡Qué le vamos a hacer! Para la Cábala son 13 los espíritus malignos; en el Apocalipsis se hace referencia, en su capítulo 13, al anticristo y a la bestia; en la última cena, Judas fue el decimotercero en ocupar la mesa. Pero no siempre es negativo, pues, según el Antiguo Testamento, Dios tiene 13 propiedades; también con 12 monjes más un abad se puede fundar un convento. Y antiguamente había la costumbre, entre los panaderos, de regalar un pan a quien comprara 12 bollos.
Yo me quedo con la parte positiva. El 13 da cobijo a personas protectoras, pacientes, sensibles, emotivas, preocupadas por los demás, sociables, intuitivas, flexibles, pacíficas y cooperativas, y, como elemento de tierra, habla bien de personas que son trabajadoras, que gestionan bien y que gustan de entretenerse con “lo que no se ve”, es decir, con el mundo del espíritu y de las emociones.
Si sintetizo en una enumeración de conceptos lo que esconde el número 13, cuya reducción es el número 4 (1+3), tendría que hablar de estabilidad, estructura, límites, trabajo, raíces, encarnación, disciplina, responsabilidad, prudencia, lealtad, seguridad, tiempo, facilidad para concretar, pensamiento estructurado, la lógica y la razón, la deducción y la clasificación.
La abundancia es la transformación de la creación por medio del trabajo, y eso es precisamente lo que representa el (1+3), la persona estable, sencilla, tranquila, perfeccionista, ordenada, seria, disciplinada, responsable y meticulosa, cuyo único riesgo es el de vivir únicamente en función del trabajo. El 13 ama las leyes, las normas y su verbo favorito es “trabajar”.
Platón decía que el tres es la idea y el cuatro (reducción del 13) la realización de la idea.

Espero que este número mágico, el 13, que encierra la ancestral sabiduría y la tolerancia y el respeto que proporciona la cultura ayude a que Toledo pase de una vez de la política del “hay que” a la de los hechos que se vean y que sirvan para mejorar, de verdad, la calidad de la vida de las personas que viven, trabajan o visitan la ciudad.

lunes, 16 de abril de 2007

EL LÍDER ESTÉTICO

Es tiempo de elecciones. Debiera ser tiempo de líderes. Analizo las publicidades, un puro retoque. Con la Cospedal han logrado que, más que a ella misma, se parezca a Letizia. Me gustaría encontrar el candidato perfecto, para darle el voto con conciencia, con razón y con emoción. El candidato idóneo tendría que tener valores propios de tres universos: el “técnico”, el “ético” y el “estético”.
Los líderes del “universo técnico” se adhieren totalmente a la lógica económico-financiera, son puro tecnócratas y persiguen la eficacia y la eficiencia de lo material. Son el “homo económicus”, también conocido como tecnócrata, neoliberal o “neocon”. Esto es poco para que yo les vote.
Los líderes que beben en el “universo ético” son personas que también trabajan de forma racional e instrumental (aplican la lógica al logro de sus metas); pero la diferencia entre el “ético” y el “técnico” estriba en el hecho de que el “ético” no se fija metas estrictamente económicas. El “homo éticus” está moralmente "iluminado" y sacrifica algunas aspiraciones materiales por principios éticos; es decir, actúa sobre la base de valores universales: la justicia o la equidad. Este tipo de líder que persigue metas quizá etéreas y difusas sí es capaz de orientar mi voto, pues mantengo un punto de utopía y de conciencia crítica.
En el “universo estético” las acciones y decisiones de los líderes no están gobernadas por las nociones de lógica-científica o racionalidad-instrumental. Y, aunque reconocen la necesidad de obtener ganancias económicas y respetan las convenciones del universo ético, no ven estas reglas como sus principales objetivos. Esta época postmoderna en la que vivimos es esencialmente caótica e impredecible y no son suficientes las leyes de la razón para comprenderla. Este contexto postmoderno, dicho en corto y por derecho, se corresponde con el “universo estético”.
Los líderes postmodernos deben lograr equilibrio y armonía en sus entornos, sin renunciar a la eficacia y la eficiencia de la gestión económica y sin dejarse ir sólo tras la utopía de los valores universales. El postmodernismo es una era de duda y cuestionamiento de todo. Por esto, me gustaría votar a un líder que se autocuestione y que trabaje sobre los parámetros del universo estético. Tengo confianza en encontrar un líder de estos. Sé que existe y él será quien reciba mi voto secreto.

lunes, 2 de abril de 2007

RECETAS DE SEMANA SANTA DE LOS NAVALUCILLOS

POTAJE A MI MANERA, EL DE LOS NAVALUCILLOS
(EL MEJOR POTAJE DEL MUNDO)

Necesitaremos los siguientes ingredientes:
Un puñado de garbanzos por comensal. Un puñadito de judías blancas. Unos trozos de bacalao desalado. Una cabeza de ajos. Dos hojas de laurel. Un manojillo de acelgas o espinacas. Para el guiso del potaje será preciso: Una cebolla. Perejil. Una cucharada de harina. Pimentón. Un ajo asado. Unas bolas de pimienta negra y otras de cilantro. Una rebanada de pan frito empapado en vinagre.
La manera de hacer este potaje es la siguiente:
1. Echamos los garbanzos en agua el día anterior.
2. En una olla ponemos los garbanzos escurridos, el bacalao desalado, el laurel, las judías y la cabeza de ajos entera. Dejamos cocer a fuego lento.
3. Aparte cocemos las acelgas o espinacas.
4. Cuando están cocidos los garbanzos, añadimos las acelgas o espinacas cocidas, sin su agua.
5. Preparación del guiso:
6. Hacemos un sofrito con la cebolla; cuando ésta está dorada, añadimos, el pimentón, la harina y el perejil. Una vez que el sofrito está en su punto, vertemos caldo de cocer el potaje y un majado que habremos hecho en el mortero con un ajo tostado al fuego, pimienta negra, cilantro y el picatoste empapado en vinagre. Lo añadimos todo a la olla y damos un buen hervor.
7. Rectificamos de sal si fuera preciso (pues dependiendo de lo desalado que esté el bacalao hará falta o no).

BACALAO REBOZADO
Necesitaremos los siguientes ingredientes:
2 trozos de bacalao por persona (que sean gorditos). Harina y huevo para el rebozo. Ajo, pimentón, harina, laurel y perejil para el caldo/salsa. Aceite para freír.
Manos a la obra:
La manera de hacer este exquisito bacalao debe seguir estos pasos:
1. Se desalan los trozos de bacalao durante, al menos, doce horas, (cambiando el agua de vez en cuando, tres veces).
2. Se rebozan los trozos de bacalao con harina y huevo, se fríen en abundante aceite y se apartan a una cacerola.
3. En parte del mismo aceite de la fritura se dora un ajo, se pone una cucharada de pimentón y otra de harina, se tuesta bien, y se añade caldo (agua y parte del agua de la última desalación del bacalao, ¡pero cuidado con la sal! en cantidad suficiente para que cubra luego las tajadas de bacalao en la cacerola) y dejamos que este caldo cueza un poco en la sartén con el laurel y el perejil.
4. Cuando ha hervido un rato el caldo, lo añadimos al bacalao rebozado y frito y dejamos que hierva todo otro ratillo a fuego lento. (No le he puesto sal, porque mi abuela utilizaba en el caldo una parte del agua de desalar el bacalao ¡pero sólo un parte! a ojo o catándolo para saborear el punto).
5. Se puede añadir al guiso unas patatas fritas.

OREJAS DE FRAILE

La gastronomía tradicional tiene su gracia, no sólo en el paladar sino también en los nombres con los que se bautiza a ciertos bocados. Uno de estos muy apetitosos, propios de la Semana Santa, es la “fruta” de sartén que recibe el nombre de “orejas de fraile”.
Una de las maneras más corrientes de obrar con esta excelencia es la que describo a continuación. Preparamos media docena de huevos, cuarto de kilo de harina, cuarto de kilo de azúcar, una pizca de levadura y aceite de oliva para freír. La elaboración es muy sencilla: hacemos una pasta fina mezclando bien los huevos, la harina y la levadura (en algunos lugares se aclara la masa con un poquito de agua). Se pone el aceite en una sartén y se tuesta bien a fuego fuerte. Se toma una cuchara, se introduce y se calienta, luego se coge en ella un poco de masa y se vuelve a introducir en la sartén; la masa se desprenderá sola. Se deja freír, se sacan, se bañan en azúcar y se colocan en una fuente. (Este dulce puede presentar variantes si se aromatiza la masa con ralladura de limón o con un chorrito de anís).

HUEVOS EN LECHE

De los guisos dulces es éste el que me es más grato al paladar. No sé si será el recuerdo de aquel tiempo duro y maravilloso o porque era el único que sólo se hacía en Semana Santa, o porque me sigue evocando la emoción de los seres que los guisaban. Para hacer huevos en leche necesitaremos: (las cantidades las puede variar cada guisandero) dos litros y medio de leche, canela en rama, cáscara de naranja seca, unas hebras de azafrán, azúcar al gusto, para hacer el caldo; para las bolas será preciso pan rallado (lo que haga falta) y cuatro (o más) huevos batidos y aceite para freír.
Este guiso se hace del siguiente modo:
1. Se pone a hervir la leche con la canela, la cáscara de naranja y el azafrán (si nos gusta más amarillo añadimos un poquito de colorante).
2. Cuando ya tiene la leche el sabor de los ingredientes añadimos el azúcar. Mantenemos la olla a fuego lento.
3. Mientras cuece, hacemos una pasta clarita con los huevos batidos y la miga de pan. Freímos en aceite fuerte esta masa, tomando como medida una cuchara pequeña.
4. Según van estando fritas estas bolitas de pan rallado y huevo, las escurrimos con la espumadera y las vamos incorporando al caldo que tenemos al fuego lento.
5. Al final añadimos a este caldo un par de cucharadas del aceite frito de la sartén; este último es el "toque" esencial del guiso. Se deja enfriar y se degusta con ganas, sin temor a pecar, excepto que nos ciegue la gula.

miércoles, 21 de marzo de 2007

TOLEDO: ¡ADIÓS TRISTEZA!

¡Por fin un proyecto público interesante para el Toledo moderno! La ciudad es una suma de tiempos y de espacios. Una cosa es el casco histórico, otra la Vega baja y la alta, y una muy distinta es el residencial del Polígono, cuyo terreno es amplio y público y, por tanto, se puede proyectar una ciudad moderna “a la francesa”, sin que el tufo de la especulación invada el ambiente.
El proyecto presentado, de la mano del presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, por el francés Jean Nouvel es una extaordinaria noticia para una ciudad que quiere crecer en armonía y con estilo. Es bueno que en el contexto toledano se produzca un contraste; al fin y al cabo, otro francés, Michel Rifaterre, definía precisamente el “estilo” como “un contraste en un contexto”.
Con esta propuesta para el barrio toledano de Santa María de Benquerencia, la ciudad gana en perspectiva. No es un invento novedoso. Esto se lleva haciendo años en otras partes del mundo, para propiciar el crecimiento de las ciudades, especialmente de las ciudades históricas, como Toledo. Ejemplos hay muchos; quizá el más conocido sea el barrio de La Défense en la “banlieue” de París (ver imagen); no tan conocido, quizá, pero excelente, para compararlo con la ciudad del Tajo, es la ampliación que diseñó el español Ricardo Bofill para Montpellier, el barrio de Antigone. Esto de las expansiones modernas de las ciudades quizá resulta novedoso por aquí, pero no en el mundo “civilizado” (en el sentido de “ciudadanizado”). Antigone, por ejemplo, tiene ya treinta años de existencia.
Que el diseñador del proyecto sea un prestigioso francés parece un toque de irrelevante exotismo propio de españoles; pues existe la mala tradición de tender a valorar más lo que viene de fuera que lo que produce la casa propia. No quiero pecar de “chovinista”, pero en Toledo mismo hay arquitectos y urbanistas que se hubieran atrevido con un proyecto de esta envergadura, pero tienen algo en su contra: son toledanos y españoles y hablan bien el castellano.
Interesantísimo, por lo simbólico y por buscarle tres pies al gato en el inicio de una campaña de elecciones municipales, es que la novedosa propuesta lleve por nombre “Adiós tristeza”. ¿Es un guiño a la realidad?, ¿es la verbalización de un deseo? Sea lo que fuere, es la plasmación de que, al menos en la cabeza de Barreda (un político que es capaz de ahormar sus neuronas con lecturas poéticas) existen argumentos con los modelos razonables de ciudad que tanto hemos venido echando en falta. Ese es el camino.

viernes, 16 de marzo de 2007

¡VIVA EL AMOR!

Es primavera. Nadie promete amor en los programas electorales. Recordemos que el amor existe. Es algo más que un juego y, desde luego, mucho más interesante que las polémicas sobre terrorismo y demás yerbas. A amar se aprende. Sí. El amor es un arte que necesita un aprendizaje. La mayoría supone que no hay nada que aprender sobre el amor por: considerar que el amor consiste en ser amado y no en amar, valorarlo como una mezcla de popularidad y sex-appeal, creer que amar es fácil y lo difícil es encontrar a quien nos ame, suponer que el problema del amor surge de un sentimiento y no de una facultad, y la confusión entre la sensación inicial del "enamorarse" y el permanecer enamorado cuando se pierde el halo de misterio inicial.
Asociamos el amor con una sensación placentera; sin embargo, el amor es un arte que requiere conocimiento y esfuerzo. El amor no sólo es recibir, es más bien dar, cuidar, respetar y conocer, y todo esto implica responsabilidad.
Como cualquier arte, el amor requiere disciplina, concentración, paciencia y ser consciente de que un arte no se aprende de golpe.
Es necesario tener la paciencia necesaria para la quietud y el disfrute verdadero, disciplina como una práctica fruto de nuestra propia voluntad, y concentración, es decir, saber estar sólo con uno mismo, sin hacer nada más que eso, siendo una condición indispensable para la capacidad de amar. Y esta concentración pasa inevitablemente por saber escuchar, que no es lo mismo que oír. Estar concentrado significa vivir plenamente en el presente. Hay que pensar continuamente en uno mismo y sensibilizarse ante los demás. Es fácil ser sensible ante los procesos corporales o tangibles, pero no lo es tanto para los mentales y emocionales.
Las cualidades para el amor son, en primer lugar, superar el propio narcisismo, adquirir una visión lo más objetiva posible del mundo exterior utilizando la propia razón en una actitud de humildad. Así, el amor requiere humildad, objetividad y razón. La objetividad y la razón representan la mitad del camino hacia el dominio del arte de amar.
Una última condición necesaria para amar es la actividad, ser activo tanto en el pensamiento como en el sentimiento. Sólo el amor hace posible el conocimiento.

A amar se aprende amando: no pierdas el tiempo.

miércoles, 7 de marzo de 2007

IDEAS (GRATIS) PARA PROGRAMAS ELECTORALES


Sería maravilloso si todos viviéramos y trabajáramos en culturas donde imperara la confianza y la capacitación. Es evidente que esto no sucede. La mayoría de las sociedades a menudo están dominadas por normas, reglamentos y burocracia. Los líders no se ocupan de mejorar las condiciones de las personas y los programas son etéreas promesas que nunca se cumplen. Toledo es un buen ejemplo en esta materia.
Sin ánimo de competir, ofrezco desde esta columna algunas ideas para que adornen los programas electorales, aunque, como dicen que decía Tierno Galván –que llegó a inventarse hasta su propia biografía-, dichos programas están para no cumplirse.

Sería una buena promesa la de suprimir los impuestos o, incluso ayudar con subvenciones, a quienes abran pubs, bares y cafeterías, en los que se anuncie que son locales “sin humo y sin ruido”. Estoy seguro de que sería un éxito, porque los amantes de la conversación y de la música no escaseamos, aunque estemos, de verdad, reprimidos, cuando no maltratados, por la dictadura del estruendo y los humazos.
No sería tampoco mala promesa la de convertir los espacios públicos de una ciudad como Toledo en escenarios de la escultura moderna, para que las generaciones no crean que siguen viviendo en la época de las cavernas hortelanas o el medioevo alfonsino. ¡El siglo XX y el XXI, al menos en el arte, también existen.
Una propuesta muy social sería la de repartir entre los ciudadanos de a pie el diezmo de los infinitos viajes que realizan los mandamases a lugares tan importantes para solucionar los problemas de la ciudad, como Roma, Cuba, Japón, Alemania, Creta, Estados Unidos y cincuenta mil sitios más.
Muy agradecida sería la inclusión de un punto en el que se prometiese que se iba a actuar sin hipocresías y que no se mezclarán las creencias con la gestión; así quedarían liberados de ir a misa, a las procesiones, a las mezquitas o a las sinagogas los ediles ateos, para que no tengan que hacer mangas y capirotes con su conciencia.
No escribir ni decir tonterías y prometer que se va a utilizar un correcto castellano en los escritos oficiales y en los discursos, debiera ser un compromiso de coherencia en una ciudad que educa.
Se aceptan sugerencias para programas. Si llegan, las seguiré publicando en la columna por muy disparatadas que sean. Me las pueden mandar a
antonioillan@gmail.com

miércoles, 21 de febrero de 2007

LA BODA DE ROBERT

Robert se llamaba Roberto cuando en los años gloriosos corríamos delante de los grises por los anchos espacios de la ciudad universitaria de Madrid y cuando fuimos al mitin de Tierno Galván en la vieja plaza de toros de Vistalegre porque simpatizábamos con el PSP. Lo leímos casi todo en el Ateneo y matamos el hambre muchos días en los comedores del SEU, donde dejaban repetir el primer plato cuantas veces quisieras. De cuando en cuando consumíamos largos ratos en un antro oscuro y con mucho humo de indefinidos aromas en la calle Libertad. Luego los caminos paralelos devinieron divergentes y el tiempo y la distancia hicieron que la amistad fuera solo un grato recuerdo.
La casualidad a veces existe. No hará más de un año que volví a ver al amigo lejano en la estación Términi de Roma. Fue un reencuentro de lo más agradable, como si nos quitásemos de golpe treinta años de encima. Hablamos de las prosas de nuestras vidas y, como siempre ocurre en estos casos, decidimos que volveríamos a vernos. Es más, Roberto, ahora Robert, me dijo que se iba a casar y que me invitaría a la boda. No le pregunté ni con quién, ni cuándo, ni dónde.
Hace un par de meses me llegó su invitación para la boda. La abrí y me enteré, no sin sorpresa, que Robert se casaba con Jordi en el mes de febrero en una de las islas pitiusas. No podía faltar, se lo había prometido. Allá que fui. No hubo arroz y sí pétalos de flor de almendro, que ahora están todos hermosos de blancura en las islas mediterráneas. En la ceremonia hubo lecturas varias, poemas de Neruda y de Lorca (no es sorpresa si digo que bien elegidos de “Sonetos del amor oscuro”); yo mismo leí uno de Antonio Gala que me parece la pasión encendida, no sé si ángel o diablo. El “piquito” que se dieron Robert y Jordi, mientras les llovían flores blancas, fue de lo más tierno. (Entonces se me vino a la mente una imagen de Roberto de tantos años atrás que nos salvó del calabozo, cuando le puso una piedra en las narices a un gris que estaba para echarnos el guante). Fui feliz con ellos en la ceremonia y, más aún, el día que pasamos juntos. Jordi es encantador, culto y dicharachero; debe tener diez o doce años menos que Robert. Creo que Roberto ha acertado una vez más en la vida; y me alegro.

viernes, 9 de febrero de 2007

VALORES DE ACCIÓN DE UN LÍDER

Es un hecho que las grandes ciudades necesitan grandes líderes. Giuliani hizo de Nueva York una ciudad sin miedo al metro, Maragall llevó a Barcelona a lo que hoy es, una ciudad cosmopolita, Francisco Vázquez dotó a La Coruña de personalidad, Madrid, guste o no, tiene un alcalde que va a dejar huella. Toledo lleva levitando años, esperando su mágico prodigioso. Y en esas andamos, como Diógenes en el ágora con el candil, buscando el hombre.
Toledo, como gran ciudad que es, espera líder. Un líder de ciudad tiene que ser necesariamente no el “rey del ladrillo”, no el “encantador de serpientes”, no el señor de los discursos vacíos, sino el “líder de los valores”.
Los valores son formas de encarar el mundo, de comportamiento esencial, profundamente arraigados. Estos pueden tener muchos orígenes: la familia, la religión, la escuela, la gente que admiramos, la cultura… Muchos de estos valores se adquieren y se interiorizan durante el periodo infantil de las personas, y otros los adoptamos cuando somos adultos.
Los valores ciudadanos que debe representar un líder son esencialmente valores de persona adulta. Suele haber una diferencia entre los valores "declarados" (aquellos que proclamamos en público) y los "valores en acción" (los que realmente guían nuestra conducta). Alguna vez conviene pararse a pensar que no concuerdan los hechos con los discursos.
De los valores universales hablamos mucho: la solidaridad, la tolerancia, el respeto… pero sucede que se quedan en la retórica.
De los valores que rigen de verdad la conducta se habla menos; estos están tan integrados en nuestros "circuitos" menos conscientes ,que apenas reparamos en ellos. Rara vez los llevamos a la superficie para cuestionarlos. Por eso, crean disonancia. Y, por eso, el líder de una ciudad, más que de los valores universalmente asumidos, debe representar la bandera de la ética de los valores de la conducta ordinaria. Por ahí empiezan a crecer las ciudades con orden y concierto.
Toledo necesita un líder efectivo cuya gran contribución puede ser, y debe ser, aclarar el sistema de valores y darle aliento a la vida. Y sé que esto no es un gran proyecto que sorprenda, ni un tranvía, ni un palacio de congresos, ni un discurso bonito, pero estoy seguro de que sería un excelente pedestal para construir una ciudad social y humanamente habitable.

jueves, 1 de febrero de 2007

TOLEDO: LA CIUDAD DE LOS PROYECTOS


Toledo ya está en campaña electoral para renovar munícipes. Esperemos que esta renovación sea profunda y con contenido. Habrá que hacer el caso justo a las excelencias que se avisan. Esto no ha hecho nada más que empezar; según pregonan los que buscan el sillón del águila, ésta va a ser la ciudad, si no de los prodigios, sí de los proyectos. Por ahora sólo sabemos eso, que va a haber proyectos y que van a ser sorprendentes. A mi ya, la verdad, no me sorprende nada. Este es un modelo de creación de expectativas que está ya muy visto en las campañas de publicidad: durante un cierto tiempo se dice que va a ocurrir algo que no se nombre y, cuando ya está sembrado el campo de la sorpresa, se dice qué es la maravilla que se vende. Luego lo asombroso es, en muchas ocasiones, como en el famoso parto de los montes que se anunciaba con mucha balumba, un pequeño ratón.
El hecho es que tirios y troyanos, si volvemos la vista atrás, han ido haciendo de Toledo una ciudad “de ratones”, algunos muy bonitos, pero ratones, al fin y al cabo. Quiero decir con esto que obras son amores y no buenas razones y que los discursos, vengan de dios o del diablo, por un oído me entran y por otro me salen y que todos me parecen, hasta ahora, brindis al sol.
Si los discurseadores leyeran un poco y, además su lectura fuera sobre Gorgias, que era un filósofo griego de los más antiguos, aprenderían lo que este sabio intenta demostrar: la no coincidencia entre la realidad, el pensamiento y la palabra. Esto en el discurso y la realidad política universal, nacional y local es de lo más corriente. Así mismo este sofista extiende su relativismo a la ética. Por eso piensa que la seducción, la ilusión y el engaño quedan justificados en la oratoria y, por tanto el orador ha de ser maestro de seducción. Es este escaso espacio para explicar bien lo de Gorgias, pero vaya la pincelada para hacer notar que la sociedad, especialmente en época electoral, ni es crédula, ni está modorra, ni es tonta, y prefiere antes los hechos que las palabras, la realidades que la teoría de los proyectos y la veracidad más que el humo de los discursos seductores pero vacuos.
Toledo es una ciudad prodigiosa que merece algo más que ediles que calientan escaño durante años sin abrir la boca. Necesita proyectos, pero no proyectos personales, sino proyectos de ciudad para la convivencia de los ciudadanos.
http://www.antonioillan.blogspot.com

domingo, 21 de enero de 2007

EL CONDE LUCANOR -CUENTO XI-

Lo que sucedió a un deán de Santiago con don Illán, el mago de Toledo


Otro día hablaba el Conde Lucanor con Patronio y le dijo lo siguiente:
-Patronio, un hombre vino a pedirme que le ayudara en un asunto en que me necesitaba, prometiéndome que él haría por mí cuanto me fuera más provechoso y de mayor honra. Yo le empecé a ayudar en todo lo que pude. Sin haber logrado aún lo que pretendía, pero pensando él que el asunto estaba ya solucionado, le pedí que me ayudara en una cosa que me convenía mucho, pero se excusó. Luego volví a pedirle su ayuda, y nuevamente se negó, con un pretexto; y así hizo en todo lo que le pedí. Pero aún no ha logrado lo que pretendía, ni lo podrá conseguir si yo no le ayudo. Por la confianza que tengo en vos y en vuestra inteligencia, os ruego que me aconsejéis lo que deba hacer.
-Señor conde -dijo Patronio-, para que en este asunto hagáis lo que se debe, mucho me gustaría que supierais lo que ocurrió a un deán de Santiago con don Illán, el mago que vivía en Toledo.
El conde le preguntó lo que había pasado.
-Señor conde -dijo Patronio-, en Santiago había un deán que deseaba aprender el arte de la nigromancia y, como oyó decir que don Illán de Toledo era el que más sabía en aquella época, se marchó a Toledo para aprender con él aquella ciencia. Cuando llegó a Toledo, se dirigió a casa de don Illán, a quien encontró leyendo en una cámara muy apartada. Cuando lo vio entrar en su casa, don Illán lo recibió con mucha cortesía y le dijo que no quería que le contase los motivos de su venida hasta que hubiese comido y, para demostrarle su estima, lo acomodó muy bien, le dio todo lo necesario y le hizo saber que se alegraba mucho con su venida.
»Después de comer, quedaron solos ambos y el deán le explicó la razón de su llegada, rogándole encarecidamente a don Illán que le enseñara aquella ciencia, pues tenía deseos de conocerla a fondo. Don Illán le dijo que si ya era deán y persona muy respetada, podría alcanzar más altas dignidades en la Iglesia, y que quienes han prosperado mucho, cuando consiguen todo lo que deseaban, suelen olvidar rápidamente los favores que han recibido, por lo que recelaba que, cuando hubiese aprendido con él aquella ciencia, no querría hacer lo que ahora le prometía. Entonces el deán le aseguró que, por mucha dignidad que alcanzara, no haría sino lo que él le mandase.
»Hablando de este y otros temas estuvieron desde que acabaron de comer hasta que se hizo la hora de la cena. Cuando ya se pusieron de acuerdo, dijo el mago al deán que aquella ciencia sólo se podía enseñar en un lugar muy apartado y que por la noche le mostraría dónde había de retirarse hasta que la aprendiera. Luego, cogiéndolo de la mano, lo llevó a una sala y, cuando se quedaron solos, llamó a una criada, a la que pidió que les preparase unas perdices para la cena, pero que no las asara hasta que él se lo mandase.
»Después llamó al deán, se entraron los dos por una escalera de piedra muy bien labrada y tanto bajaron que parecía que el río Tajo tenía que pasar por encima de ellos. Al final de la escalera encontraron una estancia muy amplia, así como un salón muy adornado, donde estaban los libros y la sala de estudio en la que permanecerían. Una vez sentados, y mientras ellos pensaban con qué libros habrían de comenzar, entraron dos hombres por la puerta y dieron al deán una carta de su tío el arzobispo en la que le comunicaba que estaba enfermo y que rápidamente fuese a verlo si deseaba llegar antes de su muerte. Al deán esta noticia le causó gran pesar, no sólo por la grave situación de su tío sino también porque pensó que habría de abandonar aquellos estudios apenas iniciados. Pero decidió no dejarlos tan pronto y envió una carta a su tío, como respuesta a la que había recibido.
»Al cabo de tres o cuatro días, llegaron otros hombres a pie con una carta para el deán en la que se le comunicaba la muerte de su tío el arzobispo y la reunión que estaban celebrando en la catedral para buscarle un sucesor, que todos creían que sería él con la ayuda de Dios; y por esta razón no debía ir a la iglesia, pues sería mejor que lo eligieran arzobispo mientras estaba fuera de la diócesis que no presente en la catedral.
»Y después de siete u ocho días, vinieron dos escuderos muy bien vestidos, con armas y caballos, y cuando llegaron al deán le besaron la mano y le enseñaron las cartas donde le decían que había sido elegido arzobispo. Al enterarse, don Illán se dirigió al nuevo arzobispo y le dijo que agradecía mucho a Dios que le hubieran llegado estas noticias estando en su casa y que, pues Dios le había otorgado tan alta dignidad, le rogaba que concediese su vacante como deán a un hijo suyo. El nuevo arzobispo le pidió a don Illán que le permitiera otorgar el deanazgo a un hermano suyo prometiéndole que daría otro cargo a su hijo. Por eso pidió a don Illán que se fuese con su hijo a Santiago. Don Illán dijo que lo haría así.
»Marcharon, pues, para Santiago, donde los recibieron con mucha pompa y solemnidad. Cuando vivieron allí cierto tiempo, llegaron un día enviados del papa con una carta para el arzobispo en la que le concedía el obispado de Tolosa y le autorizaba, además, a dejar su arzobispado a quien quisiera. Cuando se enteró don Illán, echándole en cara el olvido de sus promesas, le pidió encarecidamente que se lo diese a su hijo, pero el arzobispo le rogó que consintiera en otorgárselo a un tío suyo, hermano de su padre. Don Illán contestó que, aunque era injusto, se sometía a su voluntad con tal de que le prometiera otra dignidad. El arzobispo volvió a prometerle que así sería y le pidió que él y su hijo lo acompañasen a Tolosa.
»Cuando llegaron a Tolosa fueron muy bien recibidos por los condes y por la nobleza de aquella tierra. Pasaron allí dos años, al cabo de los cuales llegaron mensajeros del papa con cartas en las que le nombraba cardenal y le decía que podía dejar el obispado de Tolosa a quien quisiere. Entonces don Illán se dirigió a él y le dijo que, como tantas veces había faltado a sus promesas, ya no debía poner más excusas para dar aquella sede vacante a su hijo. Pero el cardenal le rogó que consintiera en que otro tío suyo, anciano muy honrado y hermano de su madre, fuese el nuevo obispo; y, como él ya era cardenal, le pedía que lo acompañara a Roma, donde bien podría favorecerlo. Don Illán se quejó mucho, pero accedió al ruego del nuevo cardenal y partió con él hacia la corte romana.
»Cuando allí llegaron, fueron muy bien recibidos por los cardenales y por la ciudad entera, donde vivieron mucho tiempo. Pero don Illán seguía rogando casi a diario al cardenal para que diese algún beneficio eclesiástico a su hijo, cosa que el cardenal excusaba.
»Murió el papa y todos los cardenales eligieron como nuevo papa a este cardenal del que os hablo. Entonces, don Illán se dirigió al papa y le dijo que ya no podía poner más excusas para cumplir lo que le había prometido tanto tiempo atrás, contestándole el papa que no le apremiara tanto pues siempre habría tiempo y forma de favorecerle. Don Illán empezó a quejarse con amargura, recordándole también las promesas que le había hecho y que nunca había cumplido, y también le dijo que ya se lo esperaba desde la primera vez que hablaron; y que, pues había alcanzado tan alta dignidad y seguía sin otorgar ningún privilegio, ya no podía esperar de él ninguna merced. El papa, cuando oyó hablar así a don Illán, se enfadó mucho y le contestó que, si seguía insistiendo, le haría encarcelar por hereje y por mago, pues bien sabía él, que era el papa, cómo en Toledo todos le tenían por sabio nigromante y que había practicado la magia durante toda su vida.
»Al ver don Illán qué pobre recompensa recibía del papa, a pesar de cuanto había hecho, se despidió de él, que ni siquiera le quiso dar comida para el camino. Don Illán, entonces, le dijo al papa que, como no tenía nada para comer, habría de echar mano a las perdices que había mandado asar la noche que él llegó, y así llamó a su criada y le mandó que asase las perdices.
»Cuando don Illán dijo esto, se encontró el papa en Toledo, como deán de Santiago, tal y como estaba cuando allí llegó, siendo tan grande su vergüenza que no supo qué decir para disculparse. Don Illán lo miró y le dijo que bien podía marcharse, pues ya había comprobado lo que podía esperar de él, y que daría por mal empleadas las perdices si lo invitase a comer.
»Y vos, señor Conde Lucanor, pues veis que la persona a quien tanto habéis ayudado no os lo agradece, no debéis esforzaros por él ni seguir ayudándole, pues podéis esperar el mismo trato que recibió don Illán de aquel deán de Santiago.
El conde pensó que era este un buen consejo, lo siguió y le fue muy bien.
Y como comprendió don Juan que el cuento era bueno, lo mandó poner en este libro e hizo los versos, que dicen así:
Cuanto más alto suba aquel a quien ayudéis,
menos apoyo os dará cuando lo necesitéis.