martes, 28 de octubre de 2008

Los líderes, ante un problema, recurren a personas que tienen grandes conocimientos y que -supuestamente- deberían aportar "la solución". Sin embargo, los “sabios tecnócratas, racionales y poco creativos" no siempre presentan el argumento más acertado.
Os voy a contar un cuento, por si se puede obtener una moraleja:
“Había una vez... un país muy famoso por la riqueza de sus cultivos. Un año, padeció una pertinaz sequía que arruinó toda su producción.
Como era su costumbre ante problemas muy delicados, el jefe de esta república acudió a su consejo de sabios tecnócratas. Ellos habían pasado muchos años estudiando todos los asuntos de la república y los conocían en profundidad. Rápidamente advirtieron la gravedad de la situación y desarrollaron un nuevo método de riego que aprovechaba la poca agua disponible.
Tras escuchar la explicación de los sabios, el líder de la república consideró que la idea era brillante y, feliz con la noticia, envió a los sabios tecnócratas por todo el territorio para que explicaran a los campesinos este nuevo método.
Pero las semanas transcurrían y las tierras seguían sin mejorar. La situación del líder era difícil y él estaba cada vez más cuestionado por su pueblo. Por un lado, los campesinos le acusaban de ser incapaz de encontrar una solución y, por el otro, los sabios tecnócratas se quejaban de que él les había hecho perder el tiempo, enviándoles a hablar con personas sin cultura.
El líder de esta república, tras escuchar todo esto, reflexionó y llegó a una extraña conclusión: había que llamar a los juglares.
Sorprendidos por la decisión del líder, sus súbditos pensaron que la sequía había afectado algo más que los cultivos... y ponían en duda el raciocinio de su jefe.
Sin embargo, para sorpresa y admiración de todos, un mes más tarde la república recuperó su esplendor... y el líder, a su vez, recuperó la confianza de sus súbditos”.

¿Cual fue el plan del líder? ¿Por qué llamó a los juglares?¿Estaba tan loco como todos pensaban?¿Cuál fue la solución?
El líder se dio cuenta de que los campesinos no entendían el método que explicaban los sabios tecnócratas y decidió que alguien debía explicárselo urgentemente. Por tal motivo convocó a los juglares, que eran personas que dominaban perfectamente el lenguaje y, además, gozaban de la confianza de los campesinos.
El líder, lejos de estar loco, tuvo un "momento creativo": vio que los juglares eran las personas ideales para transmitir el conocimiento, porque rápidamente podían difundir un mensaje con sus historias y canciones. Además, frecuentaban los mismos lugares que los campesinos.
De esta manera, el nuevo método de riego fue difundido por todo el territorio de la república de manera muy comprensible y "pegadiza", y los campesinos pudieron aplicarlo con éxito.
¿Qué sucedió en realidad?
El líder se equivocó, sin mala intención en su primer intento. Si bien fue acertado consultar a los sabios, no lo fue enviarles directamente a trasmitir su conocimiento a la gente.
Ante el agravamiento del problema, el líder reconoció su error y buscó la solución en otro nivel. Se reunió con sabios, juglares y campesinos y -entre todos- elaboraron una nueva estrategia. Así, acortaron el mensaje (comprendieron que era mejor perder una parte, que perderlo todo). Luego "tradujeron" el conocimiento de los sabios al lenguaje de la gente y, por último, acordaron difundirlo rápidamente en todas direcciones.
Si trasladamos esta historia a nuestro tiempo de crisis, podemos extraer algunas lecciones muy útiles:
- Los problemas nuevos requieren soluciones nuevas.
- Un mismo problema afecta a diferentes personas, de diferentes maneras.
- La solución depende más de la comunicación que de la información.
- El conocimiento debe estar adaptado al lenguaje de quien lo necesita.
- Si el problema afecta a muchas personas, la solución debe ser encontrada entre todas.
- Quienes poseen el conocimiento, no siempre poseen la solución.
Al igual que nuestro líder de la república de la historia, los líderes reales de nuestras organizaciones, nuestras Comunidades y nuestros Estados, piden ayuda a sus "sabios" (los especialistas tecnócratas o políticos de aparato) cuando surge un problema. Sin embargo, muchas veces, los conocimientos que reciben de ellos no representan exactamente la solución.
Aún hoy, que vivimos una época marcada por la velocidad de la información, los líderes tiene mucho trabajo por delante antes de pasar del conocimiento... a la solución.
¡LA CREATIVIDAD LES ASISTA!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Líderes? ¿Qué es eso de líderes? Lo que hay son mandamses y para usted de contar. ¡Ojalá hubiera líderes! ¡Ah! también hay algúnque otro bocazas.

manutc dijo...

Muy interesante, Antonio. Y más por la fecha de la entrada...

MARI CARMEN dijo...

Me encanta la imagen de Diógenes el cínico extraída de la Escuela de Atenas de Rafael, un conjunto precioso en colorido y significado.
¿Qué pensaría él de la crisis económica? Probablemente seguiría recostado en esas escaleras tomando el sol, haciendo lo que le apeteciera.
¿En que tipo de mundo nos estamos moviendo?