jueves, 6 de octubre de 2011

Cuando un ciego conduce a otros ciegos, todos caerán a la fosa

Vivimos en una crisis de armonía. La armonía es, en cierto sentido, sentir que nuestra vida está "afinada" con el resto: que nuestra voz está contribuyendo con algo más grande que nosotros mismos y que "el coro" resultante nos da una placentera sensación de logro. Pero no es así, aquí lo que prima es la batuta de no sabemos quien que lleva a la orquesta del mundo como el ciego del cuadro de Brueghel: a la fosa.
Como personas, poseemos un enorme potencial para estar en armonía, en todos los aspectos de nuestra vida. Pero el diseño de la mayoría de nuestras organizaciones (sobre todo las muy grandes) no acompaña ni refuerza este potencial. Peor aún: muchas veces lo frustra... En nuestra democracia imperfecta, la armonía viene frustrada de origen con el funcionamiento "inarmónico" de los partidos políticos. Y así todo lo demás. El interés de alguno frustra la sarmonía de los muchos. El mundo no está bien hecho. Es una farsa.
Si hablamos del "diseño" de las organizaciones, no hagamos solo referencia a sus estructuras, jerarquías, gestión administrativa -o distribución salarial- sino a las ideas fundamentales a través de las cuales se rigen: sus ideas rectoras, manifiestas o no. Ahí está la cuestión. Mucas organizaciones tergiversan sus ideas para convencer. Y muchas veces la s ideas nada tienen que ver con los hechos.
Las ideas rectoras de un gobierno, por ejemplo, no son los detalles de cómo un proyecto de ley se convirtió en ley, o cuál es el salario del presidente, los legisladores y los jueces. Lo importante son los principios sobre los cuales deberían construirse todos los aspectos de esa Nación. Por eso yo me preguntol ¿quién tienen más poder que el gobierno de una nación que le ha impuesto hasta la reforma de una Constitución contaria a sus ideas y sus principios como organización política?
Cuando un ciego conduce a otros ciegos, todos caerán a la fosa. ¡Allá vamos!

1 comentario:

Enrique dijo...

¿En el país de los ciegos, el sepulturero es el Rey?