jueves, 3 de noviembre de 2005

GUÍA PARA CHICAS


La tan comentada y poco conocida “Guía para chicas” es un texto que no merece tanta escandalera como la que ha provocado. Hay que leer con las neuronas un poquito retorcidas para sacar conclusiones tan atrevidas como las que algunos han puesto en su boca. En las páginas se describen algunas situaciones, relacionadas con la sexualidad y con los afectos, que están ahí, en la realidad, que son conocidas y sustentadas en la tradición al menos desde la poetisa griega Safo. Que yo sepa las mujeres tienen cuerpo y sexualidad propia, lo mismo que los hombres. Y quienes ahora se escandalizan no parece que lo hagan cuando leen que el bíblico Onán “derramó” fuera, ni cuando Torrente le dice al compañero que se van a hacer unas pajillas. Al menos yo no he sentido a ningún padre de la iglesia ni a ninguna persona de las que ponen el grito en el cielo en cuanto les tocan el sexto que se hayan tirado al monte del discurso para retirar la Biblia de la lectura inteligente o que hayan prohibido ver las casposillas películas de Santiago Segura. Lo que no comprendo, aun respetando todas las opiniones, aunque muchas no las comparta, es que quienes más se escandalicen sean aquellos que pretenden seguir imponiendo su moralina y su estrecha visión del sexo a sus semejantes.
En mi opinión la “Guía para chicas” es un texto que debe leerse con sentido crítico, como todos los textos; es un texto que no debe tomarse como un catecismo, sino como una opinión que viene de donde viene, que, además, pone sobre la mesa algunas cuestiones objetivas evidentes sobre sexualidad y sobre afectos. El lector crítico es el que aplica la razón y la libertad, lo demás es censura. Y se debe educar para adquirir sentido crítico y evitar cualquier manipulación, venga de donde venga. La censura, en cambio, es la antieducación.
Y para mojarme más, pensando lo que digo y diciendo lo que pienso, si alguien me preguntase si pedagógicamente tiene interés la Guía, yo digo que, para mí, no, porque a una clase mixta, si quiero educar en la igualdad, yo no llevaría nunca una “guía para chicas”, como tampoco llevaría una “guía para chicos”. Pero esto es como todo, opinable, y cada maestrillo tiene su librillo.

1 comentario:

Álvaro Barrita dijo...

Hay algo más: La guía para chicas está pésimamente escrita; seguro que se escribió en vasco y se maltradujo al castellano. Las comas.por ejemplo, están "echadas" a bulto.