miércoles, 21 de marzo de 2007

TOLEDO: ¡ADIÓS TRISTEZA!

¡Por fin un proyecto público interesante para el Toledo moderno! La ciudad es una suma de tiempos y de espacios. Una cosa es el casco histórico, otra la Vega baja y la alta, y una muy distinta es el residencial del Polígono, cuyo terreno es amplio y público y, por tanto, se puede proyectar una ciudad moderna “a la francesa”, sin que el tufo de la especulación invada el ambiente.
El proyecto presentado, de la mano del presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, por el francés Jean Nouvel es una extaordinaria noticia para una ciudad que quiere crecer en armonía y con estilo. Es bueno que en el contexto toledano se produzca un contraste; al fin y al cabo, otro francés, Michel Rifaterre, definía precisamente el “estilo” como “un contraste en un contexto”.
Con esta propuesta para el barrio toledano de Santa María de Benquerencia, la ciudad gana en perspectiva. No es un invento novedoso. Esto se lleva haciendo años en otras partes del mundo, para propiciar el crecimiento de las ciudades, especialmente de las ciudades históricas, como Toledo. Ejemplos hay muchos; quizá el más conocido sea el barrio de La Défense en la “banlieue” de París (ver imagen); no tan conocido, quizá, pero excelente, para compararlo con la ciudad del Tajo, es la ampliación que diseñó el español Ricardo Bofill para Montpellier, el barrio de Antigone. Esto de las expansiones modernas de las ciudades quizá resulta novedoso por aquí, pero no en el mundo “civilizado” (en el sentido de “ciudadanizado”). Antigone, por ejemplo, tiene ya treinta años de existencia.
Que el diseñador del proyecto sea un prestigioso francés parece un toque de irrelevante exotismo propio de españoles; pues existe la mala tradición de tender a valorar más lo que viene de fuera que lo que produce la casa propia. No quiero pecar de “chovinista”, pero en Toledo mismo hay arquitectos y urbanistas que se hubieran atrevido con un proyecto de esta envergadura, pero tienen algo en su contra: son toledanos y españoles y hablan bien el castellano.
Interesantísimo, por lo simbólico y por buscarle tres pies al gato en el inicio de una campaña de elecciones municipales, es que la novedosa propuesta lleve por nombre “Adiós tristeza”. ¿Es un guiño a la realidad?, ¿es la verbalización de un deseo? Sea lo que fuere, es la plasmación de que, al menos en la cabeza de Barreda (un político que es capaz de ahormar sus neuronas con lecturas poéticas) existen argumentos con los modelos razonables de ciudad que tanto hemos venido echando en falta. Ese es el camino.

viernes, 16 de marzo de 2007

¡VIVA EL AMOR!

Es primavera. Nadie promete amor en los programas electorales. Recordemos que el amor existe. Es algo más que un juego y, desde luego, mucho más interesante que las polémicas sobre terrorismo y demás yerbas. A amar se aprende. Sí. El amor es un arte que necesita un aprendizaje. La mayoría supone que no hay nada que aprender sobre el amor por: considerar que el amor consiste en ser amado y no en amar, valorarlo como una mezcla de popularidad y sex-appeal, creer que amar es fácil y lo difícil es encontrar a quien nos ame, suponer que el problema del amor surge de un sentimiento y no de una facultad, y la confusión entre la sensación inicial del "enamorarse" y el permanecer enamorado cuando se pierde el halo de misterio inicial.
Asociamos el amor con una sensación placentera; sin embargo, el amor es un arte que requiere conocimiento y esfuerzo. El amor no sólo es recibir, es más bien dar, cuidar, respetar y conocer, y todo esto implica responsabilidad.
Como cualquier arte, el amor requiere disciplina, concentración, paciencia y ser consciente de que un arte no se aprende de golpe.
Es necesario tener la paciencia necesaria para la quietud y el disfrute verdadero, disciplina como una práctica fruto de nuestra propia voluntad, y concentración, es decir, saber estar sólo con uno mismo, sin hacer nada más que eso, siendo una condición indispensable para la capacidad de amar. Y esta concentración pasa inevitablemente por saber escuchar, que no es lo mismo que oír. Estar concentrado significa vivir plenamente en el presente. Hay que pensar continuamente en uno mismo y sensibilizarse ante los demás. Es fácil ser sensible ante los procesos corporales o tangibles, pero no lo es tanto para los mentales y emocionales.
Las cualidades para el amor son, en primer lugar, superar el propio narcisismo, adquirir una visión lo más objetiva posible del mundo exterior utilizando la propia razón en una actitud de humildad. Así, el amor requiere humildad, objetividad y razón. La objetividad y la razón representan la mitad del camino hacia el dominio del arte de amar.
Una última condición necesaria para amar es la actividad, ser activo tanto en el pensamiento como en el sentimiento. Sólo el amor hace posible el conocimiento.

A amar se aprende amando: no pierdas el tiempo.

miércoles, 7 de marzo de 2007

IDEAS (GRATIS) PARA PROGRAMAS ELECTORALES


Sería maravilloso si todos viviéramos y trabajáramos en culturas donde imperara la confianza y la capacitación. Es evidente que esto no sucede. La mayoría de las sociedades a menudo están dominadas por normas, reglamentos y burocracia. Los líders no se ocupan de mejorar las condiciones de las personas y los programas son etéreas promesas que nunca se cumplen. Toledo es un buen ejemplo en esta materia.
Sin ánimo de competir, ofrezco desde esta columna algunas ideas para que adornen los programas electorales, aunque, como dicen que decía Tierno Galván –que llegó a inventarse hasta su propia biografía-, dichos programas están para no cumplirse.

Sería una buena promesa la de suprimir los impuestos o, incluso ayudar con subvenciones, a quienes abran pubs, bares y cafeterías, en los que se anuncie que son locales “sin humo y sin ruido”. Estoy seguro de que sería un éxito, porque los amantes de la conversación y de la música no escaseamos, aunque estemos, de verdad, reprimidos, cuando no maltratados, por la dictadura del estruendo y los humazos.
No sería tampoco mala promesa la de convertir los espacios públicos de una ciudad como Toledo en escenarios de la escultura moderna, para que las generaciones no crean que siguen viviendo en la época de las cavernas hortelanas o el medioevo alfonsino. ¡El siglo XX y el XXI, al menos en el arte, también existen.
Una propuesta muy social sería la de repartir entre los ciudadanos de a pie el diezmo de los infinitos viajes que realizan los mandamases a lugares tan importantes para solucionar los problemas de la ciudad, como Roma, Cuba, Japón, Alemania, Creta, Estados Unidos y cincuenta mil sitios más.
Muy agradecida sería la inclusión de un punto en el que se prometiese que se iba a actuar sin hipocresías y que no se mezclarán las creencias con la gestión; así quedarían liberados de ir a misa, a las procesiones, a las mezquitas o a las sinagogas los ediles ateos, para que no tengan que hacer mangas y capirotes con su conciencia.
No escribir ni decir tonterías y prometer que se va a utilizar un correcto castellano en los escritos oficiales y en los discursos, debiera ser un compromiso de coherencia en una ciudad que educa.
Se aceptan sugerencias para programas. Si llegan, las seguiré publicando en la columna por muy disparatadas que sean. Me las pueden mandar a
antonioillan@gmail.com

miércoles, 21 de febrero de 2007

LA BODA DE ROBERT

Robert se llamaba Roberto cuando en los años gloriosos corríamos delante de los grises por los anchos espacios de la ciudad universitaria de Madrid y cuando fuimos al mitin de Tierno Galván en la vieja plaza de toros de Vistalegre porque simpatizábamos con el PSP. Lo leímos casi todo en el Ateneo y matamos el hambre muchos días en los comedores del SEU, donde dejaban repetir el primer plato cuantas veces quisieras. De cuando en cuando consumíamos largos ratos en un antro oscuro y con mucho humo de indefinidos aromas en la calle Libertad. Luego los caminos paralelos devinieron divergentes y el tiempo y la distancia hicieron que la amistad fuera solo un grato recuerdo.
La casualidad a veces existe. No hará más de un año que volví a ver al amigo lejano en la estación Términi de Roma. Fue un reencuentro de lo más agradable, como si nos quitásemos de golpe treinta años de encima. Hablamos de las prosas de nuestras vidas y, como siempre ocurre en estos casos, decidimos que volveríamos a vernos. Es más, Roberto, ahora Robert, me dijo que se iba a casar y que me invitaría a la boda. No le pregunté ni con quién, ni cuándo, ni dónde.
Hace un par de meses me llegó su invitación para la boda. La abrí y me enteré, no sin sorpresa, que Robert se casaba con Jordi en el mes de febrero en una de las islas pitiusas. No podía faltar, se lo había prometido. Allá que fui. No hubo arroz y sí pétalos de flor de almendro, que ahora están todos hermosos de blancura en las islas mediterráneas. En la ceremonia hubo lecturas varias, poemas de Neruda y de Lorca (no es sorpresa si digo que bien elegidos de “Sonetos del amor oscuro”); yo mismo leí uno de Antonio Gala que me parece la pasión encendida, no sé si ángel o diablo. El “piquito” que se dieron Robert y Jordi, mientras les llovían flores blancas, fue de lo más tierno. (Entonces se me vino a la mente una imagen de Roberto de tantos años atrás que nos salvó del calabozo, cuando le puso una piedra en las narices a un gris que estaba para echarnos el guante). Fui feliz con ellos en la ceremonia y, más aún, el día que pasamos juntos. Jordi es encantador, culto y dicharachero; debe tener diez o doce años menos que Robert. Creo que Roberto ha acertado una vez más en la vida; y me alegro.

viernes, 9 de febrero de 2007

VALORES DE ACCIÓN DE UN LÍDER

Es un hecho que las grandes ciudades necesitan grandes líderes. Giuliani hizo de Nueva York una ciudad sin miedo al metro, Maragall llevó a Barcelona a lo que hoy es, una ciudad cosmopolita, Francisco Vázquez dotó a La Coruña de personalidad, Madrid, guste o no, tiene un alcalde que va a dejar huella. Toledo lleva levitando años, esperando su mágico prodigioso. Y en esas andamos, como Diógenes en el ágora con el candil, buscando el hombre.
Toledo, como gran ciudad que es, espera líder. Un líder de ciudad tiene que ser necesariamente no el “rey del ladrillo”, no el “encantador de serpientes”, no el señor de los discursos vacíos, sino el “líder de los valores”.
Los valores son formas de encarar el mundo, de comportamiento esencial, profundamente arraigados. Estos pueden tener muchos orígenes: la familia, la religión, la escuela, la gente que admiramos, la cultura… Muchos de estos valores se adquieren y se interiorizan durante el periodo infantil de las personas, y otros los adoptamos cuando somos adultos.
Los valores ciudadanos que debe representar un líder son esencialmente valores de persona adulta. Suele haber una diferencia entre los valores "declarados" (aquellos que proclamamos en público) y los "valores en acción" (los que realmente guían nuestra conducta). Alguna vez conviene pararse a pensar que no concuerdan los hechos con los discursos.
De los valores universales hablamos mucho: la solidaridad, la tolerancia, el respeto… pero sucede que se quedan en la retórica.
De los valores que rigen de verdad la conducta se habla menos; estos están tan integrados en nuestros "circuitos" menos conscientes ,que apenas reparamos en ellos. Rara vez los llevamos a la superficie para cuestionarlos. Por eso, crean disonancia. Y, por eso, el líder de una ciudad, más que de los valores universalmente asumidos, debe representar la bandera de la ética de los valores de la conducta ordinaria. Por ahí empiezan a crecer las ciudades con orden y concierto.
Toledo necesita un líder efectivo cuya gran contribución puede ser, y debe ser, aclarar el sistema de valores y darle aliento a la vida. Y sé que esto no es un gran proyecto que sorprenda, ni un tranvía, ni un palacio de congresos, ni un discurso bonito, pero estoy seguro de que sería un excelente pedestal para construir una ciudad social y humanamente habitable.

jueves, 1 de febrero de 2007

TOLEDO: LA CIUDAD DE LOS PROYECTOS


Toledo ya está en campaña electoral para renovar munícipes. Esperemos que esta renovación sea profunda y con contenido. Habrá que hacer el caso justo a las excelencias que se avisan. Esto no ha hecho nada más que empezar; según pregonan los que buscan el sillón del águila, ésta va a ser la ciudad, si no de los prodigios, sí de los proyectos. Por ahora sólo sabemos eso, que va a haber proyectos y que van a ser sorprendentes. A mi ya, la verdad, no me sorprende nada. Este es un modelo de creación de expectativas que está ya muy visto en las campañas de publicidad: durante un cierto tiempo se dice que va a ocurrir algo que no se nombre y, cuando ya está sembrado el campo de la sorpresa, se dice qué es la maravilla que se vende. Luego lo asombroso es, en muchas ocasiones, como en el famoso parto de los montes que se anunciaba con mucha balumba, un pequeño ratón.
El hecho es que tirios y troyanos, si volvemos la vista atrás, han ido haciendo de Toledo una ciudad “de ratones”, algunos muy bonitos, pero ratones, al fin y al cabo. Quiero decir con esto que obras son amores y no buenas razones y que los discursos, vengan de dios o del diablo, por un oído me entran y por otro me salen y que todos me parecen, hasta ahora, brindis al sol.
Si los discurseadores leyeran un poco y, además su lectura fuera sobre Gorgias, que era un filósofo griego de los más antiguos, aprenderían lo que este sabio intenta demostrar: la no coincidencia entre la realidad, el pensamiento y la palabra. Esto en el discurso y la realidad política universal, nacional y local es de lo más corriente. Así mismo este sofista extiende su relativismo a la ética. Por eso piensa que la seducción, la ilusión y el engaño quedan justificados en la oratoria y, por tanto el orador ha de ser maestro de seducción. Es este escaso espacio para explicar bien lo de Gorgias, pero vaya la pincelada para hacer notar que la sociedad, especialmente en época electoral, ni es crédula, ni está modorra, ni es tonta, y prefiere antes los hechos que las palabras, la realidades que la teoría de los proyectos y la veracidad más que el humo de los discursos seductores pero vacuos.
Toledo es una ciudad prodigiosa que merece algo más que ediles que calientan escaño durante años sin abrir la boca. Necesita proyectos, pero no proyectos personales, sino proyectos de ciudad para la convivencia de los ciudadanos.
http://www.antonioillan.blogspot.com

domingo, 21 de enero de 2007

EL CONDE LUCANOR -CUENTO XI-

Lo que sucedió a un deán de Santiago con don Illán, el mago de Toledo


Otro día hablaba el Conde Lucanor con Patronio y le dijo lo siguiente:
-Patronio, un hombre vino a pedirme que le ayudara en un asunto en que me necesitaba, prometiéndome que él haría por mí cuanto me fuera más provechoso y de mayor honra. Yo le empecé a ayudar en todo lo que pude. Sin haber logrado aún lo que pretendía, pero pensando él que el asunto estaba ya solucionado, le pedí que me ayudara en una cosa que me convenía mucho, pero se excusó. Luego volví a pedirle su ayuda, y nuevamente se negó, con un pretexto; y así hizo en todo lo que le pedí. Pero aún no ha logrado lo que pretendía, ni lo podrá conseguir si yo no le ayudo. Por la confianza que tengo en vos y en vuestra inteligencia, os ruego que me aconsejéis lo que deba hacer.
-Señor conde -dijo Patronio-, para que en este asunto hagáis lo que se debe, mucho me gustaría que supierais lo que ocurrió a un deán de Santiago con don Illán, el mago que vivía en Toledo.
El conde le preguntó lo que había pasado.
-Señor conde -dijo Patronio-, en Santiago había un deán que deseaba aprender el arte de la nigromancia y, como oyó decir que don Illán de Toledo era el que más sabía en aquella época, se marchó a Toledo para aprender con él aquella ciencia. Cuando llegó a Toledo, se dirigió a casa de don Illán, a quien encontró leyendo en una cámara muy apartada. Cuando lo vio entrar en su casa, don Illán lo recibió con mucha cortesía y le dijo que no quería que le contase los motivos de su venida hasta que hubiese comido y, para demostrarle su estima, lo acomodó muy bien, le dio todo lo necesario y le hizo saber que se alegraba mucho con su venida.
»Después de comer, quedaron solos ambos y el deán le explicó la razón de su llegada, rogándole encarecidamente a don Illán que le enseñara aquella ciencia, pues tenía deseos de conocerla a fondo. Don Illán le dijo que si ya era deán y persona muy respetada, podría alcanzar más altas dignidades en la Iglesia, y que quienes han prosperado mucho, cuando consiguen todo lo que deseaban, suelen olvidar rápidamente los favores que han recibido, por lo que recelaba que, cuando hubiese aprendido con él aquella ciencia, no querría hacer lo que ahora le prometía. Entonces el deán le aseguró que, por mucha dignidad que alcanzara, no haría sino lo que él le mandase.
»Hablando de este y otros temas estuvieron desde que acabaron de comer hasta que se hizo la hora de la cena. Cuando ya se pusieron de acuerdo, dijo el mago al deán que aquella ciencia sólo se podía enseñar en un lugar muy apartado y que por la noche le mostraría dónde había de retirarse hasta que la aprendiera. Luego, cogiéndolo de la mano, lo llevó a una sala y, cuando se quedaron solos, llamó a una criada, a la que pidió que les preparase unas perdices para la cena, pero que no las asara hasta que él se lo mandase.
»Después llamó al deán, se entraron los dos por una escalera de piedra muy bien labrada y tanto bajaron que parecía que el río Tajo tenía que pasar por encima de ellos. Al final de la escalera encontraron una estancia muy amplia, así como un salón muy adornado, donde estaban los libros y la sala de estudio en la que permanecerían. Una vez sentados, y mientras ellos pensaban con qué libros habrían de comenzar, entraron dos hombres por la puerta y dieron al deán una carta de su tío el arzobispo en la que le comunicaba que estaba enfermo y que rápidamente fuese a verlo si deseaba llegar antes de su muerte. Al deán esta noticia le causó gran pesar, no sólo por la grave situación de su tío sino también porque pensó que habría de abandonar aquellos estudios apenas iniciados. Pero decidió no dejarlos tan pronto y envió una carta a su tío, como respuesta a la que había recibido.
»Al cabo de tres o cuatro días, llegaron otros hombres a pie con una carta para el deán en la que se le comunicaba la muerte de su tío el arzobispo y la reunión que estaban celebrando en la catedral para buscarle un sucesor, que todos creían que sería él con la ayuda de Dios; y por esta razón no debía ir a la iglesia, pues sería mejor que lo eligieran arzobispo mientras estaba fuera de la diócesis que no presente en la catedral.
»Y después de siete u ocho días, vinieron dos escuderos muy bien vestidos, con armas y caballos, y cuando llegaron al deán le besaron la mano y le enseñaron las cartas donde le decían que había sido elegido arzobispo. Al enterarse, don Illán se dirigió al nuevo arzobispo y le dijo que agradecía mucho a Dios que le hubieran llegado estas noticias estando en su casa y que, pues Dios le había otorgado tan alta dignidad, le rogaba que concediese su vacante como deán a un hijo suyo. El nuevo arzobispo le pidió a don Illán que le permitiera otorgar el deanazgo a un hermano suyo prometiéndole que daría otro cargo a su hijo. Por eso pidió a don Illán que se fuese con su hijo a Santiago. Don Illán dijo que lo haría así.
»Marcharon, pues, para Santiago, donde los recibieron con mucha pompa y solemnidad. Cuando vivieron allí cierto tiempo, llegaron un día enviados del papa con una carta para el arzobispo en la que le concedía el obispado de Tolosa y le autorizaba, además, a dejar su arzobispado a quien quisiera. Cuando se enteró don Illán, echándole en cara el olvido de sus promesas, le pidió encarecidamente que se lo diese a su hijo, pero el arzobispo le rogó que consintiera en otorgárselo a un tío suyo, hermano de su padre. Don Illán contestó que, aunque era injusto, se sometía a su voluntad con tal de que le prometiera otra dignidad. El arzobispo volvió a prometerle que así sería y le pidió que él y su hijo lo acompañasen a Tolosa.
»Cuando llegaron a Tolosa fueron muy bien recibidos por los condes y por la nobleza de aquella tierra. Pasaron allí dos años, al cabo de los cuales llegaron mensajeros del papa con cartas en las que le nombraba cardenal y le decía que podía dejar el obispado de Tolosa a quien quisiere. Entonces don Illán se dirigió a él y le dijo que, como tantas veces había faltado a sus promesas, ya no debía poner más excusas para dar aquella sede vacante a su hijo. Pero el cardenal le rogó que consintiera en que otro tío suyo, anciano muy honrado y hermano de su madre, fuese el nuevo obispo; y, como él ya era cardenal, le pedía que lo acompañara a Roma, donde bien podría favorecerlo. Don Illán se quejó mucho, pero accedió al ruego del nuevo cardenal y partió con él hacia la corte romana.
»Cuando allí llegaron, fueron muy bien recibidos por los cardenales y por la ciudad entera, donde vivieron mucho tiempo. Pero don Illán seguía rogando casi a diario al cardenal para que diese algún beneficio eclesiástico a su hijo, cosa que el cardenal excusaba.
»Murió el papa y todos los cardenales eligieron como nuevo papa a este cardenal del que os hablo. Entonces, don Illán se dirigió al papa y le dijo que ya no podía poner más excusas para cumplir lo que le había prometido tanto tiempo atrás, contestándole el papa que no le apremiara tanto pues siempre habría tiempo y forma de favorecerle. Don Illán empezó a quejarse con amargura, recordándole también las promesas que le había hecho y que nunca había cumplido, y también le dijo que ya se lo esperaba desde la primera vez que hablaron; y que, pues había alcanzado tan alta dignidad y seguía sin otorgar ningún privilegio, ya no podía esperar de él ninguna merced. El papa, cuando oyó hablar así a don Illán, se enfadó mucho y le contestó que, si seguía insistiendo, le haría encarcelar por hereje y por mago, pues bien sabía él, que era el papa, cómo en Toledo todos le tenían por sabio nigromante y que había practicado la magia durante toda su vida.
»Al ver don Illán qué pobre recompensa recibía del papa, a pesar de cuanto había hecho, se despidió de él, que ni siquiera le quiso dar comida para el camino. Don Illán, entonces, le dijo al papa que, como no tenía nada para comer, habría de echar mano a las perdices que había mandado asar la noche que él llegó, y así llamó a su criada y le mandó que asase las perdices.
»Cuando don Illán dijo esto, se encontró el papa en Toledo, como deán de Santiago, tal y como estaba cuando allí llegó, siendo tan grande su vergüenza que no supo qué decir para disculparse. Don Illán lo miró y le dijo que bien podía marcharse, pues ya había comprobado lo que podía esperar de él, y que daría por mal empleadas las perdices si lo invitase a comer.
»Y vos, señor Conde Lucanor, pues veis que la persona a quien tanto habéis ayudado no os lo agradece, no debéis esforzaros por él ni seguir ayudándole, pues podéis esperar el mismo trato que recibió don Illán de aquel deán de Santiago.
El conde pensó que era este un buen consejo, lo siguió y le fue muy bien.
Y como comprendió don Juan que el cuento era bueno, lo mandó poner en este libro e hizo los versos, que dicen así:
Cuanto más alto suba aquel a quien ayudéis,
menos apoyo os dará cuando lo necesitéis.

miércoles, 17 de enero de 2007

OCHOCIENTOS AÑOS DEL POEMA DE MÍO CID


El manuscrito conservado del Poema de Mío Cid fija la fecha de su escritura en el año 1245 de la Era Hispánica, es decir, el 1207 de la Cristiana, que es la que se ha universalizado. Por tanto, estamos ante la conmemoración del octavo centenario de uno de los mayores monumentos de la lengua y la literatura castellanas. Castilla-La Mancha debiera apuntarse a esta celebración, aunque no nos pille tan de cerca como el aniversario de la publicación de El Quijote.
La rica tradición épica castellana, de la que dan abundante testimonio las prosificaciones de las crónicas medievales, alcanzó tempranamente su cota más alta con el Poema de Mío Cid.

El Cantar es ante todo la historia de un héroe épico arquetípico que recupera su honra por el esfuerzo de su brazo, es decir, la peripecia de un comportamiento humano enraizado en unas circunstancias históricas, sociales, económicas y humanas concretas, transformadas artísticamente en materia poética. Es la glorificación y mitificación de Rodrigo, pero también lo es de Castilla y lo castellano. Además, con ironía y sentido del humor, busca el rebajamiento moral y social de las clases aposentadas y una glorificación de los de abajo. No conviene hacer esta lectura con un sentido histórico, sino mítico y literario, pues la historia no es nada rigurosa; no hay algo más falso que lo del “juicio de Dios” en Toledo o el episodio del casamiento de las hijas del Cid con los Infantes de Carrión.
El entorno vital en el que se mueve el Cid, desde sus destierros de Burgos hasta la conquista de Valencia, según los relatos del Cantar, engloba tierras de las actuales Comunidades de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Valencia. Además Castilla-La Mancha, pionera en tratar con rigor los asuntos de “malos tratos”, puede encontrar en el Cantar un caso legendario de este asunto, el que tuvo lugar en el del robledal de Corpes.
El poema merece, cuando menos, el homenaje de su lectura, pues, no en vano, el Cid es uno de los mitos literarios más trascendentes de entre los que España ha aportado a la cultura universal, encontrándose al mismo nivel que el Roldán francés, el Sigfrido alemán, el Aquiles griego o el Eneas romano.
Hay motivos para la lectura y para la celebración.

martes, 9 de enero de 2007

EL LABERINTO DE DON ILLÁN


Si el tiempo puede servir como gran laberito, moviendo y desorientando al protagonista, entonces algunos laberintos pueden ser vistos como senderos circulares. El cuento de Borges El brujo postergado cuestiona la fuerza de la realidad o la contrapone a la fuerza de lo mágico. En el cuento, la jornada, o el laberinto, es dictada por la interacción de la realidad y la magia. Tiende a ser circular el recorrido. Principio y fin se encuentran. En el cuento borgiano, El brujo postergado, traslación del original que se encuentra en El Conde Lucanor, El Deán de Santiago va a Toledo para aprender el arte de la magia del famoso brujo Don Illán. Don Illán acepta enseñarle al Deán, y el Deán le promete a Don Illán que nunca le olvidará. Mientras el Deán estudia, comienza el recorrido fantástico, el sueño. Dos hombres llegan y le dicen al Deán que ha sido nombrado Obispo. Don Illán le pide el deanazgo vacante para su hijo, pero el nuevo Obispo le dice que el puesto lo tiene reservado para su propio hermano. Eventualmente de Obispo llega a ser nombrado Arzobispo y otra vez se niega a darle el vacante obispado a Don Illán para su hijo. Se repite lo mismo cuando el Arzobispo es nombrado Cardenal y hasta cuando por fin llega ser nombrado Papa. Se sucede la negativa. Como Papa, el anterior Deán de Santiago proclama que Don Illán no es más que un brujo y lo manda a la cárcel. Don Illán anuncia que va a regresar a Toledo, y el "Papa", que no es tal, sólo un viaje mágico de la imaginación, se encuentra a pie de las escaleras de Don Illán en Toledo, otra vez Deán de Santiago. Habiendo seguido el sendero de su laberinto circular, el Deán ahora se da cuenta de que su realidad estuvo confundida. Sabe que la magia es más fuerte que la realidad –la magia parecía ser la realidad. Entonces tal vez un sueño puede ser la realidad para alguien y viceversa. Tal vez su jornada fue real, pero ahora que es el Deán de Santiago otra vez, lo que pasó no importa. Pero sí es consciente ante don Illán de su soberbia, su deslealtad y su falta de correspondencia con quien le enseñaba sus saberes. Suyo fue un laberinto en que se borró la linea entre la realidad y la magia. En El brujo postergado el sueño mismo es el laberinto.

OS RECOMIENDO LA LECTURA DEL CUENTO DE BORGES O, MEJOR AÚN, EL DE EL CONDE LUCANOR. ASÍ SABRÉIS MÁS SOBRE "DON ILLÁN EL MÁGICO DE TOLEDO". O, si queréis, me invitáis a cenar unas perdices y lo escucháis de viva voz.

EL AÑO DE FRANCISCO DE ROJAS


Esta año 2007 tenemos el honor de celebrar en Toledo el cuarto centenario del nacimiento del dramaturgo Francisco de Rojas Zorrilla. Su nombre figura al frente del teatro de la localidad y, según tengo entendido, a lo largo del año se va a ir recordando su figura. Lo merece de veras, por lo que fue y por lo que significa su teatro, no en vano fue el gran innovador de la comedia de figurón y ¡hay que ver lo que ha dado de sí en estos cuatrocientos años tal género! Quien quiera profundizar que lea, o vea, si puede, “Entre bobos anda el juego”. Estas comedias de “figurón” eran una variedad de las llamadas de “carácter”, que, en el teatro español del siglo XVII, presentaban un protagonista ridículo o pintoresco.
Además de por lo del “figurón”, que ya sería suficiente para rendirle un homenaje al insigne escritor toledano, Rojas Zorrilla debiera ser celebrado muy expresamente por el Instituto de la Mujer, pues parte de sus obras se caracteriza por singulares y arriesgadas temáticas poco frecuentes en su tiempo, como fueron las de reivindicar, no sólo el honor, sino la condición de la mujer, a la que concede por primera vez en el teatro libertad de acción, permitiéndole ser vengadora por sí misma de su honor mancillado, y no a través de familiares cercanos. Para muestra de lo que digo puede leerse la pieza “Cada cual lo que le toca”, obra que recibió la repulsa de un público que no estaba acostumbrado a semejantes desenlaces.
A Rojas Zorrilla hay que celebrarlo, además de por lo dicho, por ser un excelente autor trágico, cómico y religioso, y en algunas de sus comedias, como “La vida en el ataúd”, se puede considerar “tremendista”. Sus piezas, en lo trágico, presentan una violencia casi romántica en los finales con abundante sangre. En lo cómico, las obras son de enredos hábiles y acciones animadas con mucha gracia y abundantes travesuras;
“Abre el ojo” es un buen regalo en este tema, que esperemos que se reponga en la versión que hizo Paco Plaza. En lo religioso, escribió varios autos sacramentales siguiendo a Calderón en argumentos y motivos, así como comedias de santos, que, según mi criterio, ponen de manifiesto la indiferencia de Rojas por estos temas.
Esperemos que Toledo, en la efeméride, no sólo recuerde a este hijo predilecto, sino que lo reivindique, lo actualice, lo enaltezca y lo represente.

jueves, 28 de diciembre de 2006

VENTUROSO AÑO NUEVO


Estimado lector (así, en genérico, que nos incluye a todas las personas, pues el uso del idioma tiene su base en la economía lingüística, pese a quien pese): te deseo un venturoso año 2007.
Y también se lo deseo a quienes tengan por norte el sur, pues ahí es donde más necesaria es la solidaridad.
Tengan ventura quienes inventen el undécimo mandamiento que debiera formularse algo así como: “Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”.
Sean reconfortados con el bien, en este año electoral, los políticos que no crean que a los pobres les encanta comer promesas.
Buena ventura para todas aquellas personas que piensen distinto y que no por eso van a ser consideradas diferentes.
Próspero año para la imaginación, a ver si de una vez escala algún peldaño del poder.
Y que sea próspero muy especialmente, ¡que lo será!, para quienes logren componer su vida con otras actividades que no sean trabajar, dormir y ver la televisión.
Tengan el mejor de los años quienes logren mantener la memoria; no nos vale la memoria rota ni la memoria prohibida.
Feliz año para quienes sean capaces de desentrañar el enigma siguiente: “Si la tecnología de la comunicación está cada vez más desarrollada, ¿por qué la gente está cada vez más incomunicada y más sola?
Mis mejores deseos para todas las personas que no se han dejado engullir por el sistema y que siguen pensando que hay ciudades en lugar de aglomeraciones, que hay realidades y no publicidades, que hay personas y no público, que hay ciudadanos y no consumidores, y para aquellas que para elogiar una flor no dicen: “parece de plástico”.
Tengan un año estupendo los demagogos, los fundamentalistas, los ausentes de la realidad cuya prédica sólo sea escuchada por las arenas del desierto.
Y vayan a gozar al mismo desierto los machistas y los racistas, los vendedores de armas y los terroristas, los que creen que nacen para mandones y que otros nacen para mandados.
Venturoso año no para quien se quede en la voluntad de hacer algo bueno para su vecino, sino para quien haga de verdad algo bueno.
Y que sea especial y venturoso para quienes nos encontramos emocionalmente cada semana en el espacio de libertad de esta columna.

martes, 19 de diciembre de 2006

FELICES PASCUAS

Querido lector: Espero que encuentres en tu Navidad una sonrisa diáfana, el legítimo anhelo, abrazos sinceros, besos limpios, brazos acogedores, una voz conquistadora, cabello sedoso, manos calientes, miradas dulces, inocentes, sinceras, grandes, penetrantes. Ya sé que esto sólo se ofrece en la espontaneidad de los niños, pero también en el adulto que se hace niño. ¡Hazte un poco niño!
Deseo que en tu Navidad encuentres el misterio de la infancia permanente, de la infancia que hay que reconstruir diariamente para no perder la inocencia en este mundo de prisas y pisotones.
Que tu Navidad sea la del niño que es fuerte porque se sabe débil, la del niño que es consciente de que depende de los demás, la del niño que es fuerte porque sabe que hay otros más fuertes que él, la del niño que no tiene reparo en recurrir a los demás. No seas soberbio. Sé como el niño que recurre porque es humilde, porque sabe que no lo sabe todo, porque cree en el otro, porque tiene la actitud fundamental de la comunicación espontánea.
Que tu Navidad no sea sólo la fiesta, la reunión, el frío indiferente, los regalos, regalos sorpresas, regalos sospechosos, regalos formales, regalos sinceros, regalos demasiado caros, regalos ridículos, regalos inútiles, regalos.... al fin y al cabo regalos, los abrazos postizos, el árbol, el nacimiento, el mantel, la bota de Santa Claus, los villancicos, la música, el baile, la piñata, los dulces, las frutas, el pavo, la lombarda, las prisas, los embotellamientos, las compras de último minuto, los compromisos, las comilonas, el brindis, el más que el brindis... las borracheras, la exageración, el despilfarro, el gastar más de lo que se tiene, o gastar lo que se tiene sin pensar en los que no tienen, el endeudarse por quedar bien, siempre los mismo... el consumismo, los mensajes institucionales en los que luce la demagogia, palabras y más palabras, promesas, deseos, muy buenos deseos pero no hay pan en la mesa.
¡Felices Pascuas! a todos.
También QUE SEAN FELICES para quienes no hacen nada por la paz o hacen la guerra con las palabras, para quienes siembran la discordia, mienten, manipulan, atacan, humillan, hieren a los demás.... porque también tienen derecho a un momento de reflexión, a quemar el árbol, a regalar al más necesitado los regalos que han comprado, a cancelar la cena de Nochebuena y a dejar de ser hipócritas.

¡¡FELICES FIESTAS DE NAVIDAD!!





¡¡¡FELICES PASCUAS!!!
Y ¡¡¡VENTUROSO AÑO 2007!!!


El mundo no es global,
a no ser que entendamos
que ellos, los siervos del dinero,

lo son todo
y se reservan el derecho exclusivo

de admisión.

El mundo también es de los que esperan
el autobús,
de los que creen en la paz
y la buscan contra viento y marea.


Ando descalzo, con los descalzos, por la calle.
El camino,
las anchas alamedas, es vivir con dignidad.


Con mis mejores deseos de Felicidad.
Recibe un abrazo y abre tu corazón a la esperanza.

Antonio Illán

martes, 5 de diciembre de 2006

CUALIDADES DEL LÍDER

Las cualidades básicas del líder son: integridad, dedicación, magnanimidad, humildad, apertura mental y creatividad.

La escasa disposición a liberar en nosotros esas cualidades explica, en gran medida, la escasez actual de líderes.
Por integridad me refiero al conjunto de estándares de honestidad moral e intelectual en que se basa la conducta de una persona. Sin integridad nos traicionamos a nosotros mismos, traicionamos a los demás y reducimos el valor de todo lo que iniciamos. Es la cualidad individual cuya ausencia percibimos como la más grave de la vida nacional. Pero la integridad nacional solo será restaurada cuando cada uno de nosotros reafirme y defienda su propia integridad. Las personas íntegras dan esperanza a nuestra innata convicción de que nosotros, como pueblo, podemos superar la actual cínica y escuálida moral que nos domina. Tal y como escribió Aristóteles en su Ética: "Si quieres comprender la virtud, observa la conducta de los hombres virtuosos".
Por dedicación entiendo una apasionada creencia en algo. Ese intenso, firme y duradero compromiso es la base de las grandes obras de arte, los inventos, los descubrimientos científicos, las exploraciones y la propia vida. Es lo que permite que los matrimonios, las empresas y los gobiernos funcionen. Más aún, la fidelidad absoluta a alguien o algo nos hace más humanos. Los ciudadanos conscientes no se limitan a escribir cartas a sus representantes en el Congreso, ellos se implican personalmente en sus niveles primarios, en la política y trabajan activamente en pro de las causas que apoyan. De la misma manera, no se limitan a deplorar las lamentables condiciones de vida de gran parte de la población, hacen lo que está a su alcance para aliviar esas condiciones.
La magnanimidad hace referencia a ser "noble de mente y corazón; generoso y capaz de perdonar por encima de las venganzas y resentimientos". Las personas magnánimas y humildes son conocidas por su autodominio. Saben quiénes son, tienen un "ego saludable" y se enorgullecen más por lo que hacen que por lo que son. Aceptan los halagos como si fuese un grano de sal y admiten las críticas inteligentes sin rencor. Esas personas aprenden de sus errores y no culpan a los demás por sus fracasos.
Por apertura mental entiendo la predisposición a probar cosas nuevas, a escuchar nuevas ideas, no importa cuán extrañas parezcan, a la tolerancia ante la ambigüedad y el cambio y al rechazo de todo prejuicio preconcebido, de todo sesgo o tipo. Las personas que tienen una mente abierta no califican a los demás en función de su raza, color, religión u ocupación; no valoran las ideas dependiendo de su fuente; comen y beben prácticamente de todo. Leen autores poco conocidos; escuchan la música de sus hijos y asisten a las presentaciones de artistas excéntricos. La apertura mental no convierte a las personas en críticos permanentes, sino que les sirve de inspiración para estar más dispuestas a la aventura y a ser creativas.
La creatividad es algo que todos tenemos cuando nacemos y que casi todos nos las arreglamos para perder. En realidad, no vemos el mundo que nos rodea. Es posible que veamos una flor, pero no el milagro que existe en ella, su intrincada estructura, su completa armonía, sus asombrosos colores. Para restablecer nuestra creatividad, tenemos que restaurar nuestro sentido del asombro, romper nuestras creencias preconcebidas y verlo todo de una forma fresca y nueva (tal y como lo hacíamos cuando éramos niños). Esto significa, convertir lo familiar en extraño y lo extraño en familiar.
Cualquiera que pretenda ser un líder tendrá que esforzarse en utilizar al máximo su potencial y deberá estar dispuesto a desarrollar y ejercer sus mejores cualidades.

lunes, 4 de diciembre de 2006

UN LÍDER PARA TOLEDO

Se me ocurre pensar que estamos a menos de seis meses de las elecciones municipales y que, en mi ciudad, Toledo, uno de los partidos que piensa ganar aún no tiene candidato definido o elegido; mejor sería decir elegido por la militancia.
Toledo necesita liderazgo. Para ayudar a pensar sobre este asunto, quiero recordar lo que decía Lao-Tse al respecto: “El mal líder es aquel a quien la gente desprecia. El buen líder es aquel a quien la gente alaba. El gran líder logra que el pueblo diga: Lo hicimos nosotros”.
Cuatro son las características que debieran adornar a un líder efectivo, según mi parecer, las de ser persona apasionada, auténtica, creíble y ética.
Para ser un líder efectivo, se debe querer algo profundamente; esa pasión es el fuego interior que lo sostiene, el compromiso que lleva a su entero ser a involucrarse. La pasión por un gran propósito: ser alcalde de Toledo, está caracterizada por una apertura de posibilidades, y la innata creencia de que la gente querrá trabajar junta para crear el mejor futuro imaginable. La pasión más la posibilidad da el coraje.
Ser auténtico es admitir los defectos, las fortalezas, y vivir como se es. La autenticidad produce satisfacción, porque las relaciones con las personas son honestas y crecen sobre la verdad.
La credibilidad consiste en algo tan simple como hacer lo que se dice que se va a hacer. La reputación de persona creíble se desarrolla como resultado directo de la confianza que los demás tienen en ella, para seguir adelante y actuar sobre lo que esta se comprometa hacer. La credibilidad comienza con ser auténtico, y es manifestada en las acciones que se prometen y se cumplen. Mientras que la autenticidad se basa en la integridad personal, la credibilidad es la elección que se realiza por la integridad interpersonal.
Por último, un líder ético posee, en el centro de su sistema de creencias, una gran consideración por el valor y la dignidad humana. El servir a los demás, y un compromiso por un mayor bienestar para cada vez más personas, es la esencia de lo que significa ser un líder ético.
Ser un líder significa reconocer la pasión, la autenticidad, la integridad y la ética como las piedras fundacionales del liderazgo efectivo, sobre el cual construir el cambio.
Así quiero uno para Toledo.

viernes, 10 de noviembre de 2006

martes, 31 de octubre de 2006

¡PALABRA DE LARRA!

“Palabras del derecho, palabras del revés, palabras simples, palabras dobles, palabras contrahechas, palabras mudas, palabras elocuentes, palabras-monstruos. Es el mundo. Donde veas un hombre, acostúmbrate a no ver más que una palabra. No hay otra cosa. No precisamente a palabra por barba; tampoco. Despacio. A veces en uno verás muchas palabras, tantas, que aquel solo te parecerá cien hombres; en cambio, otras veces, y será lo más común, donde creas ver cien mil hombres, no habrá más que una sola palabra.
Mira las palabras de dos caras, palabras-bifrontes, Janos; son las palabras de honor, llamadas así por apodo; según te necesiten las verás del bueno o del mal frente. A su lado, las palabras-promesas, palabras-manifiestos [palabras mancas], regularmente coronadas, siempre escuchadas y creídas, pero tan ambiláteras como las otras; palabras-callos, endurecidas, incorregibles, que han de arrancarse de raíz si han de dejar de doler.
Mira qué de furiosos; teas encendidas, sangre, saqueo, confusión; todo ese ruido son nueve letras: fanatismo, palabra-loco de atar; sin embargo, nadie la ata.
¡Ah! Aquí viene la palabra-arlequín, la palabra-camaleón. ¡Qué de faces, qué soltura! Todos corren tras ella, inútilmente. Mira cómo la quiere coger la palabra-pueblo, gran palabra. La primera tiene ocho letras, libertad. Siempre que el pueblo va a cogerla, se mete entre las dos la palabra-promesa, la palabra-manifiesto; pero la palabra-pueblo es de las que llamé palabras-contrahechas; ciega, sordomuda, se deja guiar e interpretar, sin hacer más que dar de cuando en cuando palo de ciego; como no ve, da ciento en la herradura y ninguna en el clavo; por lo regular se da a sí misma”.
Esto lo escribía Mariano José de Larra en la Revista Mensajero, el 9 de agosto de 1835. También decía que “Plutarco ha dicho que los pueblos serían felices cum reges philosopharentur, aut cum philosophi regnarent. Respetando la opinión de Plutarco, yo me atrevería a decir que los pueblos no serán nunca felices ni más ni menos que los individuos que los componen: Pero pudieran al menos ser hombres y ser pueblos si no fueran en el día cuasi-nada. Luchando entre principios contrarios, sufren el tormento del que descuartizan cuatro caballos que corren en direcciones opuestas”.
Le he pedido prestado a Larra este puñado de palabras para reivindicarlo y para recomendar su lectura, es mucho más actual, más lógico, más comprometido, más natural y más moderno que la inmensa mayoría de los que hoy en día juntamos cuasi-palabras para, en muchas ocasiones, no decir nada.

miércoles, 25 de octubre de 2006

PROFESORES DE ESPAÑOL

La asociación de Profesores de Español de Castilla-La Mancha "Garcilaso de la Vega" ha recibido su bautismo con el éxito organizativo y de contenidos de las Jornadas Literarias "En torno a Garcilaso", que han tenido lugar en Toledo. La asociación acaba de nacer y estas Jornadas son su primer vagido, ese llanto del recién nacido que nos muestra la alegría de la vida. Siempre es un placer empaparse con el conocimiento de de personas como Luis Alberto de Cuenca, María del Carmen Vaquero, Alberto Blecua o Fernando González Ollé, algunos de los conferenciantes, entre otros no menos significativos, que han dado rigor y lustre a esta asociación de profesores tan necesaria.
Hoy la lengua española –lo afirmo con respeto pero con toda verdad- está ninguneada en los sistemas educativos, no sólo en los de Comunidades con lengua propia, donde viene a ser casi una “maría”, sino también en el sistema general donde conforma un totum revolutum con la Literatura y ha de enseñarse en menos tiempo del que sería conveniente. Por eso, para encabezar esta defensa en la “patria de la lengua”, en la tierra de don Quijote, es más que necesaria esta asociación de profesores, a la que se debieran sumar todas aquellas personas que, además de amar nuestra lengua universal, han de enseñarla.
En Castilla-La Mancha no se trata de enseñar un español de ninguna parte, sino el más decididamente enraizado en sus manifestaciones culturales. Pido prestada la palabra a Borges para recordar lo que él decía: “debemos huir de un español gaseoso, abstraído, sin posibilidad de patria alguna”. Y ese español hay que trabajarlo en las aulas, con tiempo suficiente y en las mejores condiciones. Ese español es una de las señas de identidad castellano-manchega, y algo debiera hacer esta asociación de profesores para reivindicar esta seña y que tenga su consideración en la Ley de Educación Regional que han anunciado las más altas instituciones. Si la defensa del español queda al albur del pensamiento del fundamentalismo psicopedagogista, auguro que antes se dará pábulo al búlgaro, al rumano o vete tú a saber qué materias que al instrumento básico para la comunicación entre iguales que es la lengua materna.
Creo que estamos en condiciones de hacer nuestro lo que pensaba el poeta Luis Cernuda desde su exilio inglés: compartimos una patria, donde los grandes monumentos de todos los tiempos y de todos los lugares coinciden, se hacen coetáneos: la patria de la lengua, una patria tan abierta y capaz que caben en ella, incluso, las otras lenguas que no han dejado de depositar su légamo en el castellano.
¡Pues, eso!

martes, 17 de octubre de 2006

ORHAN PAMUK, NOBEL DE LITERTURA


El premio Nobel de Literatura de este año ha recaído en el turco Orhan Pamuk. El premio se le ha concedido, entre otras cosas, porque en sus libros, en los que busca el alma melancólica de su ciudad natal, Estambul, ha descubierto nuevos símbolos para representar el encuentro y la relación entre diversas culturas.
De Pamuk, que en turco significa “algodón”, además podemos distinguir su actitud crítica y su compromiso social. Pamuk ha rechazado recientemente el título de “artista del Estado", y en el 2005 fue acusado por denunciar la masacre de armenios y curdos llevada a cabo por los turcos durante la guerra mundial. Es un escritor de éxito en su patria y fuera de ella, pero una buena parte de la opinión pública turca lo tiene enfilado por sus opiniones y por la libertad que se permite para expresarlas.
Una de sus últimas novelas, Kar -Nieve- (2002), recientemente publicada en España, editorial Santillana, explora el conflicto entre islamismo y occidentalismo en la Turquía moderna. Este se puede decir que es el primer trabajo declaradamente político de Pamuk. Es una lectura que recomiendo en especial a quienes andan en el evanescente asunto de la alianza de civilizaciones.
La obra de Pamuk viene caracterizada esencialmente por el tema de la identidad cultural. En una lectura superficial, es posible reducirla al conflicto entre los valores del occidente europeo y la cultura islámica, pero no es posible excluir de las novelas una profunda raíz psicológica y el hecho de que presenten una trama compleja, personajes de gran profundidad y elementos bigráficos evidentes. Pero si los estimados lectores de este Blog quieren empezar con algo más suave de este turco multicultural, pueden hacerlo con El astrólogo y el sultán, una interesante narración ambientada en el siglo XVII, en la que un científico es capturado por piratas y vendido como esclavo a un astrólogo que, curiosamente, guarda un gran parecido físico con él. La historia le sirve al autor para realizar una fascinante exploración de la identidad y del destino intelectual a través de la relación que surge entre los personajes.

viernes, 6 de octubre de 2006

LEER, PENSAR, HACER


Decía Albert Einstein que “Leer, después de cierta edad, distrae demasiado a la mente de su búsqueda creativa. Cualquier hombre que lea mucho y use su propio cerebro muy poco, caerá en perezosos hábitos de pensamiento". Vamos que no debemos predicar tanto sobre la lectura como mera distracción o goce y sí tenemos que hablar más de la lectura creativa y ponerla en relación con la comunicación y con la escritura. En suma. La lectura debe potenciar las ideas y éstas deben ser el motor que ponga en marcha las acciones, pues las ideas que no se potencian con acciones, nunca se vuelven más grandes que las células cerebrales que ocupan.
En este año electoral, sería muy conveniente que los dirigentes de las organizaciones políticas tuvieran en cuenta estos argumentos y que trataran de encontrar el equilibrio entre las personas de “lecturas”, las de “ideas” y las de “acción”, para confeccionar candidaturas. Esto me parece más razonable que las cuotas de género o de barrio y, desde luego, mucho más que el amiguismo o el nepotismo.
Hay que leer para saber, para tener criterios firmes, para comparar experiencias y, muy especialmente, para pensar; o mejor dicho, hay que leer pensando. Muchas personas piensan que están pensando, cuando lo que hacen es apenas reacomodar sus prejuicios. Sólo porque hay actividad mental en nuestras mentes, no significa que estamos pensando. Ni siquiera cuando estamos leyendo se puede decir que de verdad estemos pensando, pues muchas veces lo que estamos haciendo es evadirnos. Pensar es un acto de voluntad y la más alta función de la que un ser humano es capaz.
Adoro leer. Pero estoy convencido de que el mayor valor de leer no reside en la información, sino en lo que nosotros pensamos mientras leemos (¡por eso leer es tan importante!). El objetivo no es llenar nuestras mentes de información, sino estimular nuestra mente para pensar y ponderar. El valor del libro se multiplica en cada página si volvemos sobre lo que hemos leído y pensamos acerca de lo que significa.
La claridad es poder. Y la claridad proviene de pensar. El pensamiento se estimula con la lectura y se nutre de ella. Necesitamos pensar cuidadosamente sobre las opciones y dirección de nuestras vidas. Se trata de que cada uno hagamos de nuestra existencia algo mejor y de que “contaminemos” de esta mejoría a la sociedad.